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¿Quiénes son las personas desaparecidas en San Luis?

La desaparición de Santiago Maldonado ha generado movilizaciones en todo el país para que las autoridades nacionales lo encuentren con vida. Inclusive, las protestas se replicaron en San Luis donde hay ausencias que todavía no tienen explicación y que mantienen en estado de desesperación a seis familias. Dos de ellas buscan a sus familiares desde hace 3 años.

En San Luis son 6 las denuncias por desapariciones de los que no hay pistas, nadie sabe dónde están.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 06/09/2017 09:23
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Lucas Bolotti (Julio/2017)

Su caso tuvo una gran resonancia y es el más reciente. El joven, de 24 años con discapacidad intelectual, desapareció en Papagayos el 19 de julio pasado durante un viaje que hizo a la provincia junto a su madre.

La familia es oriunda de General Rodríguez, y desde allí inició una movilización que logró la captación de los medios de comunicación. Hicieron marchas y desde el primer día mantienen una fuerte búsqueda por las redes sociales.

Inclusive, la familia a través de change.org pidió al Gobierno de San Luis “la aparición ya” de Lucas y exigió que se mueva “cielo y tierra” para encontrarlo.

“Pedimos y exigimos a las autoridades competentes (locales, provinciales, nacionales, etc) que Lucas vuelva a casa con su familia sin más demoras”, dice la petición que comparten por facebook para juntar firmas.

Lucas desapareció mientras jugaba con sus autitos en un lote de “El Recuerdo” en Papagayos, donde su madre y la pareja tienen una casa en construcción. Para encontrarlo intervino hasta Gendarmería, pero no hay ni un solo rastro ni pista para saber dónde puede estar.

A Lucas lo vieron por última vez en Papagayos.

El mismo dolor angustiante y la misma incertidumbre es que la viven otras cinco familias nativas de la provincia. Todos son hombres y cuatro de esos casos recayeron en manos del juez Sebastián Cadelago Filippi.

Javier Balbo (Abril/2014)

La primera desaparición la denunciaron los padres de Javier Balbo, a quien vieron por última vez el 5 de abril de 2014. Desde ese día, ya pasaron 3 años y 5 meses, y la búsqueda de su padre no cesó ni un instante.

El padre se obsesionó con la búsqueda y la familia se fue destruyendo de a poco. El hombre vive con el recuerdo permanente de su hijo y no deja de golpear las puertas en Tribunales; aunque no encuentre las respuestas. La causa la lleva adelante el juzgado Nº 1, a cargo de Cadelago Filippi.

Javier Balbo está desaparecido hace 3 años.

“Sentí que en el juzgado no se metieron con profundidad en la causa y que no tomaron las medidas que yo hubiera querido. Si la Justicia hubiera actuado rápidamente, podríamos haber llegado a otra resolución”, puntualizó Jorge Balbo.

A Javier, quien tenía 32 años, lo buscaron por todos lados. Efectivos de la Comisaría 5º (porque vivía en Juana Koslay) concretaron averiguaciones y rastrillajes con animales de la División Canes; intervinieron también los Bomberos de la Policía, pero todo fue sin resultados.

Su padre está convencido que su hijo “no se fue voluntariamente” porque dejó los documentos y el celular.

Abel Ortiz (Septiembre/2014)

En el mismo año, pero el 16 de septiembre, se perdieron los rastros de Abel Ortiz, en la ciudad de Villa Mercedes. La causa tuvo detenidos, entre ellos la expareja de Ortiz, pero la Cámara penal 1 de esa ciudad terminó liberando a las únicas dos sospechosas que había por falta de méritos, en mayo pasado.

Actualmente no hay culpables de lo que creen pudo haber sido un “homicidio”, y tampoco datos concretos que permitan saber qué pasó realmente con él. En poco más de una semana se cumplirán tres años de ese día que nunca más volvió.

Abel Ortiz.

En un principio la familia lo buscaba vivo, pero las pruebas les “fueron indicando otra cosa”. Ellos creen que a Abel “le pasó algo malo” y que les “quitaron la posibilidad” de despedirlo, “de tener un lugar para llorarlo”.

Saben que Abel no abandonó su ciudad, primero porque no llevó ni dinero ni su documento; solo saben lo que él mismo le dijo a una hermana: que se iba al gimnasio y después a casa de Alejandra, su expareja, la mujer con la que estuvo 7 años.

En innumerables marchas la familia de Ortiz pidió para que las personas que estuvieron detenidas “digan por qué Abel no volvió” a su casa, y caminó las calles para que “la gente no se olvide” que todavía lo están buscando.

Sebastián Gil (Octubre/2016)

La última vez que lo vieron fue el 8 de octubre de 2016 cuando salió de su casa, en el barrio 500 Viviendas sur. La causa también la tiene Cadelago Filippi.

Sebastián Gil se fue de su casa en octubre del año pasado y nunca más volvió.

Su padre, Alfredo Gil, no deja de buscarlo y no pierde las esperanzas de encontrarlo, y de volver a abrazarlo.

Sebastián se fue antes de cumplir 34 años. Se despidió de sus hijos, según su mujer, y nunca más regresó. Pese a los rastrillajes que se hicieron, inclusive en el lago Potrero de los Funes, nunca dieron con alguna pista que los lleve a su paradero.

Los abuelos Dávila y Ojeda (Mayo/2017)

En mayo de este año se sumaron otras dos personas a la lista de desaparecidos. Se trata de dos abuelos que se perdieron en mayo, con seis días de diferencia, y en la misma jurisdicción. Las denuncias para que la Policía comenzara la búsqueda se realizaron en la Comisaría 2º, en la capital sanluiseña.

A Matías Dávila de 76 años lo vieron por última vez el 2 de mayo. Desde entonces un familiar solicitó su paradero y aunque la causa inclusive ya se judicializó, hasta el momento no se sabe qué paso con él.

A partir de la intervención de la Justicia, se llevaron adelante algunas medidas como por ejemplo el secuestro de teléfonos celulares de las personas con quienes Dávila estaba en contacto diario. También se realizaron tres inspecciones oculares en su vivienda particular. Esos operativos permitieron comprobar que cuando Dávila se fue de su casa dejó todo cerrado, inclusive con su moto adentro. Además se tomaron muchas declaraciones testimoniales.

Sobre Ojeda cae actualmente la misma suerte. En la causa se tomaron declaraciones de familiares y se efectuaron rastrillajes en las localidades de La Carolina, El Trapiche y Paso del Rey, ya que desde el inicio se pensaba que el hombre se podría haber perdido. También se buscó en las inmediaciones al Dique Chico.

Ojeda y Dávila, los abuelos que se perdieron el mismo mes.

Lo concreto es que no hay ninguna pista, nadie sabe dónde está. Cadelago Filippi, tiene ambas causas en plena investigación, según confirmó el mismo letrado.

Mientras tanto, las familias siguen buscando y esperando.

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