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Sierras de las Quijadas; un viaje al pasado de la cultura huarpe y las pisadas de dinosaurios

Es una de las zonas protegidas más jóvenes de la Argentina y está ubicada a poco más de 100 kilómetros de la capital sanluiseña. Ahí hay 150 mil hectáreas llenas de evidencias de antiguos ocupantes, de tesoros arqueológicos y paleontológicos, de valles, murallas y acantilados de tierra roja.

Foto: Fabián Uset
Un paisaje deslumbrante a 120 kilómetros de la ciudad capital de San Luis.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 27/03/2018 15:46
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El imponente parque es una de las atracciones más grandes que tiene San Luis, y cuando pasa el verano las visitas se incrementan. Tradicionalmente los feriados de Semana Santa abren la temporada más fuerte de público junto con las vacaciones de invierno.

El Parque Nacional Sierra de las Quijadas está bajo jurisdicción nacional y pertenece a las eco-regiones monte de llanuras, mesetas y chaco seco.

Fue creado el 10 de diciembre de 1991 y desde entonces se transformó es una las 37 áreas protegidas del país. Estos espacios ocupan en total 3.655.329 hectáreas dentro de la Argentina, lo que equivale al 1,31% del territorio nacional.

El Parque es una de las principales atracciones de la provincia y recibe a cientos de turistas cada año.

Estas tierras fueron habitadas hace más de 300 años por los indios Huarpes, y su riqueza geológica y paleontólogica se debe a que aún hay registros de pisadas de dinosaurios que compartieron el hábitat con los reptiles voladores hace unos cien millones de años.

De acuerdo con los antecedentes, en la región fueron encontrados restos fósiles y huellas de dinosaurios. Los rastros son de saurópodos, ornitópodos y terópodos. También se hallaron fósiles de una especie de reptil volador que poseía una singular mandíbula con muchos dientes flexibles. Su nombre científico es “pterodaustro guiñazui”.

Los rastros se pueden observar mayormente en el mirador natural llamado Potrero de la Aguada, una hoya profunda formada hace 120 millones de años por la acción del viento y el agua. El trayecto está delimitado por acantilados de 250 metros de altura.

Otro lugar asombroso está al borde de un acantilado donde aparece una gran huella de dinosaurio petrificada y que por eso permanece inmune al paso del tiempo y la lluvia. En la pisada se notan las tres pezuñas de la pata de un saurópodo de cola larga: una especie cuadrúpeda y herbívora que fue la de mayor tamaño en la zona.

Los senderos naturales ofrecen una vista impactante.

Las sierras, las quebradas y los valles son la consecuencia de la elevación de un conjunto de capas producido hace millones de años; y también por la erosión sobre la montaña que dejaron distintos cortes sedimentarios y que hacen del lugar un paisaje único; un centro de atracción irresistible principalmente para los amantes de la naturaleza.

Los registros paleontológicos, así como las dataciones radimétricas de las rocas volcánicas indican que la Sierra de las Quijadas abarca el techo del periodo Triásico, gran parte del Cretácico Inferior y quizá parte del Jurásico.

Dicha Sierra está integrada por varias formaciones que representan diferentes tiempos geológicos, cada una constituida por uno o varios tipos de rocas y por fósiles típicos de ese tiempo.

Allí, la vegetación es escasa y está representada por jarillas, arbustos, cactus, quebrachos blancos, y otras especies adaptadas al árido suelo.

Entre la fauna se destacan especies en peligro de extinción como el gato moro, la vizcacha colorada y el picho ciego menor; así como también especies de supervivencia crítica como el gato montés, distintos zorros, el puma y el guanaco.

Habita el lugar además una apasionante avifauna compuesta por ejemplares de halcón peregrino, cóndor, ñandú, cardenal amarillo, cisne de cuello negro y águila colorada.

En relación a los aspectos culturales, el parque posee numerosas evidencias de antiguas ocupaciones humanas, particularmente en el sector pedemontano de las sierras.

A pocos kilómetros de la entrada se encuentra un gran sitio arqueológico de más de veinte hornillos utilizados siglos atrás por los antiguos pobladores Huarpes. Allí cocinaban sus piezas de cerámica.

Para conocer en profundidad, el visitante tiene varios miradores naturales.

Para conocer en profundidad el magnífico lugar arqueológico, los visitantes tienen diferentes senderos:

“Los Miradores”: tienen una distancia de 2500 metros y se puede hacer sin guía.

“Las Huellas del Pasado”: es obligatorio realizarlo con un guía habilitado y el recorrido tiene una duración de 2:30 horas.

“Farallones”: también es obligatorio un guía. La duración es de 4:30 horas.

“Sendero Guanacos”: Es necesario requerir permiso en Oficina de Guardaparques.

También existe la posibilidad de acampar (hay 12 parcelas disponibles). La zona es agreste, libre con algunos asadores, mesas y sanitarios sin duchas. El agua no es potable, por lo tanto se utiliza solo para higiene o hervida para cocinar. Para consumo es recomendación que el visitante lleve su agua.

Las puertas se abren todos los días a las 8 y cierran a las 20. Los excursiones se organizan en el lugar por grupos de acuerdo a los horarios de llegada.

Las panorámicas hacen del Parque un lugar único.

Cómo llegar

Desde San Luis: por la ruta Nº 147 hasta la altura del Km 924 donde se ubica el Acceso al Parque nacional, desde ese punto hasta la zona de Miradores se transitan 7 Km. Total 120 Km.

Desde Merlo: Se toma la –Ruta Pcial Nº 5 hasta Santa Rosa desde allí por Ruta Pcial 23 hasta Lafinur y acceder a Ruta 20 pasando por Quines (112 Km.) y Lujan (131 Km. – ultimo lugar para carga combustible) se transita por esta ruta hasta La Chañarienta (235 Km.) donde se accede a la Ruta Nac. 147  y  realizando aproximadamente 10 Km. se accede al parque. Total 245 Km.

Desde San Juan: Por ruta nac. 141 hasta Caucete y desde ahí por Ruta Nº 20 hasta Encon (115 KM)  y desde ahí por Ruta Nac. 147 hasta Quijadas (91  Km.) Total 206  Km.

Desde Mendoza: Por Ruta  Nac. 142 hasta Encon (132 Km.) y desde ahí  por Ruta nac. 147 hasta Quijadas (91 Km.) Total 223 Km.

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