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A seis días de las elecciones, Poggi y Adolfo R. Saá ocupan toda la atención

El ganador de las PASO llega al “partido decisivo” insistiendo con la idea de “recuperar los valores”, mientras que el expresidente está enfocado en “dar soluciones”. Un repaso de los últimos 60 días.

Poggi de caminata ayer por los barrios del oeste de la capital y Rodríguez Saá en la plaza de San Francisco del Monte de Oro.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 17/10/2017 12:02
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El resultado del 13 de agosto, donde Claudio Poggi obtuvo el 57% sobre 38,9% de Adolfo Rodríguez Saá, generó un escenario de reinterpretaciones por parte del oficialismo para atender las necesidades.

Ambos se entregaron tiempo completo a una carrera que no dejó lugar para terceras fuerzas. La polarización se mantuvo intacta.

El candidato del Frente Avanzar y Cambiemos llega a la instancia crucial, fiel a la fórmula que sostiene desde febrero de 2016 (o desde diciembre de 2011, para ser rigurosos): el contacto directo con los ciudadanos.

No paró nunca. Al día siguiente de la “revolución de la dignidad” que se materializó en 161 mil votos, salió a caminar una vez más la geografía provincial. En este tramo acompañado siempre por los candidatos nacionales, pero fundamentales de los postulantes locales.

En el camino la alianza opositora depositó energías en una batalla judicial que ganó al conseguir la habilitación de los candidatos en tres departamentos, pero al mismo tiempo le insumió preciosas horas.

En el último tramo llegaron el presidente Mauricio Macri, quien destacó su orgullo porque lo puntanos “dejaron la resignación y el miedo”; la vicepresidenta Gabriela Michetti y el ministro del Interior Rogelio Frigerio para dar el apoyo nacional.

Ambos se entregaron a tiempo completo a una carrera que no dejó lugar para terceras fuerzas. La polarización se mantuvo intacta.

De acá al jueves sobresalen el acto que encabezará esta noche en Juana Koslay, y las caminatas mañana en la ciudad de San Luis  y el jueves en Villa Mercedes. Se reservará tiempo para una reunión en la capital con los fiscales que “no deberán perder de vista ni por un instante las urnas”, el domingo.

En el bunker del frente opositor rechazan rotundamente el triunfalismo y están empeñados en concentrar hasta el último aliento para asegurar el objetivo: aumentar el caudal conseguido.

Probada la eficacia de la comunicación, esencialmente, a través de las redes sociales, prácticamente no se introdujeron variaciones.

Frente al  formidable despliegue de recursos por parte del Gobierno, tiene la convicción de que “la dignidad está por encima de la billetera del Estado y el miedo”.

Tras el “retiro” que se autoimpuso inicialmente en el exterior, Adolfo Rodríguez Saá a quien nunca sus conciudadanos lo habían relegado entre sus preferencias, buscó reinventarse.

Hasta ensayó un cambio de look. De repente un hombre que históricamente hizo culto al “estilo formal”, se lo ve diariamente de zapatillas, jeans y campera pegada al cuerpo, en ciertas ocasiones con el cuello levantado. Toda una novedad.

Fue devastador el resultado al punto que el oficialismo entró en un desconcierto que lo mostró en algunos momentos, probablemente en estado puro. Los audios de la “caza de traidores” eximen de comentarios.

El cinco veces gobernador encaró la “epopeya” a partir de una reformulación absoluta de su estrategia. Se despojó del fenomenal soporte mediático que le garantizaban buena parte de los medios (incluidos los estatales Canal 13 y la eficaz ANSL, despreciada por la actual gestión que fue sumada tardíamente al bloque).

Sacó la campaña de la prensa y prácticamente ninguno de sus candidatos concede entrevistas.

En el arranque repitió las apariciones fallidas en facebook, red social que refleja el día a día en dosis moderadas si se tiene en cuenta la sobreexposición antes de las PASO. Utiliza su página personal y la de Unidad Justicialista (la cuenta y la web del Cambio Continúa fueron “congeladas” el 13A por la noche).

Así todos los días concurre a las plazas que se convirtieron en el escenario de audiencias públicas en las cuales otorga soluciones, una ventaja que le concede su condición de candidato del partido del Gobierno. Pasa largas horas escuchando a los vecinos para atender la demanda laboral, de viviendas, becas, subsidios, etc.

Los merenderos diseminados por todos los barrios y el gasto monumental en salud que gestiona Graciela Corvalán, completan la oferta electoral. El gobernador Alberto Rodríguez Saá, suplente en la lista de su hermano, de un rol protagónico es el gran ausente de los últimos 60 días.

La oposición denunció que el aparato estatal está volcado al servicio de Rodríguez Saá. Expuso en la Justicia Federal el otorgamiento de un subsidio de $80 millones a su esposa Gisela Vartalitis, presidenta de una fundación que distribuye electrodomésticos.

En los últimos tiempos se sucedieron además las denuncias públicas por las bajas de beneficiarios del Programa “Soñando junto a Vos”. Les quitaron las becas porque compartían en las redes sociales contenidos favorables al candidato a opositor.

Con ese contexto, el expresidente busca reescribir la historia que se empezó a gestar el segundo domingo de agosto. Aunque las encuestas ya vaticinan un resultado, Poggi machaca “no hemos ganado nada todavía” y Rodríguez Saá se aferra y muestra convencido de que “es posible”.

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