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Se largó Cristina para el 2019

Por Carlos Fara (*).

Cristina mira el 2019.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 24/11/2017 12:26
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Cuando lo único importante en Argentina es saber si los 44 compatriotas argentinos del ARA San Juan están con vida, la expresidenta decidió comenzar su campaña electoral para la presidencial de 2019.

Lo hizo con el acto en una provincia particular: Tucumán. Por qué particular? Porque Alperovich –un gran pragmático- siempre se mostró devoto con la ex presidenta cuando ella estaba en el cargo. Porque su mujer –la senadora Betty Rojkés- fue presidenta provisional del Senado (mientras Boudou ya estaba cuestionado judicialmente), y al mismo tiempo que el actual mandatario provincial –Juan Manzur- era el ministro de Salud. Es decir, “el jardín de la república” estuvo bien pago políticamente hablando.

Claro, en el acto solo estuvo “la Betty” (la única cristinista de ese terceto): su marido no fue, y el gobernador estaba con gestiones más interesantes en EE.UU. En los últimos tiempos el trío tuvo diferencias, como las que manifestó Manzur respecto a Rojkés sobre la muerte del fiscal Nisman.

La primera pregunta es: Cristina puede volver a ser presidenta? Si bien en política nada es imposible, digamos que la probabilidad es hoy muy baja. Perdería en una segunda vuelta casi con cualquiera, al estilo Menem 2003.

Entonces ¿por qué querría lanzarse a semejante aventura? ¿No sabe que lo más probable es que pierda? Despejemos algunas lógicas del mundo político.

El que no llora, no mama: o, el que no pelea por el poder, no lo obtiene. Hagamos un poquito de historia. Alfonsín post ´89 siempre se desvivió por ser el controlador del radicalismo, aún en las peores circunstancias. Tanto remar lo llevó a protagonizar 3 hitos de la actual democracia: a) el Pacto de Olivos, b) la construcción de la Alianza UCR – Frepaso y c) el pacto de gobernabilidad con Duhalde en 2002.

Por su lado, Menem hizo las mil y una para poder presentarse a su “re-re”, y en el 2003 se bajó del balotaje luego de ser el candidato más votado en la primera vuelta. De modo más contemporáneo, Néstor hubiese sido el candidato en 2011 si el destino no se lo hubiese llevado a otro mundo. En ese sentido, CFK no repite más que el mismo patrón de seguir implacablemente hasta el infinito por el control del poder en su propio espacio. Cuando los íntimos de Menem le cuestionaban allá por el ´98 su re-reelección, el respondía: “Ustedes no entienden nada de política”.

Cuánto más volumen político, más cuestionadas quedaran las causas judiciales para su público. Es muy claro en los grupos focales que venimos realizando en los últimos días que todo lo negativo que se diga sobre ella, se diluye entre sus votantes al verla a ella con capacidad de lucha política.

Si tiene capital político y no tiene competencia ¿por qué no ponerlo en valor? Es la dirigente más conocida (y controvertida) del espacio de los peronismos, y la que tendría más votos si mañana hubiese una elección presidencial. La lógica de muchos líderes es: el poder no es algo estático, sino algo que se debe poner en movimiento para que se realimente.

El problema es que muy difícilmente sea la candidata de un peronismo unificado, con todo lo que ello facilitaría el futuro de Macri. Sin embargo, llevar la interna a la elección general (con dos candidatos peronistas, ella y otro representante de las liga de gobernadores renovadores) corre el riesgo de que el renovador salga tercero y Cristina siga siendo la gran obturadora de un risorgimento justicialista.

La cuenta sobre si el kirchnerismo se diluye no es fácil de hacer. Una cosa son los dirigentes y otra los votos (y si no hay que preguntarle a Cafiero). Cristina es la presidenta que mayor porcentaje de votos sacó en una primera vuelta presidencial.

Más allá de los gustos, al igual que Macri es un fenómeno particular.

(*) Especial para Notiar.

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