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Francisco alertó por el sexting y otros fenómenos peligrosos para los menores en la web

Con autocrítica sobre el rol de la Iglesia, el papa aseguró hoy que “ocultar los abusos a menores es un gravísimo error”, y pidió hacerles frente sin “subestimar el daño que hacen”.

Jorge Bergoglio aseguró que "en la red se están propagando fenómenos extremadamente peligrosos".
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 06/10/2017 12:06
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Debemos tener los ojos abiertos y no ocultar una verdad que es desagradable y que no quisiéramos ver”, aseguró este viernes el Pontífice al recibir a 300 participantes de un congreso que durante toda la semana debatió en una universidad del Vaticano sobre los peligros del abuso infantil en internet.

“Por otra parte, ¿no hemos entendido demasiado bien en estos años que ocultar la realidad del abuso sexual es un gravísimo error y fuente de tantos males? Entonces, miremos la realidad tal y como la han visto en estos días”, pidió el Pontífice de cara al grupo que integraba, entre otros, el sacerdote argentino Rubén Yáñez, miembro de la comisión anti-pedofilia instaurada por el Papa en 2013.

En ese marco, Jorge Bergoglio aseguró que “en la red se están propagando fenómenos extremadamente peligrosos” como “la difusión de imágenes pornográficas cada vez más extremas” o “el creciente fenómeno del sexting entre chicos y chicas que utilizan las redes sociales”.

Entre esos fenómenos, el Papa argentino alertó también sobre “la intimidación que se da cada vez más en la red y representa una auténtica violencia moral y física contra la dignidad de los demás jóvenes; la sextortion; la captación a través de la red de menores con fines sexuales es ya un hecho del que hablan continuamente las noticias”.

“Hasta llegar a los crímenes más graves y estremecedores de la organización online del tráfico de personas, la prostitución, incluso de la preparación y la visión en directo de violaciones y violencia contra menores cometidos en otras partes del mundo”, indicó incluso.

Tras recibir de mano de los participantes del Congreso la denominada “Declaración de Roma” que insta a gobiernos, organizaciones internacionales y entes privados a “informar a la población del mundo acerca de la gravedad y extensión del abuso y la explotación de los niños”, Bergoglio no ahorró autocrítica por el rol de la Iglesia en algunos casos de abusos y advirtió sobre tres posibles errores para afrontar el problema.

En primer lugar, pidió no “subestimar el daño que los fenómenos antes mencionados hacen a los menores. La dificultad para resolverlos puede hacernos caer en la tentación de decir: ”En el fondo, la situación no es tan grave””.

“Pero los avances en la neurobiología, la psicología, la psiquiatría, nos llevan a destacar el profundo impacto que las imágenes violentas y sexuales tienen en las dúctiles mentes de los niños, a reconocer los trastornos psicológicos que se manifiestan en el crecimiento, las situaciones y comportamientos adictivos, de auténtica esclavitud resultantes del abuso en el consumo de imágenes provocativas o violentas”, advirtió durante el encuentro en la Sala Clementina del Palacio Apostólico vaticano.

“Son trastornos que repercutirán fuertemente durante toda la vida de los niños actuales”, sentenció, antes de plantear también la “gravedad” de “la difusión de una pornografía cada vez más extrema y otros usos impropios de la red” que pueden también afectar a los adultos.

“El segundo error es el de pensar que las soluciones técnicas automáticas, los filtros construidos en base a algoritmos cada vez más sofisticados para identificar y bloquear la difusión de imágenes abusivas y dañinas, son suficientes para hacer frente a los problemas”, propuso.

“Ciertamente estas son medidas necesarias, pero también es necesario que, dentro de la dinámica misma del desarrollo técnico, sus actores y protagonistas perciban con mayor urgencia, en toda su amplitud y en sus diversas implicaciones, la fuerza de la exigencia ética”, aseguró.

“Y es aquí donde nos encontramos con el tercer posible error de perspectiva, que consiste en una visión ideológica y mítica de la red como un reino de libertad sin límites”, agregó Francisco, y remarcó: “Aquí no se trata de ejercicio de la libertad, sino de crímenes, contra los cuales debemos proceder con inteligencia y determinación, ampliando la cooperación entre los gobiernos y las fuerzas del orden a nivel global, en la misma medida en que la red se ha hecho global”.

En ese marco, Francisco volvió con su tradicional autocrítica por el rol de la Iglesia en casos de abusos y aseveró que “por cuanto respecta a la Iglesia Católica, quiero asegurar su disponibilidad y compromiso”. “Como todos sabemos, la Iglesia Católica en los últimos años se ha hecho cada vez más consciente de no haber hecho lo suficiente en su interior para la protección de los menores: han salido a la luz hechos gravísimos de los que hemos tenido que reconocer nuestra responsabilidad ante Dios, ante las víctimas y ante la opinión pública”, destacó.

“Precisamente por eso, por las dramáticas experiencias vividas y los conocimientos adquiridos en el compromiso de conversión y purificación, la Iglesia siente hoy un deber especialmente grave de comprometerse, de manera cada vez más profunda y con visión de futuro, en la protección de los menores y de su dignidad, tanto dentro de ella como en toda la sociedad y en todo el mundo”, realzó, tras pedir “leyes adecuadas” para el problema.

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