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Era empleada en una parrilla y el dueño la abusó sexualmente

El caso fue denunciado en una sede policial y también en una fiscalía del Poder Judicial. La chica tiene 20 años y fue víctima de abusos por parte de su jefe en plena hora de trabajo.  El acusado es propietario de dos restaurantes. Dijo que la secretaría Ni Una Menos del Gobierno provincial no se ocupó de su denuncia.

Imagen ilustrativa
La joven manifestó que en el momento del abuso "tenía mucho miedo".
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 08/09/2017 00:43
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La joven comenzó a trabajar como “bachera” en esa parrilla camino a Juana Koslay en el mes de mayo. Pero con el paso de los meses le pidieron que también hiciera de moza y ayudante de cocina.

El dueño del local, este mismo año abrió un restaurante en Estancia Grande; el lugar donde el martes 29 de agosto se concretó el abuso. “Ese día me presenté a trabajar y el hijo de él me dijo que tenía que irme a trabajar al restaurante. Cuando llegué nos quedamos el dueño y yo sola, porque el mozo de allá me dio las indicaciones de lo que tenía que hacer en la cocina y se fue”, le contó la joven a la periodista Ayelén Britos, para Radio Popular.

Ya en el lugar, el propietario le da las indicaciones de lo que debe hacer: “Me dijo que me pusiera a ordenar en un depósito donde hay una cama chica, y cuando me subo a una silla él me sorprende con un abrazo desde atrás y me tira a la cama. Ahí me dice que si fuera más grande sería de él, que esa noche me quedaba ahí, y me empieza a besar por el cuello y todo lo demás”.

La chica, que todavía no termina sus estudios secundarios y que pidió a la periodista mantener en reserva su identidad, contó que ante la situación quiso escapar, pero el hombre le pidió calma. “Me dijo que me tranquilizara y me quería dar alcohol, pero no acepté”, dijo en la denuncia pública que decidió hacer este jueves por radio.

Contó que hasta la 1 de la madrugada estuvo allí, hasta que el hombre la llevó a la parrilla: “Ahí fiché y me fui a mi casa”. Pero en el trayecto también fue acosada: “Me tocaba las piernas, me pedía que le diera la mano y que le dijera si lo quería. Yo tenía mucho miedo”.

Después del suceso, según puntualizó, le dijo a su madre que no quería seguir trabajando. La mujer notó que algo raro pasaba, no la vio bien y entonces indagó. “Me quebré y le conté todo lo que había pasado”, sostuvo la joven.

Su familia la acompañó después a cobrar la quincena; y luego a realizar las denuncias. La primera la realizó en la Comisaría de Estancia Grande, y la segunda en una fiscalía de Tribunales. También le recomendaron que se acercara a la secretaría Ni Una Menos del Gobierno provincial para pedir ayuda.

“Fui en búsqueda de contención, pero no encontré nada. Conté lo que había pasado, me preguntaron si estaba segura de lo que quería hacer, porque podía dejar las cosas así. Ahí me enteré que su mujer trabaja ahí, y también su abogado. No me dieron ni un papel”, sostuvo en su relato.

La joven ya contó los detalles de los abusos que sufrió en tres ámbitos diferentes, pero todavía no recibe la contención psicológica que parece estar necesitando de manera urgente. “Es la primera vez que trabajo y me pasa esto, no es justo. Por las noches no puedo dormir, tengo miedo”, dijo finalmente.

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