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Diez días sin Juan Carlos Rubilar; la familia no quiere que dejen de buscarlo

Esta mañana los operativos otra vez se centraron en los campos de Las Isletas. Es en la zona donde encontraron huellas del joven villameredino desaparecido hace 10 días.

Los rastrillajes continúan en los campos del sur de Villa Mercedes, según contó hoy la familia.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 13/02/2018 15:22
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Hace dos días los investigadores comenzaron a trabajar en base al testimonio de dos personas que aseguraron ver a una persona parecida a Juan Carlos en localidades de La Pampa y Córdoba. Sin embargo hasta hoy no hay novedades sobre el resultado de pesquisas en esos lugares.

“Nos ayuden o no vamos a seguir buscando hasta encontrarlo”, contó este martes a elchorrillero.com, la hermana de “Pupi”, Yésica Rubilar.

Aseguró que alrededor de las 7 de la mañana casi todos los integrantes de su familia se dirigieron hacia los campos donde los perros de la Policía realizaban rastrillajes otra vez, en Las Isletas. “Ya no están buscando como antes, y lo único que queremos es encontrar a mi hermano. No puede ser que las huellas lleguen hasta ese campo y no sepamos qué pasó”, sostuvo.

De esa manera se refirió a la propiedad que fue allanada la semana pasada y donde se secuestró una camioneta: “Los perros indicaron rastros en la chata y ahora nos dicen que es negativo. Mi hermano seguro llegó a ese lugar para pedir agua”.

Los policías entraron a una estancia alquilada por un hombre de Córdoba que vive solo por los perros siguieron los rastros del muchacho. Requisaron todos los sectores de la propiedad pero no encontraron nada sospechoso, salvo el vehículo que fue marcado por los canes.

“Yo no sé si a mi hermano le dieron de comer, si lo golpearon, si lo tiene alguien o le pasó algo malo. Solo sé que debe estar llorando, porque es un niño, es especial y nunca estuvo tanto tiempo lejos de mi mamá. Si estuviera caminando ya tendríamos que haberlo encontrado”, aseguró la joven.

Según remarcó, Juan Carlos es “un chico tranquilo” que disfruta del sonido de las comparsas y de sentarse en las plazas: “No es malo, no es agresivo, no tiene maldad”.

El 3 de febrero salió de su para llegar hasta La Pedrera y participar de los corsos. Cuando todo finalizó, creen que no pudo encontrar el camino hacia la ciudad y se introdujo hacia la zona rural.

“El intendente nos dijo que iba a poner más avionetas pero eso fue solo los primeros días, después parece que se olvidaron de mi hermano. Recién ayer la Policía de Mendoza se enteró que él estaba desaparecido, no sabemos por qué dejan pasar tanto tiempo. Cualquiera puede pasar hacia esa provincia y nadie controla”, se quejó en medio de una desesperación que no sabe cómo explicar.

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