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La historia de Umma: vida y esperanza en la maternidad provincial

Umma Franccesca Lucero nació prematura y pesó 500 gramos, era tan pequeña que cabía en la palma de la mano. Por una cardiopatía congénita fue intervenida con éxito, hoy evoluciona favorablemente y ganó peso. Su caso es una muestra de la dedicación con la que trabajan los profesionales.

Gisela Aguilera dio a luz a su segunda hija, con 29 semanas de gestación y un peso de 500 gramos.
Actualizada: 02/06/2017 16:33
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Hace poco más de un mes, a Gisela Aguilera no se le dibujaba la sonrisa que hoy enseña orgullosa. Su segunda hija Franccesca, cuando nació el 26 de abril, con 29 semanas de gestación, pesó 500 gramos, publicó la Agencia de Noticias San Luis.

El equipo médico de la maternidad siguió de cerca el caso y realizó una intervención cardíaca a la bebé que todavía permanece en terapia intensiva. Durante el proceso crítico los profesionales no esperanzaron a la mamá de 18 años, oriunda de Villa Mercedes. “Me dijeron que no iba a llorar y fue lo primero que hizo, me dijeron que no iba a respirar solita y desde que nació respira solita”, aseguró Gisela.

“Ahora la puedo alzar y está hermosa, pesa 854 g”, expresó.

“Esta es una de las intervenciones de menor peso que se ha realizado. Son cirugías de riesgo pero la complejidad que tiene tanto quirófano y neonatología, y la capacidad de trabajo y académica que tienen los profesionales hacen que sea un lugar muy seguro para el tratamiento”, señaló el cardiocirujano Daniel José.

“La paciente tenía una cardiopatía congénita que se llama persistencia del conducto arterioso o ductus”, explicó quien lideró la intervención.

La directora de la maternidad, Rosa Dávila, señaló que Franccesca evolucionó favorablemente de la cirugía y tiene un largo tramo de recuperación en la incubadora con respirador. Gisela se esperanza: “Tiene que tener dos kilos para que le den el alta y después seguirá con controles en la maternidad”.

La directora de la maternidad, Rosa Dávila junto a Gisela Aguilera.

“Es todo un equipo que trabaja arduamente en la recuperación de estos pacientes”, dijo Dávila este viernes a la mañana.

Gisela vivió una situación similar con su primera hija, Alma Moreno, que nació desnutrida, con 1,700 kg, a los 8 meses y medio de embarazo. “Ahora la llevó a control mi mamá y está con sobrepeso con dos años. Eso también me da fuerza porque digo si mi hija salió de esto mi otra hija también”, confía.

La joven mamá indicó que en los momentos más difíciles se aferró a Dios. También la acompañaron de cerca sus familiares y amigos.

“Quiero estar con mis dos hijas en Villa Mercedes pero estoy tranquila porque sé que en la maternidad se recuperará bien”, señaló.

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