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Sebastián Romero, el militante del mortero, desde la clandestinidad: “Soy un perseguido político”

El hombre que disparó durante los incidentes del 18 diciembre escribió una carta en la que relata su situación y llama a destituir a Macri “como sacamos a De La Rúa en 2001”.

Diario Popular
Romero permanece prófugo desde el día de la protesta.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 30/03/2018 09:54
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Sebastián Romero, el militante del Partido Obrero que el disparó con un mortero durante los incidentes que se registraron en la masiva protesta contra la reforma provisional que se realizó el 18 de diciembre de 2018, escribió una carta desde la clandestinidad, informó Diario Popular.

En el documento, Romero alega ser un “perseguido político” del Gobierno debido a que, gracias al curso que tomaron los acontecimientos “ese día le paramos la mano a la Reforma Laboral y eso no lo perdonan”.

Romero, que permanece prófugo desde el día de la protesta, dice que durante todo este tiempo no pudo ver a su familia ni a sus allegados, y señala que los jueces de la Sala I de la Cámara de Casación le “negaron una nueva apelación para no ser encarcelado”.

Asimismo, el militante explica que debido a su situación perdió su trabajo en la fábrica de General Motors y acusa al Gobierno de querer “meterle miedo” con estas acciones a todos aquellos que protestan; al tiempo que revela que su familia ha sido agredida y el auto de uno de sus abogados, incendiado.

Más adelante, Romero arenga a sus compañeros de partido, y de todas las agrupaciones políticas, a no bajar los brazos y a continuarla lucha para “sacar a Macri como sacamos a De La Rúa en el 2001”.

La carta completa, a continuación:

Mi nombre es Sebastián Romero y soy un perseguido político del gobierno de Macri. Soy un obrero como tantos otros, pero hace más de tres meses que no veo a mi familia, mis amigos, a mis compañeros de la fábrica ni a mis vecinos.

Estoy siendo perseguido como si fuera un terrorista porque fui parte de los miles que el 18 de diciembre resistimos en las calles contra el robo que estaban haciéndole a los jubilados en el Congreso. A pesar de que votaron la Previsional, ese día le paramos la mano a la Reforma Laboral y eso no lo perdonan.

Hace pocos días los jueves Gustavo Hornos y Ana María Figueroa de la Sala I de la Cámara de Casación me negaron una nueva apelación para no ser encarcelado, tal como viene haciendo el juez Torres y la Sala II de la Cámara Criminal y Correccional.

El gobierno me quiere preso para meterle miedo a todos los que están luchando. Les pido a todos que compartan y difundan esta carta todo lo que puedan.

Como parte de la persecución me despidieron de mi trabajo en la General Motors, donde también fui delegado. Ahí mismo mis compañeros de trabajo siguen la pelea para sacar a los delegados traidores que avalan despidos. ¡Mucha fuerza compañeros, se puede ganar!

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