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Cumbre por los refugiados en el Vaticano: alcaldes presentaron modelos de acogida

Carmena, Colau, Ribó y Raggi intervienen en la cumbre de refugiados con 80 alcaldes europeos en el Vaticano. Expusieron propuestas prácticas de acogida a las personas llegadas de conflictos externos como el sirio.

Alcaldesas Virginia Raggi (Roma), Manuela Carmena (Madrid) y Ada Colau (Barcelona).
Actualizada: 09/12/2016 16:38
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Muchos problemas globales inciden en la vida de las ciudades, y por eso el Vaticano ha convocado este viernes y sábado una cumbre de 80 alcaldes europeos para estudiar modos prácticos de mejorar la acogida a los refugiados, que suman en todo el mundo 125 millones de personas, el número más alto de la historia debido a la proliferación de guerras y al cambio climático, escribió hoy Juan Vicente Boo para ABC.

A la intervención inicial de la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, seguieron este viernes la de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. También estaba previsto que tomara la palabra su homóloga de Barcelona, Ada Colau. Ambas disponen de turnos de palabra de 15 minutos como representantes de ciudades grandes. La del alcalde de Valencia, Joan Ribó, será de 10 minutos, igual que las de Pedro Santisteve, de Zaragoza, y Francisco de la Torre, de Málaga, el sábado por la tarde.

El encuentro, convocado por la Pontificia Academia de las Ciencias, cuyo canciller es el obispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, es un marco de intercambio de experiencias prácticas como el programa, Barcelona, Ciudad Refugio, que presentó Ada Colau.

El Papa Francisco no asiste a los debates en la Casina Pio IV de los Jardines Vaticanos, pero está previsto que pronuncie un discurso el sábado por la tarde. Este tipo de actividades son continuas en el Vaticano, lugar de intercambio de iniciativas y experiencias sobre todo tipo de problemas.

La Pontificia Academia de las Ciencias o la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, que no son entidades religiosas sino científicas, han servido de marco para cumbres de alcaldes sobre el calentamiento global o de jueces y fiscales para hacer frente al crimen organizado.

Carmena pide empadronar a inmigrantes e impedir su “muerte legal”

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, abogó hoy por “facilitar” el empadronamiento de inmigrantes e impedir así lo que calificó de su “muerte legal”, en una conferencia de alcaldes europeos celebrada en el Vaticano.

En un discurso titulado “La desventurada regulación legal de los inmigrantes”, la regidora madrileña denunció que toda la normativa europea que afecta a los inmigrantes y refugiados “es un auténtico desastre”.

En su opinión, lejos de basarse en “la buena política”, entendida como el principio ilustrado que mira hacia la “felicidad pública”, las leyes en materia de inmigración “causan pesar, dolor, inconvenientes y gastos inútiles y absurdos”.

Por ello, la regidora aseveró que “el poder local quiere aportar lo máximo que pueda” y que, para ello, cuenta con “muchas posibilidades” como “el derecho histórico del empadronamiento”.

“Los poderes locales estamos dando un paso adelante buscando estructuras de facilitar y ensanchar el empadronamiento y que haga posible acabar con algo tremendo a lo que lleva esa incapacidad, a la muerte civil de infinidad de personas”, denunció.

Y agregó: “Nosotros sabemos que hay una muerte legal por algo que es simplemente ser ‘sin papeles'”.

Carmena dijo que Madrid está desarrollando proyectos para “resucitar a estos muertos legales”, los inmigrantes, y puso como ejemplo las tarjetas de regularización y reconocimiento de inmigrantes puestas en marcha en otras ciudades como Nueva York.

Pero advirtió que los ayuntamientos y entes locales, cuando tratan de regular la situación que viven los inmigrantes, siempre tropiezan con “el escollo” de la regulación estatal.

Carmena llamó entonces a “empoderar al poder local” para que este permita a los inmigrantes “tener una vida completa, una familia y un trabajo con ingresos”.

Para ello, entre otras cosas, propuso como “absolutamente imprescindible” el establecimiento de conexiones entre todos los alca ldes que quieran terminar de consolidar esta realidad” y “hacer posible que puedan venir refugiados”.

Esta no debe ser “una red teórica” sino una colaboración concreta, con nombres, apellidos, un número de teléfono y un correo electrónico que genere “un tráfico internacional que haga un poquito posible esa necesidad de cumplir esos principios de humanidad”.

Por otro lado Carmena denunció la situación que se vive en el Mediterráneo, un mar al que tildó de “cementerio azul” y al que, según confesó, cada vez le resulta “más difícil mirar”, ya que en sus aguas mueren miles de inmigrantes cada año.

Colau denuncia la encrucijada de UE entre “fascismo” o refugiados

“Europa ahora mismo se encuentra ante una encrucijada. O acogemos a las personas solicitantes de refugio, o acogemos el racismo, nuevas formas de fascismos que amenazan la misma idea de Europa”, señaló durante su alocución consignan las agencias de noticias.

Y agregó: “Es lo uno o lo otro. Está en juego la preservación de nuestro legado civilizador, el proyecto de una UE como antídoto a los totalitarismos. Europa nació para decir ‘nunca más al horror de la guerra, de la violencia y de la deshumanización'”.

En su opinión, es ahora cuando el continente “debe ser coherente con esos principios” porque de lo contrario, advirtió, “estaremos perdidos”.

Colau dijo que Europa “no puede permitirse” partidos políticos como la xenófoba Liga Norte italiana o el ultraderechista Frente Nacional francés.

La regidora barcelonesa aseguró no reconocer las políticas europeas pero, al mismo tiempo, confesó que “no basta con indignarse sino que hay que dar respuestas y pasar a la acción”.

Defendió que Barcelona quiere “ayudar a los Estados para que cumplan con sus compromisos de reubicación de refugiados”.

“No es justo que haya ciudades saturadas y otras como Madrid y Barcelona que hemos dicho que podemos ayudar y acoger más y que si recogemos a estas personas no serán una carga para nadie”, dijo.

Criticó duramente a los estados europeos que, en su opinión, movidos por “su afán por blindarse, han renunciado a la obligación de la asistencia” y han sucumbido ante lo que tachó de “fría insolidaridad y desprecio ante la vida, el sufrimiento y la muerte”.

Por ello llamó a impulsar “una nueva gobernanza que sitúe en el centro a las ciudades” y no a los Estados, y realizó tres demandas “muy básicas e inmediatas” para atajar la cuestión de los refugiados.

En primer lugar pidió impulsar “vías seguras para que la gente no muera intentando llegar a nuestro territorio”, como sucede cuando los inmigrantes se aventuran a una peligrosa travesía marítima para tratar de alcanzar suelo europeo.

Instó a los Estados a destinar “más recursos a las ciudades”, ya que actualmente realizan un esfuerzo por invertir de sus propias arcas en la acogida de inmigrantes.

Por último, pidió que las ciudades tengan la capacidad de otorgar permisos para que los inmigrantes “puedan ser tratados como ciudadanos, puedan trabajar, pagar impuestos y se les pueda exigir como al resto de los ciudadanos”.

 

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