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Cosecheros santiagueños dormían hacinados en establecimiento pampeano

Trabajaban fuera de la ley. Los descubrió un policía que trabajó de encubierto y fingió ser cosechero.

El Liberal
Los peones se alojaban en pequeñas habitaciones de 5 por 5 metros; se alimentaban arriba de un tablón de madera, sin contar con servicio de agua caliente para la higiene.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 31/03/2018 10:54
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Una treintena de cosecheros de cebollas y papas, la mayoría santiagueños, fueron descubiertos en Colonia Chica, 25 de Mayo, La Pampa, en condiciones deplorables, merced a un procedimiento del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social nacional.

Los trabajadores dormían hacinados en pequeñas habitaciones, sin agua caliente; comían sobre tablones de madera y con cables de energía eléctrica a la vista.

Según el operativo, los peones cumplían tareas de recolección de cebollas y papas en el Establecimiento Agropecuario “Procarco Patagonia SA”, ubicado en Zona Rural Colonia Chica, a unos 30 kilómetros de la ciudad 25 de Mayo, informaron fuentes del procedimiento.

Del operativo tomaron parte, además del organismo nacional, la Delegación Regional Santa Rosa, la sede pampeana de la Dirección Nacional de Migraciones, efectivos de la Policía de La Pampa a través del Equipo de Abordaje a Incidentes Críticos (Edaic), integrantes de la Policía Federal (Delegación La Pampa) y personal de la Comisaría Departamental 25 de Mayo dependiente de la Unidad Regional IV.

Fue un policía encubierto el que descubrió todo. “El efectivo habló con la persona encargada de efectuar las contrataciones” laborales por cuenta y orden de la empresa santafesina, y pudo acceder al galpón donde se alojaba el grupo compuesto por trabajadores provenientes de Santiago del Estero, Jujuy, Córdoba y Bolivia.

Los peones se alojaban en pequeñas habitaciones de 5 por 5 metros; se alimentaban arriba de un tablón de madera, sin contar con servicio de agua caliente para la higiene, con presencia de cables de energía por fuera de las paredes.

Además, no tenían botiquín para cubrir emergencias, sin elementos de seguridad para el trabajo como guantes o ropa adecuada, escasa ventilación y/o calefacción en las pequeñas habitaciones, sin matafuegos, sin registro alguno de sus acreencias salariales (la mayoría cobraba por producción con jornadas laborales mayores a las 12 horas) y sanitarios insuficientes, entre otras fallas garrafales a la seguridad laboral.

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