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Nelson Madaf pelea por su vida: está en coma farmacológico

“Su corazón y sus pulmones están muy comprometidos. Está en terapia intensiva”, confirmaron sus familiares este mediodía después del último parte médico. Durante todo el 2017 la salud de Madaf fue muy frágil y por eso se encontraba internado en una sala común del Hospital San Luis.

Nelson estaba internado desde hace varios meses en una sala común del Hospital San Luis.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 10/01/2018 15:25
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“Está en coma farmacológico, desde ayer a las 4 de la tarde. Está dormido y los médicos nos dijeron que esperemos lo mejor, como así también lo peor”, le contó a elchorrillero.com, un familiar.

El 19 de abril del año pasado, el cuerpo de Nelson Madaf no resistió más la violencia de su enfermedad y tuvieron que internarlo en la cama 18 de la sala 5 en la Clínica de Hombres del Hospital público.

Le pusieron oxígeno y los médicos trataron de estabilizar su estado. Desde entonces está rodeado de sus familiares, hermanos y sobrinos.

En ese momento estaba con anemia y neumonía. Ya había dejado de tomar los medicamentos contra el VIH porque no tenía plata.

Nueve meses atrás, su estado era realmente complicado. Pesaba 40 kilos y debían sostenerlo para que fuera al baño. No podía masticar y sufría de anorexia. A esa altura ya sentía que su vida se iba apagando: “De mi parte ya no quiero caminar más. Lo sigo haciendo por mi madre que está viva y porque no quiero darle más problemas. Dios sabrá cuándo es el momento”.

Porque sabía que todo lo malo había pasado quiso decir lo que por mucho tiempo mantuvo en silencio, y dialogó en exclusiva con elchorrillero.com. Pasaba sus días lamentando “el abandono de persona que hizo el Estado” y pensando en el perdón que nunca llegó.

Madaf fue el protagonista de una historia que sacudió a la provincia, y que superó las fronteras en 1989.

Fue el principal sospechoso de la desaparición de una joven. Estuvo tres años preso por un supuesto crimen que nunca ocurrió.

En ese tiempo contrajo la enfermedad que lo debilitó, y sufrió torturas que le dejaron profundas secuelas, físicas y psicológicas.

Su inocencia se comprobó cuando el 24 de febrero de 1998 Claudia Díaz apareció casada y con hijos en Caucete, San Juan.

Allí se terminó la primera parte de su padecimiento e inició una etapa de deseos de justicia que lleva en silencio más de media vida; como una procesión interna que prefirió caminar solo hasta que ya no pudo más.

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