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Contenedores de basura: ¿método higiénico o foco de infección?

La ciudad de San Luis implementó en 2013 el sistema de recolección de basura por medio de contenedores. Para conocer la salubridad, El Chorrillero consultó a la dirección general de Recolección de Residuos y un médico infectólogo, quienes dieron a conocer precisiones sobre el mantenimiento.

En 2013, el nuevo sistema inició con unas 80 unidades y fue sumando nuevos, hasta llegar a los 400 que se distribuyen dentro de las cuatro avenidas.
por Nicolás Gatica Ceballos / San Luis
Actualizada: 11/02/2018 10:41
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El centro de la capital puntana comparte, a grandes rasgos, dos métodos de recolección: el tradicional de cesto y bolsas de basura, junto a los contenedores.

En 2013, el nuevo sistema inició con unas 80 unidades y fue sumando nuevos, hasta llegar a los 400 que se distribuyen dentro de las cuatro avenidas. La idea es “expandirlos a las zonas periféricas”.

El objetivo de aplicar este tipo de recolección radica, según el municipio capitalino, en un principio “ecológico” y de “higiene”, pero algunas zonas enfrentan dificultades ante los “residuos húmedos” que generan “mal olor, moscas, hasta la presencia roedores y cucarachas”.

Para interiorizarse en la eficacia del servicio, este medio dialogó con el director General de Recolección de Residuos, Dardo Pérez y el médico infectólogo Sebastián Correa, quienes desde sus perspectivas analizaron el método.

Ambos coincidieron en que “es más higiénico” que el modo convencional, aunque Correa sostiene que “en la medida en que se retire la basura asiduamente y se laven los contenedores”.

La palabra municipal: “No hay problemas con los olores”

Pérez detalló que en la ciudad coexisten varios sistemas que van desde el tradicional, pasando por la recolección diferenciada, los clasificados en origen y los contenedores, siendo estos últimos los que buscan establecer definitivamente.

“La idea es hacer mayor recolección por medio de contenedores, buscando que el vecino deje definitivamente el uso de los cestos”, aseguró.

En ese sentido describió que dentro de las cuatro avenidas “hay 400” que forman parte de las “pruebas pilotos para la ampliación del sistema”.

El funcionario expuso que “se limpian una vez cada 4 o 5 días”, con una “lavadora que pasa diariamente, y que utiliza cloro (en frío)”. “No se agregan productos porque pueden dañar la máquina”, aseguró.

Además informó que “todos los días se recolectan los desechos (en este tipo de sistema)”.

“No hay problemas con los olores”, aseveró, aunque reconoció que hay “zonas complicadas” ubicadas cerca de carnicerías, verdulerías y pescaderías.

En los casos de mayor dificultad, se retira el contenedor sucio y se lo reemplaza por uno limpio. Al sacarlo, se lo traslada a la central donde lo higienizan “con una máquina especial”, la cual “elimina las bacterias con cloro” y por medio de un inhibidor “extingue los malos olores”.

“Normalmente la lavadora no higieniza todos los días los mismos cestos, lo hace entre cuatro y cinco días”, añadió.

Por otra parte no responsabilizó a los vecinos por los problemas que pueden presentarse, resaltando que a veces “no es tanto la gente, sino cuando se arrojan escombros que rompen los sensores de los contenedores y las lavadoras”.

Pérez garantizó que “no ocurre nada si se tiran los desechos diarios”.

Además enfatizó que en comparación al servicio tradicional, “la imagen es positiva para el medioambiente porque en ningún horario las bolsas están desparramadas”.

“No están expuestas a los animales (bolsas), pedimos mucha colaboración al vecino para que deje de usar el canastito”, agregó.

San Luis “fue pionera” junto a Capital Federal en la implementación del sistema, y que luego lo tomaron otras ciudades, recordó. Actualmente “lo usan también Salta y Rosario”. “No hay equipamiento mucho más moderno en Europa, siguen utilizando el mismo”,  destacó el director de Recolección de Residuos.

La opinión del especialista: “Debería haber alguien que controle periódicamente si están sucios”

El médico infectólogo Sebastián Correa explicó que el método “es más higiénico que el tradicional”, especialmente porque “evita que los animales destruyan las bolsas de basura e impide que los empleados manipulen directamente los desechos”.

Asimismo, indicó que si no se regula efectivamente, puede tornarse “un foco infeccioso”: “La acumulación de residuos, los orgánicos y derivados de animales, pueden facilitar la alimentación de roedores, la presencia de moscas, y estos son transportadores de bacterias, virus, parásitos. Son como un medio de transporte que actúan llevando las infecciones a distintos lados”.

Además especificó que si al panorama detallado se le suma la “acumulación de agua”, facilita que “los mosquitos pongan huevos, produzcan la larva y puedan desarrollarse aquellos que transmiten dengue, zika u otros virus”.

En la misma línea advirtió que “las cubiertas de autos, tarros de agua o aquello que puede juntar líquidos contribuye a la proliferación” y “en esta época es riesgoso” porque inicia la circulación de los virus. Por ejemplo, si ingresa al país un caso con dengue, “facilita la transmisión”.

Para el especialista, higienizar los contenedores con agua y lavandina diluida en una concentración adecuada, “es suficiente siempre que no se acumulen residuos orgánicos” porque las moscas ponen huevos, y los roedores y cucarachas se alimentan de ello.

Correa advirtió que “más que un protocolo de limpieza, debería haber alguien que controle periódicamente si están sucios y limpiarlos, que no tengan acumulación de líquidos, que estén visiblemente limpios”.

Por otro lado, manifestó que cree que “muchas veces la gente arroja cualquier cosa adentro (animales muertos por ejemplo)”.

En cuanto a los comercios como carnicerías, pescaderías o verdulerías, cuyos residuos pueden facilitar la descomposición y el mal olor, “habría que ver que la municipalidad les provea bolsas de consorcio más anchas, que no generen olor y contaminación”.

Por último aconsejó a los vecinos que traten de “seleccionar los distintos tipos de basura y tirarlas en bolas, no sueltas”, pero destacó que el resto “en realidad pasa por la Municipalidad, que debería tener un control más periódico”.

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