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“Conociendo ciertos mecanismos del cerebro se mejora nuestra actividad cotidiana”

Lo aseguró el director de Buró Internacional de Neurociencia Cognitiva Aplicada, Matías Bertone, quien se encuentra en la capital puntana para disertar en las jornadas de Neurociencia Cognitiva Forense.

por Nicolás Gatica Ceballos / San Luis
Actualizada: 22/04/2018 11:44
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El director de Buró Internacional de Neurociencia Cognitiva Aplicada, Matías Bertone dialogó con El Chorrillero en el marco de las jornadas que se desarrollan en el Colegio de Abogados y Escribanos de San Luis.

El especialista que conforma la disertación de la capacitación junto al director de la secretaría de Neurociencia Cognitiva de Cifal Argentina Unitar-ONU Pablo Roman, explicó que la aplicación de los conocimientos en la práctica laboral del ámbito judicial se fundamenta en la necesidad de “mejorar la Justicia”.

Consideró que hay determinados aspectos de las leyes y de la práctica profesional que precisan introducirse en un enfoque neurocientífico, en particular bajo la premisa de mantener informes objetivos que permitan dilucidar características del comportamiento del cerebro en el delito.

“Pensamos que la neurociencia tiene mucho para aportar, pensamos que los conceptos de la psiquiatría forense clásica y la psicología forense clásica quedaron obsoletos”, sostuvo Bertone.

A continuación la entrevista:

-¿De qué hablamos, cuando hablamos de neurociencia?

-Hablamos del cerebro. Cuando hablamos de neurociencia cognitiva hablamos del cerebro y las funciones que dependen de él, lo que anteriormente decíamos “la mente”.

Cuando hablamos de neurociencia cognitiva forense hablamos del cerebro, de las funciones del mismo y las funciones que están alteradas en los que cometen delitos que para el resto de la población son difíciles de comprender: cuando una persona mata a otra, viola a otra o secuestra. Esas personas que no se pueden conectar con el sufrimiento del otro.

También hablamos de neurociencia cognitiva forense cuando tratamos de entender las secuelas y las huellas que quedan en el funcionamiento cerebral de las personas que fueron víctimas de esos delitos, ahí se abre otro capítulo vinculado a la victimología y al hecho de tratar de entender qué sucede con su cerebro y cuáles son las estrategias neurocognitivas para revertir esos efectos.

-En este sentido ¿Cuál es el paradigma de la neurociencia aplicada al ámbito forense?

-Lo que tiene de interesante la neurociencia es que es un conjunto de disciplinas, entonces podemos encontrar avances o conocimientos interesantes para la ciencia forense que vengan desde la neurobiología, la genética, la psicología cognitiva, la neurología, la psiquiatría, todo lo que sea orientado al objeto de estudio del cerebro en el comportamiento delictivo forma parte de esta estructura. Es un conjunto de disciplinas que comparte un mismo objeto de estudio.

-Es común ver en los medios que la neurociencia ha tomado un papel preponderante en la actualidad, pero ¿cuándo surgieron los primeros estudios?

-Es difícil poner una fecha porque el cerebro le ha interesado desde siempre al ser humano, entonces uno podría decir que cuando los egipcios hacían trepanaciones de los cráneos para ver que había adentro, empezaron a hacer neurociencia. Es complicado definir una fecha porque realmente el cerebro es de interés para el ser humano desde que tomamos conciencia de nosotros mismos.

Lo que sí ha pasado sobre el auge, tiene que ver con los estudios de neuroimagenes que nos permiten ver el cerebro en vivo, la forma y la función; la otra cuestión interesante es la última palabra que nosotros decidimos agregarle a nuestra institución que es el Buró Internacional de Neurociencia Cognitiva Aplicada, cuando empezamos a entender que comprender el cerebro puede mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje en la escuela, que puede mejorar la labor del perito en el ámbito forense, el trabajo del clínico cuando utiliza terapia neurocognitiva para tratar trastornos del estado de ánimo, depresiones, ansiedad, trastornos fóbicos.

El conocimiento sobre el cerebro no puede quedar en un plano teórico sino que tiene que tener una bajada y una aplicación, porque el fin último sería mejorar la calidad de vida de todos nosotros en distintos ámbitos. Por eso empezamos a ver que hay neurociencia organizacional, neurociencia educacional, etc. En realidad estamos empezando a comprender que conociendo ciertos mecanismos del cerebro, se mejora nuestra actividad cotidiana.

-¿Puede decirse que la neurociencia interpreta la construcción de sentido de una persona?

-Sí. La construcción de sentido y tratar de conocer qué es lo que tenemos acá adentro para vivir mejor. Había un profesor mío que es el presidente honorífico del Buró, que decía que nosotros nacemos con un equipo, una maquinaria que nadie nos enseña a utilizar, entonces puedo decir algo que no es un disparate, nosotros podemos controlar el dolor, nuestro cerebro tiene vías que van de arriba hacia abajo para que anestesiemos cierta parte de nuestra sensibilidad, entonces vemos a alguien que se entrenó, que se clava cosas o se quema y nos sorprende, pero tiene el mismo cerebro que nosotros.

-En marco de esta jornada aquí en San Luis, ¿cómo se aplican estos conocimientos en la práctica?

-En ese sentido tenemos una ambición enorme, somos extremadamente críticos del sistema penal. Las leyes han sido creadas por los hombres del derecho y obviamente esa información no tiene neurociencia porque no había.

Así tienen enormes errores y falacias que pensamos que se deberían comenzar a corregir, y nuestro objetivo es conversar con los distintos sectores que integran el ámbito forense para mejorar la Justicia, hacerla más justa.

Pensamos que la neurociencia tiene mucho para aportar en eso. Pensamos que los conceptos de la psiquiatría y psicología forense clásica ya son obsoletos.

La toma de decisiones de los últimos años nos han enseñado que hay varios componentes que tienen que ver con cuestiones no conscientes y que los trastornos antisociales son aspectos que interesan mucho a la neurociencia y que están quedando por fuera de la ciencia forense, con lo cual creo que va a ser una jornada de mucho interés.

Hay más de 4 mil profesionales formados con el Buró. Vamos generando buenos vínculos, buenas redes con las personas y nos interesa seguir sumando gente en esta red, aquellos interesados en neurociencia.

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