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Día Mundial de la hepatitis C: el diagnóstico es la alarma para una patología silenciosa

Se trata de una enfermedad que ataca al hígado y que no provoca síntomas. Tiene cura, pero debe ser detectada a través de una prueba específica. El diagnótico temprano facilita la cura y una vida normal para quien la padece.

La Hepatitis C, a diferencia de la A o la B, no se previene con vacunas, por lo cual los médicos hacen foco en la concientización, la prevención y en su detección.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 19/05/2018 16:23
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La hepatitis C es una enfermedad del hígado provocada por el virus que lleva el mismo nombre. Se trata de una patología silente -que no presenta síntomas- por lo cual es clave la detección precoz a través de una prueba de sangre.

La Hepatitis C, a diferencia de la A o la B, no se previene con vacunas, por lo cual los médicos hacen foco en la concientización, la prevención y en su detección.

En diálogo con Télam, la doctora Diana Krasniansky, hepatóloga miembro de la Asociación Argentina para el estudio de enfermedades del hígado explicó: “Tenemos dos noticias. La buena es que la hepatitis C tiene cura, pero lamentablemente muchas personas no están enteradas de que padecen la enfermedad y son diagnosticadas cuando esta ya se encuentra en un estadio avanzado o incluso con complicaciones como la cirrosis, sus descompensaciones y hasta el cáncer de hígado”.

Los especialistas recalcan que la detección temprana es la mejor manera de tratarla y que se logra a través de la realización del test para hepatitis C.

“Lo más importante, dice la doctora Krasniansky, es concientizar a la población en que se tienen que por lo menos una vez en la vida realizar el test. Desde la Sociedad de Hepatología en consenso con el Ministerio de Salud y con otras sociedades relacionadas quedó establecido este criterio: al menos una vez el paciente tiene que hacerse el test de hepatitis C, porque es una enfermedad que no presenta síntomas”.

La carencia de síntomas conlleva a que muchas veces los pacientes lleguen a los centros médicos con cuadros más severos, algunos presentando riesgo de vida, pero en su fase temprana la enfermedad es curable.

La importancia del test específico es crucial porque como lo explicó la especialista “la mayoría de las hepatitis C que diagnosticamos son crónicas y muchas de ellas carente de síntomas, a veces no son tomadas en cuenta ciertas alteraciones en el hepatograma, algunas incluso no las tienen, las ecografías se presentan normales y si el profesional no pide específicamente una serología para la enfermedad, el paciente no se entera que la tiene y con los riesgos que ello implica, porque se contagia”, resalta la profesional”.

La hepatóloga indicó que aun en nuestros días algunas personas no se no se realizan la prueba por prejuicios.

“Es una lástima tener una enfermedad curable que no se diagnostica, -reflexionó la especialista-. Sabemos que por la forma que tiene el virus de reproducirse puede curarse, y es lamentable llegar a descompensaciones o a tumores hepáticos por no hacerse un test. Se calcula que 7 de cada 10 argentinos nunca se ha realizado la prueba”.

Según datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS)

•Se estima que hay en el mundo 71 millones de personas con infección crónica por el virus de la hepatitis C.

•Un número considerable de esas personas con infección crónica desarrollarán cirrosis o cáncer de hígado.

•Cada año mueren unas 399 000 personas debido a la hepatitis C, sobre todo por cirrosis y carcinoma hepatocelular.

•Los antivíricos pueden curar más del 95% de los casos de infección por el virus de la hepatitis C, lo que reduce el riesgo de muerte por cáncer de hígado y cirrosis, pero el acceso al diagnóstico y el tratamiento es limitado.

• Hoy no existe ninguna vacuna contra la hepatitis C, pero la investigación continúa.

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