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Se hacían llamar “La Familia”: suspendieron a 14 sacerdotes chilenos por presuntos abusos sexuales

Se trata de una “cofradía” que cometió abusos de menores durante unos 10 años en la ciudad de Rancagua. El caso fue revelado por un reportaje. “No estudié para ser detective, estudié para ser pastor”, se defendió el obispo Alejandro Goic, quien admitió haber recibido estas denuncias hace más de un año.

por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 23/05/2018 14:14
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Un nuevo escándalo de abusos sexuales alcanzó el martes a la Iglesia católica de Chile, con la suspensión de 14 sacerdotes de la ciudad de Rancagua, en el centro del país. Los religiosos habrían formado un grupo denominado “La Familia” y fueron acusados de cometer abusos de jóvenes y menores de edad, según denunció Elisa Fernández, excoordinadora de la pastoral juvenil de Rancagua en un reportaje de Tele13.

“No sé si llamarlo cofradía, secta o grupo de sacerdotes que tienen prácticas que no se conllevan con su condición de curas, y con respecto a jóvenes, por lo menos en mí época, de entre 15 y 29 años”, explicó Fernández, que participó activamente en actividades de la Iglesia católica durante 14 años. Según el reportaje, este grupo tenía una estructura piramidal que era encabezada por “la abuela”. Le seguían “las tías”, “las hijas” y “las nietas”. En total, la “cofradía” estaría conformada por al menos 14 sacerdotes.

Las revelaciones de Fernández fueron confirmadas a Tele13 por otro sacerdote, quien sostuvo que los denunciados conformaron esta “cofradía” desde hace unos 10 años y la cual realizaba actos sexuales sin hacer “diferencias entre mayores y menores de edad”.

“Tienen muchos contactos con menores de edad” dada la “relación que tienen (con) las parroquias”, afirmó el sacerdote quien no reveló su identidad.

Ambos denunciantes coincidieron en que los miembros de “la familia” también utilizaban dinero de la Iglesia para pagarse viajes al extranjero, comprar ropa de marca y vehículos costosos. El sacerdote aseguró que algunos miembros de la “La Familia” utilizaban vehículos de la parroquia para tener sexo con jóvenes que se prostituían en Santiago de Chile.

“Estos sacerdotes han incurrido en acciones que pueden constituir delitos tanto en el ámbito civil como canónico”, indicó un comunicado del obispado de Rancagua, (unos 90 km al sur de Santiago).

Estos hechos “los encontramos de la máxima gravedad, sobre todo por el voto de confianza que existe en la relación de un feligrés justamente con el sacerdote o con su obispo”, dijo por su parte Cecilia Pérez, vocera del gobierno chileno.

El obispado de Rancagua explicó que si bien no cuenta “con antecedentes de que las acciones de los sacerdotes suspendidos sean constitutivas de delitos desde el punto de vista jurídico”, confirmó que se presentó una denuncia ante la Fiscalía de la región para que se investiguen. “En el aspecto canónico ya se mandaron todos los antecedentes de los que disponemos a la Santa Sede”, agregó la nota.

Los hechos denunciados son “inaceptables y repudiables” y esperamos “responder adecuadamente”, declaró monseñor Fernando Ramos, secretario general de la Conferencia Episcopal de Chile.

Sexting a menores

El sacerdote Luis Rubio fue el primer denunciado por este caso, luego de revelarse que siendo párroco de la localidad de Paredones, envió mensajes sexuales e imágenes en las que aparecía desnudo a una cuenta ficticia de Facebook creada por Fernández, quien se hizo pasar por un menor de 16 años, para tener pruebas de lo que denunciaba.

Una de las imágenes enviadas por el sacerdote Luis Rubio.

El párroco de 54 años admitió los hechos en el reportaje de Tele13. “Reconozco que hice eso, sé que es horrible, pero más de eso no puedo decir nada más”, señaló el párroco. “Es un día de mucha tristeza y lamento lo que he hecho. Siento mucha vergüenza”.

El párroco reconoció los hechos ante las cámaras de Tele13.

“No estudié para ser detective, estudié para ser pastor”

Según contó Fernández, acudió cuatro veces al obispado desde hace un año y medio para denunciar los hechos ante el obispo de Rancagua, Alejandro Goic, uno de los hombres más influyentes de la Iglesia chilena y que además encabeza el Consejo Nacional para la Prevención de Abusos contra Menores y Acompañamiento de Víctimas. Le entregó una lista con los nombres de 13 sacerdotes pero Goic le pidió más pruebas, por lo que armó el perfil trucho de Facebook para hacer caer al cura Rubio.

La defensa que Goic esgrimió ante las cámaras de Tele13 fue sorprendente: “No estudié para ser detective, estudié para ser pastor y para servir a la gente”. “Nunca tuve ninguna denuncia que me dijera gravemente ‘esto está ocurriendo’, y si es con menores de edad, esos son delitos graves que justamente es el drama que tenemos en nuestra Iglesia Católica. Sería muy doloroso”, señaló.

El hombre luego reconoció ante los medios haber recibido estas denuncias anteriormente, por lo que pidió perdón por no actuar con “la agilidad adecuada”.

Además, pidió a la comunidad entregar información sobre este nuevo escándalo que envuelve a la Iglesia católica chilena, ya golpeada por encubrimientos de abuso sexuales del influyente sacerdote chileno Fernando Karadima.

Este caso condujo a 34 obispos chilenos a presentar su renuncia la semana pasada ante el papa Francisco en el Vaticano.

“No recuperaremos la confianza de un día para otro”, afirmó Santiago Silva, presidente de la Conferencia Episcopal chilena en conferencia de prensa, en la que nuevamente pidió perdón a las víctimas.

Óscar Zúñiga, uno de los párrocos que están siendo investigados, señaló en una carta que “en lo personal, está tranquilo”.

La Santa Sede abrió una investigación exhaustiva tras las denuncias en contra del obispo chileno Juan Barros, a quien se le acusa de encubrir a los abusos de Karadima, suspendido de por vida después de haber sido declarado culpable en 2011 de abusos sexuales a menores en los años 1980 y 1990.

El papa no manifestó su decisión sobre los 34 obispos chilenos por lo que, de momento “seguimos todos en plenas funciones”, explicó por su parte el obispo de San Bernardo, Juan Ignacio González. Desde el año 2000, unos 80 curas fueron denunciados en Chile por abusos sexuales.

 

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