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Abrazo a la escuela Güemes; hace 10 años la Nación mandó la plata para obras y no se hicieron

Las autoridades dieron inicio formal al ciclo lectivo a partir del esfuerzo económico y físico de padres y docentes que pusieron en condiciones el edificio. También hicieron público un reclamo histórico que tiene a los alumnos privados de aulas y de un lugar digno para comer. El Estado nacional transfirió los fondos al Gobierno provincial pero la obras no se hicieron.

Foto: Gladys Aguilar
Las clases comenzaron en la escuela después del acondicionamiento que lograron con fondos propios.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 12/03/2018 13:45
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“Fue un abrazo a la escuela, pero con ella a la escuela pública”, dejó en claro la directora de la Escuela “Martín de Güemes”, Nancy Cangiano que tuvo en cuenta que el Gobierno provincial privilegia a las escuelas generativas por encimas de los demás establecimientos.

“Hace 10 años que estamos esperando una inversión nacional que supuestamente llegó y que no se destinó a lo que se debía”, remarcó.

La Nación habría enviado los fondos al Gobierno provincial para realizar las obras pero el dinero no se afectó a la finalidad que tenía.

Contó que los fondos iban a destinarse en obras de ampliación, por ejemplo más aulas, baños y un comedor digno: “Al ser una escuela técnica, nuestros alumnos pasan muchas horas en el establecimiento y necesitan tener un lugar para comer”, destacó la docente.

En el arranque de un nuevo año, la espera cumplió 10 años y por eso lo simbolizaron con una torta con velitas.

“Necesitamos que nuestros niños, los padres y los docentes sepan cómo son las cosas. No tenemos aulas, no tenemos un comedor, ni siquiera elementos de limpieza, todo lo tenemos que comprar”, sintetizó en diálogo con la periodista Gladys Aguilar de Radio Universidad.

En todo este tiempo, las comodidades también se fueron improvisando con los dineros recaudados por la cooperadora. Se necesitaron muchas bingos, peñas y choripanes para acondicionar la cocina y hacer la división de aulas que permita más espacios, como para que la primera promoción de informática pueda tener clases este año. Se compraron algunas mesas y sillas, y hasta un horno microondas.

Los padres también aportan una cuota mensual a la cooperadora, y cuando es necesario también lo hacen los docentes.

“Es una vergüenza que a la educación pública se la deje tan de lado, me parece que si queremos salvaros como país, y nosotros como provincia tenemos que apostar e invertir en la educación. Siempre se dice que los jóvenes son el futuro”, opinó.

En el diálogo que las autoridades mantuvieron con la prensa, expusieron la diferencia que notan entre las escuelas generativas, donde “tienen todo”, y la situación real y crítica que viven en estructura edilicia muchos establecimientos públicos.  Puntualizó que por la especialidad de la escuela pidieron kits de Robótica a la Universidad de La Punta pero todavía no los recibieron.

Destacó el trabajo que hicieron las personas de “Pañuelos solidarios”, entre los cuales muchos tienen a sus hijos allí, y pudieron arreglar los ventiladores, pintar y poner en condiciones las instalaciones eléctricas.

“Para nosotros era fácil cerrar las puertas y no comenzar por problemas de mantenimiento, pero pusimos nuestro esfuerzo para que los chicos sí comiencen las clases. Acá no vino nadie del Ministerio para saber si todo estaba en condiciones”, dijo finalmente.

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