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La réplica de la Casa de Tucumán, una construcción millonaria que ahora está en ruinas

Construirla le costó al Estado provincial $16.500.000 pero un año y dos meses después un incendio forestal la consumió por completo. Ya pasaron seis meses y hoy parece ser un síntoma de desidia.

Un año y dos meses después de su inauguración las llamas la consumieron.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 16/04/2018 00:51
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El edificio quedó atrapado entre las llamas el 4 de octubre de 2017. Solo quedaron en pie las paredes. El fuego fue tan inmediato que nadie pudo salvarlo, y se consumió repentinamente, tal como fue el anuncio de su inauguración.

El fuego terminó con todo hace 6 meses.

La obra fue enaltecida con las dimensiones, características morfológicas y terminaciones propias del edificio original de 1816 que encuentra en la provincia de Tucumán; con una superficie cubierta total de 776,55 m2 y tres patios.

Su interior contaba con la réplica del mobiliario original existente en el edificio histórico de la sala de jura. Hoy, todo está en ruinas.

La inversión fue de $16.525.214,23 y SAPEM tardó 75 días corridos en construirla, según la información oficial.

Devastada por el fuego, así se puede visitar el edificio en la actualidad.

Sin restricción 

Para llegar a verla hay un solo ingreso: el frente de la réplica del Cabildo en la ciudad de La Punta. Pero ya no es gratis, ahora hay que pagar $25 el estacionamiento. Un equipo de El Chorrillero realizó un itinerario y registró cómo se encuentra hoy el edificio del Estado provincial.

Si un turista pregunta cómo hace para ver la “Casita de Tucumán”, un empleado en la puerta le dice que tiene que caminar unos 600 metros hacia la derecha del monumento blanco, símbolo de la Revolución de Mayo.

La ruinas de un símbolo patrio.

Y es que la casa, ahora completamente devastada, no está clausurada y cualquiera puede visitarla sin la supervisión de nadie. El edificio está ahí, como abandonado, pero como un atractivo que todos terminan retractando en fotos y videos que después recorren el país.

La destrucción fue total en el edificio.

El caminito que conduce a la construcción es de ladrillo, típico colonial. Como las columnas blancas, las rejas y la carretilla (adornada con una bandera argentina) que dan la bienvenida.

Por eso es posible que todos los que ingresan al Cabildo (donde tienen que pagar una segunda entrada), también se den una vuelta por ahí.

Sin galerías ni techos, así está abandonado el edificio.

Todo está como cuando la última gota de agua terminó sofocando el incendio: millones de pedazos de tejas y vidrios en el piso, maderas quemadas, amontonadas y algunas que cuelgan de los techos son ahora la peor carta de presentación. Alrededor de la edificación todavía hay árboles quemados y hasta un matafuego que quedó olvidado durante la tarea desesperada de los socorristas.

Por ahí, de todos modos, ingresan cientos de turistas cada semana.

Las paredes son como el libro de visita, por eso hay grafitis por todos lados. Inclusive en el aljibe, el único emblema que tiene el último patio de la casa, está rayado con los trozos tiznados de los palos que se agrupan en el piso.

Las dos hojas de la puerta de entrada están caídas y una se encuentra atravesada justo en el ingreso, pero los visitantes igual pasan por el costado y recorren todos los espacios que se quedaron sin techo y sin galerías.

Los baños tampoco tienen inodoros ni grefería.

Pero también los baños, donde si bien el fuego no llegó, no tienen lavatorios, mingitorios, inodoros y mucho menos la grifería. Y los espejos están trizados.

Una sorpresa, un regalo para San Luis

Con la obra, el gobernador Alberto Rodríguez Saá quiso sorprender a la comunidad porque se informó de su existencia casi cuando ya estaba lista para ser estrenada.

Inauguración oficial el 25 de agosto de 2016.

La inauguraron el 25 de agosto de 2016, día del cumpleaños de San Luis, con una fiesta que tuvo de todo, inclusive la presencia del expresidente de la Nación y actual senador Adolfo Rodríguez Saá. Fue muy celebrada por la gestión y formó parte además de los actos de homenaje por el Bicentenario de la Patria.

Un mes antes Rodríguez Saá, que preparaba su propio acto, se negó a ser parte de un momento histórico: la firma del Acta del Bicentenario que rubricaron el resto de los gobernadores junto al presidente Mauricio Macri.

En el mismo sitio donde se declaró la Independencia, el presidente y los mandatarios firmaron el documento que rezaba: “Estamos vivos de honrar y hacer realidad los ideales que nos legaron los hombres de 1816 para proyectarlos a las nuevas generaciones de argentinos”.

El texto profundizaba en el objetivo de buscar, desde la “historia común”, un futuro para “hacerlo juntos”.

Millones de tejas. Un edificio que se quedó sin techos y sin galerías.

La Casa iba a destinarse para la realización de actividades pedagógicas, culturales y recreativas, y pretendía “fortalecer y consolidar un polo turístico de características únicas” presentándose así como un paseo patriótico. Pero los sanluiseños pudieron disfrutarla poco: un año y dos meses después se acabó todo y hoy no hay certezas de qué ocurrirá con el edificio histórico, ni cuánto demandará su reparación en el caso que eso se determine.

Los grafitis de los visitantes y los palos que cuelgan y no dejan de ser un peligro.

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EN PORTADA EL CHORRILLERO

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