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Comerciantes pidieron al Municipio, Gobierno y la AFIP que controle a Las Saladitas

Los denunciaron por competencia desleal e irregularidades en materia tributaria. Además aseguran que comercializan “ropa de contrabando”

Comerciantes denunciaron a a Las Saladitas.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 27/05/2018 17:08
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Un grupo de más de 50 comerciantes se reunieron ayer con el objetivo de exponer formalmente una queja ante los entes de control por la apertura de cinco Saladitas.

El planteo fue dirigido a la Municipalidad de San Luis, el Programa de Defensa del Consumidor del Gobierno provincial y la AFIP. Además transmitirán su preocupación ante la Cámara de Comercio de San Luis.

Sostienen que Las Saladitas se inscribieron en la Administración Federal de Impuestos como “fabricantes” pero en realidad son vendedores “mayoristas y minoristas”.

También denunciaron  una serie de irregularidades que van desde “tener empleados en negro” hasta “no pagar los impuestos que corresponden”.

Marisa Dávila en declaraciones que formuló a elchorrillero.com, señaló que a partir de la apertura del primer local ubicado en Pringles N° 1032, se resintieron las ventas.

“Pensabamos que es la situación actual del país, pero después vemos que ellos tienen locales llenos y los demás, o sea nosotros, los tenemos vacíos. Es injusto”, manifestó.

El representante legal de los comerciantes autoconvocados, Guillermo Strazza, dijo que deben “actuar los organismos competentes”, realizando las inspecciones que están dentro de sus atribuciones para determinar el cumplimientos de las normas.

Propietarios de negocios decidieron quejarse ante los entes de control. Foto gentileza.

“Conspiran contra el consumidor que busca no solamente un precio sino un producto de calidad que lo acompañe. El comprador no está  protegido”, añadió Strazza.

Explicó que decidieron llevar adelantes acciones por la competencia desleal que generan los locales: “Todos los negocios legales pagan regularmente y son inspeccionados, pero tiene que competir en un contexto de desigualdad”.

“Los dueños de La Saladita pueden decir que fueron habilitados, pero no son controlados”, dijo.

Dávila, que es dueña de un negocio ubicado en la esquina de Pringles y Chacabuco, resaltó que desde la llegada de “La Saladita” a mediados del año pasado, las ventas “bajaron un 70%”.

Incluso, fue más allá al decir que por la “difícil situación que atraviesan”,  es posible que muchos negocios se vean obligados a cerrar.

“Trabajan con mercadería de contrabando, da la impresión que alguien avala situación. Los comerciantes estamos por cerrar por lo que ocurre”, declaró Marisa Riqueiro.

Siguiendo la misma línea, Mariana de “Puerto 17″,  afirmó que a “la gran presión tributaria que sienten” se le suma “un problema más” con la llegada de Las Saladitas.

El próximo viernes volverán a reunirse para evaluar cómo han actuados los organismos de los estados municipal, provincial y nacional.

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