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Una enfermera denunció que el Gobierno la persigue por ser candidata de Poggi

Se postula a la senaduría por el Frente Avanzar y Cambiemos por San Luis por el departamento San Martín, está a tres meses de jubilarse y cree que sufre una persecución política. Tiene 34 años de servicio en Potrerillo; pero el ministerio de Salud la transfirió a Bajo de Véliz. La obligan a recorrer 200 kilómetros para llegar a su nuevo destino.

Gentileza Regina Zulema Funes
La enfermera manifestó que "solamente quieren perseguirla porque es candidata".
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 13/09/2017 19:06
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Regina Zulema Funes, más conocida como “La Chona”, es una enfermera que desempeña su profesión en la sala de primeros auxilios de Potrerillo, desde el advenimiento de la democracia en 1983.

Por primera vez decidió participar como candidata, y está convencida, eso le trajo “consecuencias laborales”. Casi un mes después de las PASO, fue notificada que había sido trasladada a Bajo de Véliz (departamento Junín) para continuar con su tarea.

En diálogo con elchorrillero.com, la mujer detalló el contexto en el que recibió la noticia y se explayó sobre una serie de aspectos que consideró “relevantes” para “entender el malestar”.

En el “interior del interior”, junto niños y la maestra de una de las escuelitas diseminadas en la geografía del departamento. Foto gentileza.

El pasado 6 de septiembre recibió una disposición firmada por la nueva ministra de Salud, Graciela Corvalán, donde le especificaban su transferencia zonal; es decir, que debía comenzar a cumplir con sus tareas en otra localidad.

Esta disposición le “causó un gran estrés” y la motivó a manifestar su descontento: “Tengo 59 años, de los cuales pasé la mayor parte compartiendo con la gente de Potrerillo; ahora tengo que asistir a otro pueblo, con dificultades de diversa índole. No puedo explicar lo que siento”.

A la enfermera no sólo le “duele el traslado” por la cantidad de años de servicio que tiene en la espalda, sino por las incomodidades por las que deberá pasar a la hora de viajar. “Ahora tendré que recorrer 200 kilómetros. Debo ir hasta La Toma, luego a Santa Rosa y desde allí a Bajo de Véliz”, explicó.

“A La Toma sólo tengo dos colectivos por semana, y desde Santa Rosa a Bajo de Véliz no hay transporte, todo esto es inexplicable”, agregó.

Chona Funes asegura que si es electa seguirá viviendo en su pueblo a diferencia de autoridades del departamento que no residen en San Martín. Foto gentileza.

Días previos a la noticia, percibió algunas hechos que asoció a “una persecución”. Por ejemplo, contó que algunas autoridades visitaron la sala de primeros auxilios y “tomaron fotografías” de las problemas que tenía el edificio. “Muchas de las falencias saldaba con mi propio dinero”, confió.

Funes contó que es de Paso Grande, y que llegó desde joven a Potrerillo para comenzar a desenvolverse como enfermera. “En un principio trabajaba en una casa rancho, hasta que inauguramos la salita”, recordó la mujer.

El centro de salud se abrió en 1986 gracias a la solidaridad propia de los vecinos, quienes ayudaron en la construcción del local; mientras que el terreno lo donó Andrés Díaz.

“Desde ese momento jamás me fui del pueblo, siempre trabajé para mi gente, salvo excepciones en las que colaboré con centros de la zona, como es el caso del Hospital de San Martín, cuando no podían cubrir las guardias”, destacó.

“Mi casa quedaba a 2,5 kilómetros del trabajo. Como no tenía vehículo me dirigía en burro. En una parte del camino había un arroyo y la mayoría de las veces el animal no quería cruzarlo, por lo que me bajaba y cruzaba caminando”, dijo para reflejar el esmero con el que siempre ejerció su función.

La mujer concretó decenas de partos, muchos de ellos “socorridos en la oscuridad” y trasladados en el auto de su marido.

“Considero que hice mi historia en este lugar, y quería terminar mi carrera aquí, donde hice mi vida, donde crié a mis hijos; por eso esto me causa mucho dolor”, aseguró.

“Claudio Poggi me pidió que lo acompañara y acepté porque él quiere un futuro mejor para mi pueblo, y además es la persona más humilde y respetuosa que he conocido”, aseguró. Foto gentileza.

Para Funes “no hay motivos lógicos” que puedan explicar la decisión, y aseguró que “detrás de ello, debe estar el senador (Pablo) Garro”.

El actual legislador dentro de Compromiso Federal, combatió desde el Partido Unión y Libertad al clan que lideró por décadas la dirigente peronista Gregoría “Goyita” García de Barroso. Garro no sólo le arrebató la banca que ocupaba desde 1987, sino también la intendencia de Paso Grande que administró por ocho años su hermano Luis.

Junto al presidente del bloque de diputados provinciales, Carmelo Mirábile, son los jefes políticos del distrito, el último bastión y reducto donde se mantienen invictos desde 1983 Alberto y Adolfo Rodríguez Saá. En las PASO en el “más peronista de los departamentos”, tal como se enorgullecen de identificarse, superaron el 60% de los votos.

“Creo que es una persecución política. Jamás me moví de mi trabajo y ahora que soy candidata pasa esto. Quiero un futuro mejor, no critico a nadie”, agregó.

La vecina de Potrerillo participa como candidata por primera vez, aunque en otras oportunidades simpatizó con el Movipro. “El exgobernador Claudio Poggi me pidió que lo acompañara en la candidatura y acepté porque él quiere un futuro mejor para la provincia, para mi pueblo, y además es la persona más humilde y respetuosa que he conocido”, aseguró.

Por otra parte resaltó que en la zona “hay necesidad de cambio” ya que ha sido gobernada “por los mismos de siempre”.

“Termina el mandato uno y pasa automáticamente un pariente o allegado, están los mismos”, ilustró.

Desde su visión política propone “estar muy cerca de la gente” y luchando por los más humildes: “Voy a vivir en la misma casa de siempre, para que cuando me necesiten sólo golpeen la puerta. Quiero ser La Chona de siempre”.

Sostiene que conoce desde cerca las problemáticas de los vecinos, que visita tres veces por año cinco escuelas de la zona y que ve “en primera persona” las necesidades.

Una de las principales cuestiones que intentará cambiar, es el hecho de que los legisladores “vivan en el departamento”, ya que según puntualizó “muchos tienen sus hogares en otras ciudades y la gente del interior debe viajar para poder acercarles sus inquietudes”.  Quines, La Toma, Concarán y San Luis, son localidades que se convirtieron a lo largo del tiempo en los lugares de residencia de legisladores, intendentes y comisionados.

A pesar de todas las sensaciones que manifestó tener, dijo que la “reconforta” la compañía de su familia: “Mi marido Facundo, mis hijos Alfio y Andrea, mis 5 nietos, son las personas que me dan esperanza y siempre están a mi lado”.

Hasta el momento no dialogó con funcionarios sobre el tema, pero inició algunos trámites para evitar que se materialice su desplazamiento.  Envió una carta documento al ministerio de Graciela Corvalán, la funcionaria más experimentada del Gobierno y de mayor confianza de Adolfo Rodríguez Saá. La eligió tras la derrota en las PASO para “la epopeya”.

“No acepto este traslado, solamente quieren perseguirme porque soy candidata y pienso distinto a ellos”, concluyó.

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