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En menos de tres meses, dos presos murieron quemados en las cárceles de San Luis

Los casos fueron señalados por las autoridades penitenciarias como “suicidios” y en ambas situaciones los internos prendieron fuego los colchones de sus celdas.

En los dos complejos penitenciarios sucedieron hechos similares que terminaron con la vida de dos internos.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 09/01/2018 17:36
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El último hecho ocurrió el domingo, y como el anterior, dejó un manto de duda.

El día del incendio Jesús Aguilera la había pasado con la visita de sus familiares (de su padre que también está preso y de su hermana) y no habría mostrado a los penitenciarios situaciones que justificaran lo que después sucedió.

Según confirmó el director interino del Servicio Penitenciario Provincia, Segundo Jiménez, (porque el interventor Hugo Scarso se encuentra de vacaciones), el interno concurrió a su celda (poco antes del horario de encierro) y prendió fuego su colchón.

Lo que no se explican es por qué lo hizo, ya que era “un interno que tenía todos los beneficios”.

La autoridad también dijo que “se autoriza” el uso del encendedor porque los internos fuman en los pabellones, y por eso de alguna manera se justificaría el inicio del fuego.

En la noche del lunes falleció. Estaba con el 80% de su cuerpo quemado y con sus vías respiratorias complicadas.

Aguilera habitaba solo la celda N° 3, del Pabellón C, y cumplía una condena de dos años por “robo simple”, según contó Jiménez.

La Botija

Tres meses atrás, el 4 de octubre, Diego Morales tuvo que ser trasladado desde el penal Pampas de las Salinas hasta al Hospital San Luis con el 50% de su cuerpo quemado.

La familia puso en dudas las circunstancias en la que el interno (condenado por un robo a mano armada) terminó quemado y en coma inducido.

La madre de Morales pidió respuestas inmediatas porque su hijo se encontraba “en aislamiento” y no tenía acceso a algún elemento que le posibilitara prender fuego. Dijo que a su hijo lo “mataron” y que en la cárcel “hay abuso de poder”.

Después de la muerte, el 13 de octubre, acusaron a las autoridades penitenciarias. Denunciaron públicamente que al interno lo habían “prendido fuego” y que además estaba golpeado.

Durante la gestión de Scarso al frente de las cárceles de San Luis se sucedieron hechos que encendieron una alarma y desde algunos sectores solicitaron “la atención de las autoridades”.

A las dos muertes por incendio se suma a la listas la de que ocurrió el 10 mayo, 12 días después de que llegara el interventor para ordenar el sistema. Fue la de Lucas Gómez (encontrado ahorcado en su celda), el padrastro acusado de violar y asesinar a su hijastra Florencia Di Marco. El hecho generó desconcierto porque el detenido se encontraba alojado bajo “estrictas medidas de seguridad” en La Botija.

El Observatorio Internacional de Prisiones le solicitó al Gobierno de San Luis, el pasado 7 de noviembre, que investigue las irregularidades que existen en el sistema carcelario provincial a partir de “denuncias horribles” presentadas por los familiares.

El organismo nacional también apuntó contra el Servicio Penitenciario de Pampas de las Salinas por “posible tráfico de drogas y prostitución”.

Ya pasaron dos meses de las presentaciones y solicitudes, pero nada se sabe si el Estado avanza en las investigaciones o dispuso medidas al respecto.

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