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Acusan a un policía de adicto, de vender droga y de golpear a su pareja de 20 años

Ante las reiteradas denuncias y el mal accionar policial, Anabella Amaya decidió contar todo en las redes sociales. “Hay una orden de restricción y no la cumple, por eso temo por mi vida”, dijo la víctima en diálogo con la prensa.

Yonathan Amaya es el efectivo denunciado por su ex pareja. Fue puesto a disponibilidad.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 24/05/2018 19:58
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El caso se conoció cuando la chica publicó su historia de dolor en facebook. Así denunció al policía que había sido su pareja, no solo de golpearla y amenazarla, sino de apuntarla con un revolver en la cabeza y de tenerla cautiva.

“En enero me dejó encerrada cuatro días sin comer en la casa, me quitó el teléfono y lo apagó. Después me golpeó”, recordó la chica que por esa situación realizó la denuncia en La Toma donde terminó internada.

Pero la acusación contra el efectivo nunca llegó a la Justicia, por eso cree que “taparon todo” para protegerlo. Los episodios de violencia continuaron cuando ella ya había decidido alejarse: “En abril me golpeó con una silla y me dejó inconsciente”.

La joven declaró que su ex tiene “protección policial” a partir de los vínculos de su padre.

“Hace 4 años que estoy con él, todo venía perfecto porque era mi primera relación de noviazgo. A partir de agosto del año pasado empezaron las discusiones, los celos, a mentirme. Empezaron las adicciones y empezó a irse de las manos”, relató Amaya en declaraciones que formuló al periodista Daniel Rodríguez para el programa “Mediadores en Red” y el ciclo Amanecer Informados que conducen Ayelén Britos y Gustavo González por Radio Nacional.

“Entré a su whatsapp y vi un montón de cosas que venía haciendo. Le pedí ayuda a la madre pero nadie me escuchó. Intenté ayudarlo hasta que un día decidí volverme a mi casa”, añadió.

Contó que algunos días después la llamó por teléfono para anunciarle que la iba a matar y que luego iba a suicidarse: “Le pido a mi mamá que me lleve a su casa de vuelta. Ahí empezó una discusión y cuando intento irme me pegó, me tiró al piso y me puso el arma en la cabeza”. Remarcó que no siempre llevaba el arma con él “pero era con lo que más se defendía”.

El policía se llama Jonathan Amaya, tiene 27 años y hasta hace unos días desempeñaba funciones en la guardia de la Comisaría de La Toma, localidad donde vive su madre. A partir de la denuncia pública el efectivo fue puesto a disponibilidad.

“Él tenía muchas causas anteriores, no aguantaba mucho tiempo en un pueblo porque se mandaba macanas y lo tenían que trasladar. Había muchas quejas de la gente, atendía mal, era agresivo, se enojaba con alguien y lo llevaba al calabozo a golpearlo. Entraba a trabajar a las 7 y lo iban a buscar a las 11.00 en estado de ebriedad para que fuera a trabajar”, contó la joven.

También puntualizó que “el padre le tapaba todo”, y que ella nunca mantuvo contacto con su suegro “porque yo no quería y me habían advertido muchas cosas”.

“Él empezó con la droga a través de otro policía, compañero. Se la daba y él la vendía a los mismos chicos del pueblo. Consumía marihuana y cocaína”, concluyó.

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