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Santiago del Estero: cómo usaba el dinero la banda que sacó millones de Anses

El primer cobro del beneficio, que era con un retroactivo, la exempleada se lo quedó para “distribuirlo entre quienes hicieron el trámite”, según relató el hombre que le vendió su casa por una pensión.

Una investigación descubrió una megaestafa a la Anses a través de pensiones truchas.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 13/05/2018 12:31
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La investigación de la Justicia Federal por la megaestafa a la Anses a través de pensiones truchas desnudó el aceitado mecanismo de una presunta organización criminal cuya matriz estaba en el seno mismo del organismo previsional.

También, el manejo escandaloso que tenían algunos de los exempleados que la integraban como Graciela Saad, involucrada en casi la totalidad de los trámites para otorgar pensiones derivadas a personas que se “casaban” con jubilados muertos.

De acuerdo con el testimonio de uno de los pensionados truchos que fue procesado por el juez federal Guillermo Molinari, Saad le canceló la compra de la vivienda que le adjudicó el Ipvu en el Bº Ampliación Paraíso en La Banda, facilitándole el otorgamiento indebido de una pensión, según publicó El Liberal.

En su indagatoria, Ariel Omar Díaz, que también sufrió un embargo de un millón y medio de pesos, contó que Saad lo contactó porque se enteró que quería vender la vivienda. Díaz no pasaba por un buen momento familiar y decidió hacer esa operación. Graciela Saad le manifestó “que le gustaba la casa, pues la quería para su hijo”, reza el expediente. “De ahí deciden -continúa- hacer la operación de compraventa abonando la señora Saad una parte del precio que pedía, en ese momento, le pagó $ 70.000.

Y el saldo de $ 130.000, Saad le ofreció pagar a través del otorgamiento de una pensión y que con eso le iba a ir pagando la casa y que le iba a quedar de por vida”.

Díaz manifestó a los investigadores que no tenía noción de cómo se realizó esa operación, porque nunca firmó nada ni siquiera tuvo que concurrir a la Anses para firmar papel alguno. Por ello se sorprendió cuando en la indagatoria se le mostraron supuestas firmas suyas en formularios que se utilizaron para tramitar su pensión. Negó que esas fueran sus firmas.

Al tiempo que se hizo la operación de la casa, Saad contactó a Díaz y le dijo que vaya al banco a cobrar “pues ya estaba la plata”.

Díaz se presentó a cobrar y remarcó que el primer pago que era con un retroactivo de aproximadamente $ 100.000, se los entregó a Graciela Saad en su domicilio, en el barrio Parque.

También recordó que Saad le dijo que ese importe debía repartirlo “entre los que habían hecho la gestión”, pero que nunca le dijo quiénes eran. Un detalle particular que mencionó Díaz, es que cuando hicieron el boleto de compraventa de la casa, Graciela Saad cancela en el banco la casa, ya que era una vivienda adjudicada por el Ipvu y que ella firmó el ticket por el monto de unos $ 55.000 aproximadamente.

Esa escandalosa operación se realizó en el año 2014 y Díaz cobró una pensión primero de $ 6.300 y luego se le fue aumentando el monto hasta $ 13.000 que es lo último que cobró.

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