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Paranormal: la fotografía más perturbadora de El Castillo de La Toma

La imagen se viralizó y los usuarios interactuaron opinando sobre la veracidad de la imagen. Algunos la atribuyen a la historia de “La Niña Julia”.

El espectro despertó la curiosidad de los usuarios de facebook.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 24/02/2018 18:58
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Una mujer de la provincia de Buenos Aires capturó un recuerdo que llamó su atención, por lo que lo compartió en la red social y pidió opiniones a sus contactos: “Hace unos días estuve de vacaciones en la querida Toma y saqué esta foto ¿Qué ven en el balcón?”.

La imagen corresponde al zaguán de ingreso del casco de estancia que se encuentra a poco más de 2 kilómetros del centro de la localidad, zona que se conoce como “La Toma Vieja” en referencia la primera ubicación del pueblo.

Inmediatamente los usuarios comenzaron a interactuar. Los escépticos aseguraron que se trataba de un “truco” o una “persona asomándose”, pero la autora sostuvo las pocas probabilidades de la hipótesis ya que “las escaleras están rotas”.

Luego se expresaron aquellos que creen en las apariciones paranormales, en particular gente del pueblo que aseguró que suelen avistarse cuestiones “inexplicables”.

“Es increíble pero es verdad, yo vivo en La Toma y siempre se captan esas imágenes”, aseguró una mujer de apellido Fernández. “¿Será la niña enamorada?” preguntó otra usuaria sembrando misterio en torno a la historia de La Niña Julia.

“Siempre sale, cuando no es en un balcón, es en otro”, escribió Jorge Villa Real. También se manifestaron los comentarios burlescos que aseguraban que era Zulma Lobato o Eddie, el personaje antropomórfico que se visualiza en las tapas de discos de la banda Iron Maiden.

Lo cierto es que la figura es claramente visible. Ya sea una ilusión óptica o una aparición real, la extraña silueta causa perturbación.

Historias que encubren de ocultismo a El Castillo

En las conversaciones de los vecinos está siempre presente la postura paranormal de la zona, incluso con alusión a prácticas diabólicas, aquelarres y brujerías.

Incluso se habla de determinadas circunstancias en las que se encuentran elementos relacionados con “los trabajos”, “males”, o simplemente la sensación de una carga energética especial, que puede ser pasible para quienes buscan la armonía en medio de la naturaleza, o para los que anhelan el esoterismo.

Lo cierto es que una de las historias más conocidas, la de La Niña Julia, está atravesada por un hecho trágico al que atribuyen apariciones como la de la fotografía.

En 1914,  Antonio Fernández vivía en El Castillo junto a su tercera esposa Mónica Gonzales y sus hijos, entre los que estaba Julia. Ella se había enamorado de Bonifacio Campos, un hombre que se ganaba la vida llevando la contabilidad de un negocio de ramos generales.

Según el relato, que se puede analizar en el libro “Boquitas Cerradas” de la escritora Beby Torres de Mugnaini, Fernández no estaba de acuerdo con la relación y lo demostraba con cierta presión, junto al descontento de los hermanos de Julia.

Ante las dificultades que tenían para concretar su felicidad, Bonifacio le propuso escaparse a España, país al que viajaba con frecuencia. Pero la negativa influencia fue tan fuerte, que la joven desistió de la propuesta y de la relación.

El hombre no soportó la idea de vivir sin su amor y tomó una trágica decisión.

Julia, en medio del dolor, maldijo a sus hermanos condenándolos a la soledad. Quizá la casualidad o la causalidad hicieron caso a su deseo, y así fue como vivieron sus hermanos, en la soledad.

Desde entonces aseguran que en la zona suele notarse la presencia espiritual de La Niña, motivo por el que algunos atribuyen la imagen a su aparición.

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