X

Un padre busca hace 11 meses a su hijo, un empleado municipal

A Sebastián Gil, su familia no deja de esperarlo. Es más, su padre no deja ni un solo día de pensarlo y pedirle a Dios volver a abrazarlo.

Sebastián Gil se fue de su casa en octubre del año pasado y nunca más volvió.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 06/09/2017 17:41
PUBLICIDAD

“Ya hace once meses que lo buscamos, y voy todas las semanas al juzgado pero no tienen ni una noticia”, le contó Alfredo Gil a elchorrillero.com

El padre no puede evitar las lágrimas cuando habla de esa ausencia que no lo deja vivir: “Lo voy a buscar todo lo que me quede de vida. Ojalá Dios me dé la posibilidad de volver a verlo”.

Sebastián Gil se fue de su casa después de despedirse de sus cuatro hijos, según le dijo su esposa a la Policía. Pero el padre no cree esa versión y sostiene que “Sebastián jamás habría dejado a sus chicos, nadie escuchó que él se haya despedido”.

La denuncia fue radicada en la Comisaría 41º de la zona en la que vive el hombre desaparecido, y a partir de allí se hicieron rastrillajes y se tomaron testimoniales. Después la causa se derivó al juez Sebastián Cadelago Filippi, donde actualmente se investiga.

Hubo un allanamiento en la vivienda pero no entraron elementos que permitan dar con un posible destino de Gil.

Su esposa, Soledad Sarmiento, a las dos semanas de la desaparición convocó a una marcha, pero la relación con Alfredo Gil no es buena: “Ella no está preocupada, yo no quiero ni cruzarla”, indicó el hombre en diálogo con este medio.

Por otra parte contó que la mujer le aseguró que Sebastián Gil había retirado el dinero del salario de sus hijos, y que esa era la novedad más reciente alrededor del caso: “Le dije que fuera y se presentara en el juzgado. Yo no creo que eso sea posible, pero tampoco sé cómo es ese trámite. Él no le haría eso a sus hijos”, contó.

A partir de la situación planteada por la mujer “el juzgado solicitó un pedido a ANSES hace un mes, pero todavía no tienen respuesta. Yo quiero que se averigüe para que la situación se aclare”, indicó Gil.

“Mi hijo es un pan de Dios, respetuoso, no es una persona agresiva”, lo recordó. Y aclaró que no deja de llamarlo a su celular y que ya le dejó “un millón de mensajes”.

Sebastián trabajaba en Serba y por la tarde hacía tareas como plomero y gasista junto a su padre. “Le pueden preguntar a sus compañeros o a mis clientes, cómo era él. Jamás voy a dejar de esperarlo”, dijo finalmente el hombre.

PUBLICIDAD

EN PORTADA EL CHORRILLERO

SUBIR