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El cura puntano en Siria: “Alepo fue liberada de los terroristas pero los ataques tiraron los ánimos abajo”

El sacerdote Hugo Alaniz es oriundo de Santa Rosa del Conlara y actualmente vive en Siria, donde desarrolla su apostolado llevando fe a unos de los rincones más peligrosos del planeta. Días después de los ataques ordenados por Estados Unidos mantuvo una comunicación con El Chorrillero.

Foto gentileza
El padre Hugo Alaniz misiona en Alepo.
por Nicolás Gatica Ceballos / San Luis
Actualizada: 18/04/2018 13:18
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El religioso reside desde diciembre en Alepo, ciudad situada al norte de Siria. Los últimos ataques y el contexto de constante “peligro de vida”, no evitan que el sacerdote lleve su mensaje de esperanza para cumplir con la misión de asistir en el “testimonio de la fe”.

El padre Hugo Alaniz misiona en Alepo.(Foto gentileza)

“La situación es difícil desde hace varios años, no sólo por los misiles que impactaron en los últimos días, sino por el drama que atraviesa al país. En Alepo no se sintieron los ataques ya que fueron puntos militares específicos, pero sí se vivencian las consecuencias de la guerra, eso se vive en cada momento y es muy triste”, expresó en una comunicación de video llamada que mantuvo hoy con este medio.

El padre Alaniz, quien se mostró “muy contento de volver a escuchar la tonada puntana”, contó que hace tres semanas escribió una carta en la que explicó el día a día de la gente del país.

El padre Hugo Alaniz misiona en Alepo. (Foto gentileza)

El texto circuló en las redes y sitios católicos, y mostró el panorama de la guerra en primera persona: “Va mucho más allá del susto de una explosión. La gente pasa hambre, hay inseguridad de vida. No saben cuál será el futuro de sus hijos, hay una cuestión moral ya que muchos recurren a un modo no moral para buscar el pan diario, hay mucha miseria”.

Alaniz detalló que la guerra y la ocupación terrorista provocaron una merma en la asistencia a misa por parte de la feligresía, no sólo del rito católico latino sino de la iglesia maronita, la iglesia caldea, la iglesia siria católica, los ortodoxos, etc.

“En los últimos años no hubo mucha concurrencia, la mayoría perdimos fieles, casi la mitad de los cristianos ha tenido que abandonar el país”, dijo.

En la misma línea detalló que “asistir era una misión complicada” porque se ponía en riesgo la vida; pero este año en un retorno de la paz, a consecuencia de la liberación de los terroristas, “las iglesias se llenaron”.

“Cuando estaba la ocupación terrorista, muchos fieles eran advertidos de que debían dejar la ciudad en dos horas o se les daría alguna determinación violenta, todo por el hecho de ser cristianos. La gente fue cambiando su estilo de vida, se animó a salir, pero ahora con los ataques se tiraron los ánimos abajo”, añadió.

Luego de resaltar que aprovechaba el diálogo para enviar saludos al obispo de San Luis, Pedro Martínez, al padre “Nolo”, a los curas y las religiosas de la provincia remarcó que los problemas en Siria “trascienden los bombardeos de los últimos días”; y que la coyuntura radica en la persecución a los cristianos.

“Fueron perseguidos, algunos lo niegan, pero fueron perseguidos”, manifestó.

De esta forma aprovechó para explicar cómo lleva su mensaje de esperanza a un contexto de miseria y peligro: “La misión de la Iglesia es clara en todas partes, tratamos de llevar el mensaje a todos los lugares, aquí o en San Luis por ejemplo. Se trata de llevar la palabra a los que nos rodean”.

“Aquí es particular. Siria es parte de Tierra Santa, Damasco fue donde San Pablo se convirtió tras perseguir cristianos. Esta zona es tierra de los primeros mártires y de los últimos de esta época a causa de la fe. En todas partes donde estemos como sacerdotes o religiosas tenemos esa misión de llevar el mensaje evangélico”, especificó.

El cura envió su cariño a sus familiares sanluiseños. En particular destacó a su mamá “que va a cumplir 90 años” y a sus ocho hermanos que están en Santa Rosa del Conlara.

“Gracias a Dios estoy alegre de extrañar porque quiere decir que me siento de allá”, dijo emocionado, y recordó que su labor como cura estuvo atravesada en tierras lejanas ya que pasó muchos años en Jordania, luego en Egipto (donde aprendió árabe) y en Italia donde estudió.

El padre Hugo Alaniz misiona en Alepo. (Foto gentileza)

Por otra parte adelantó que el sábado inaugurarán una capilla que había sido “saqueada y destruida tras caer un par de bombas”. “La gente sufrió la misma suerte que la Iglesia”, dijo.

Por último manifestó que la realidad de lo que vive no se trata únicamente del ataque de la semana pasada por EE.UU., Francia e Inglaterra, sino que es una realidad “que compromete a todos”.

 

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