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“Los matones de patio de colegio” no ganan en Johannesburgo

Por Héctor Suárez especial para www.elchorrillero.com

Gol de Iniesta que valió el título mundial para España. Fue a los 117 minutos de una violenta final.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 17/03/2018 11:45
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España ganó el Mundial de Sudáfrica en el 2010 en una final que no será recordada por los amantes del fútbol. Ganó el bueno. Perdió el juego sucio y mal intencionado de Holanda, castigada por siete tarjetas amarillas y una roja.

En un giro de guión, esta vez, el bocadillo no se lo comió “el niño malo” holandés. “Justicia poética”, dice la prensa internacional.

Como una película con desenlace justiciero o un guiño de justicia poética. Así se percibe en las principales cabeceras internacionales la final del Mundial de Sudáfrica, en la que, por una vez, más valió el juego y la “osadía” que las patadas de “rufianes”.

En su mayor parte, los diarios, tanto deportivos como generalistas, analizan el encuentro dando contundentes advertencias para el juego holandés que tiró de “artes crueles” para tratar de comerse “el bocadillo” de oro. Al final, se quedó con hambre.

A la prensa británica no le tiembla el pulso para tildar de “brutal” la actitud holandesa. Según The Guardian, los naranjas “trataron por la fuerza bruta de impedir que los españoles se convirtieran en los octavos campeones mundiales”. El juego, y sobre todo la constancia de los chicos de Del Bosque, tiene reflejo en sus páginas: “Con su calma y sus pases caleidoscópicos, España representó al fútbol en su estado ideal. La autoexpresión se impuso al pragmatismo”, añade.

Patada criminal de De Jong a Xavi Alonso en la final España-Italia. El árbitro Webb solo mostró la tarjeta amarilla.

En esta misma línea analiza el encuentro The Times, que califica lo ocurrido como “la victoria del anti-rufianismo”. Acusa a los holandeses de haber “mancillado” su fútbol con sus tácticas propias de “matones” y se felicita de que al final, cuando sólo faltaban cuatro minutos, “se hiciese justicia” con el gol de Andres Iniesta. The Independent considera que Iniesta resolvió finalmente “con un momento de inspiración” la “guerra de desgaste” de los holandeses: “Iniesta salvó la final de la Copa del Mundo con un gol que le dio la victoria a su equipo frente a una selección que había abandonado sus viejos principios” a favor de las “artes crueles” del forcejeo.

Como era de esperar, no hay espacio en las páginas de los diarios holandeses para la autocrítica. El diario De Volkskrant admite que España “demostró ser mejor en la final”, aunque señala que los jugadores naranjas protestaron un fuera de juego previo al mortífero pase del gol que dio la victoria a España. “Durante gran parte del juego los del sur fueron mejores”, aunque los dos equipos desaprovecharon grandes oportunidades.

La televisión pública holandesa NOS titula su información principal con un aséptico “España gana en la prórroga a la Naranja”, sobre una foto de un abatido Sneijder recibiendo el consuelo de un compañero tras el gol de Iniesta. Ni una sola mención al festival de faltas de los suyos.

En el análisis “justiciero” también conviene la prensa germana. El prestigioso Frankfurter Allgemeine percibió el encuentro como una “lucha intensa, marcado por muchas acciones de juego sucio” del conjunto holandés. “Al final ganó la justicia y el campeón de Europa obtuvo su siguiente trofeo”, concluye.

La prensa francesa sí que ha rendido a los encantos de la selección, mucho menos crítica de lo que lo fue con el España- Alemania. “Campeón del mundo”, en español, es el título que ocupa la portada del diario deportivo L’Equipe, junto a la imagen de los jugadores en el momento en que Casillas levantaba el trofeo.

En páginas interiores, L’Equipe habla de “los verdaderos galácticos” al explicar que “dos años después de su consagración europea, los españoles obtienen su primer título mundial gracias a un gol de Iniesta en la prórroga”. El rotativo, por boca de uno de sus enviados especiales a Johannesburgo, comenta que “aunque ayer no jugó tan bien como nos había acostumbrado, este título consagra la constancia de uno de los equipos más grandes de la historia”.

“La imagen que dejará en la historia del fútbol está a la altura” de sus triunfos en la Copa de Europa y en el Mundial, cuya “matriz es una idea del fútbol que, más allá de esta final, le dará el encanto de los románticos”.

El juego sucio y la patada de karate a Xabi Alonso también logra espacio en la prensa rusa: según Gazeta.ru, la lluvia de violentas faltas contra los jugadores españoles fueron “intentos de asesinato”, que el árbitro británico Howard Webb se limitó a sancionar con tarjetas amarillas.

En Venezuela también son críticos con el juego de los holandeses, a los que llegan a calificar como “matones” de patio de colegio. Para el periódico Sport Express, el juego sucio estropeó el espectáculo en la primera parte y el juez pudo haber dejado a Holanda con diez en el minuto 28 por la patada de karate de De Jong.

Por su parte, el diario Deportivo Líder señaló que “el tiqui-taca de España conquistó el mundo”, y tiró de la épica: “Al final tenía razón Shakira cuando decía en su Waka Waka que ésta era “la única justa de las batallas”. Porque esta vez ganaron los buenos. España levantó por primera vez la Copa del Mundo, tras batir a Holanda en una guerra de 120 minutos”.

Al otro lado del charco, la crítica más mordaz y acertada se la queda Rob Hughes, que analiza el encuentro en The New York Times. “En los 40 años que llevo viendo los Mundiales, nunca hubo un intento tan asqueroso por ganar. Tristemente, el árbitro inglés Howard Webb contribuyó a ello sacándoles a ocho jugadores holandeses sólo tarjetas amarillas. La roja permaneció en su bolsillo hasta la prórroga, cuando John Heitinga, que ya tenía una amarilla por una falta anterior, derribó a Andrés Iniesta para evitar una oportunidad de gol”, asevera. El dictamen es unánime: la Copa la tiene hoy, quien la merecía.

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