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Barrio San Martín; donde se cuentan historias de amor y se recuerda el pasado

Las carreras de motos y el paso del tren son los recuerdos más latentes de los vecinos. El “Anexo” y el Norte suelen considerarse parte del mismo pero la realidad es que surgieron después.

El barrio San Martín cuenta con 66 años y ocupa un lugar importante en la historia de la ciudad de San Luis.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 04/06/2018 13:44
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Emplazado en el oeste de la ciudad, el barrio San Martín es el tercero más antiguo en la ciudad de San Luis. Y en la recorrida es inevitable no encontrar alguna historia de amor que sea parte del progreso estructural de  la barriada.

Comenzó a construirse a fines de 1951 y fue adjudicado en dos etapas. La diferencia entre sus viviendas es que las primeras fueron construidas con techo de chapa, mientras que las otras tenían tejas. Está delimitado por las calles Brasil, Antártida Argentina, Ecuador y Las Malvinas.

Con el tiempo surgieron dos sectores que fueron identificados como parte del complejo. Por un lado el “San Martín Anexo” que va hacia el oeste, desde la calle Ecuador (donde está ubicado el campamento de Vialidad Nacional) hasta el límite con el 1º de Mayo.

Por otra parte, se conformó el “San Martín Norte” que va desde Antártida Argentina hasta el predio de Granja La Amalia.

La primera familia llegó el 2 de abril de 1952, día en que Hilda Espinoza cumplía 15 años.

Barrio San Martín.

Hoy con sus 81, en su vivienda ubicada en la esquina de Paraguay y Gobernador Estrada, recuerda cómo fue el momento del traslado: “Nos llevaron la llave, embolsamos todo y nos vinimos”.

En la casa número 10 vivía Mario Tello, de quien Hilda se enamoró. Luego se casaron y tuvieron cinco hijos.

Hilda Espinosa, la primera vecina en llegar al barrio.

Las amplias viviendas que, según los casos poseen dos o tres dormitorios están emplazadas en terrenos de 15 metros de frente por 32 de largo.

En la actualidad la mayoría de las casas permanecen de pie con su estructura original. “Es el mejor barrio, construido con un excelente material. Se hizo hace más de 60 años y jamás ingresó una gota de agua”, remarcó Hilda en diálogo con elchorrillero.com.

La “gran novedad” cuando llegaron los vecinos era el paso diario del tren que unía Buenos Aires con Mendoza. “Mirar la gente que llegaba o se iba era algo hermoso, un espectáculo para todos”, evocó María Teresa Giménez, de 87 años.

El tren “El Zonda” pasaba a 200 metros del ingreso al barrio, dos veces al día: por la mañana y por la tarde.

La plaza Remedios Escalada.

Gerardo Garro tiene 82 años y desde 1956 vive en la calle Paraguay al 817 junto a su esposa Blanca Ojeda. Trabajó de plomero en los primeros barrios de la ciudad: el Nacional Evita y el Gilberto Sosa Loyola. Después lo hizo en el San Martín, donde luego cumpliría el sueño de tener la casa propia.

Peluquería “El Toto”

Después de varias décadas, Leonardo Gómez decidió atender a sus amigos y los primeros clientes.

Abrió a mediados de la década del ´50 y todavía conserva los sillones de barbería, las brochas y otros elementos antiguos que hacen al rubro.

Vista aérea.

Su esposa, María Teresa Giménez de 87 años llegó junto a su familia en 1953 y conoció a Leonardo. Tras un largo noviazgo formalizaron y construyeron su hogar en el patio de la vivienda de su madre.

María Teresa recordó que cuando llegaron “las calles eran de tierra” y cada vez que llovía “parecían un río”. Recién en 1993 se hizo asfalto.

“Cuando mi madre vino a vivir acá, era como si nos hubieran hecho el regalo más lindo”, manifestó emocionada la mujer.

María Teresa Giménez

Las carreras de motos y los carnavales

Los domingos por la tarde eran los días elegidos para las competencias callejeras que generaban la atención de los vecinos.

El “circuito” habitual por el que circulaban lo constituían Paraguay, Antártida Argentina, Bolívar y Gobernador Estrada. “Todos salíamos a la vereda a mirarlas”, señaló Hilda.

Gerardo Garro tiene 82 años y desde 1956 vive en el barrio junto a su esposa Blanca Ojeda.

Los carnavales eran “sagrados”, según recordó. Las familias salían a la calle con mesas, sillas y canastas de comida para compartir mientras los niños jugaban.

“Chayábamos durante horas y luego seguíamos con el baile en el salón comunitario”, agregó sin poder quitarse la melancolía.

Por su parte, María Teresa relató que “sacaban un equipo de música grande” y bailaban; mientras que otros se disfrazaban: “era una fiesta que compartíamos todos”.

La iglesia Inmaculado Corazón de María, ubicada en la esquina de Bolivia y Gobernador Estrada, es uno de los emblemas del San Martín. Fue inaugurada en 1977 pero recién 25 años después, por diversas circunstancias, quedó finalizada. Está a cargo del padre Aníbal Eugenio Sosa.

El San Martín, es el tercer barrio mas antiguo de la ciudad de San Luis.

A principios del 2000, la parroquia cobró notoriedad por el sacerdote Miguel Ángel Santurio, quien empezó a celebrar misas populares de “liberación y sanación”.

A ellas concurrían cientos de fieles que daban testimonio de haber recibido “curaciones milagrosas”. Hasta ese lugar llegaba gente de distintas localidades y provincias. Cuatro años después el obispado trasladó a Santurio que debió dejar la provincia. En Misiones quedó envuelto en escándalo y separado de la Iglesia.

Fue entonces cuando el padre Aníbal se hizo cargo del templo, que cuenta con tres aulas para catequesis, una capilla de oración, una casa y un salón parroquial.

El San Martín, es el tercer barrio mas antiguo de la ciudad de San Luis.

Un taller poco común

Por la calle Bolivia antes de llegar a Antártida Argentina se encuentra el taller de compostura de calzados de Walter Fernández.

Desde muy chico aprendió el oficio de su padre. Se especializa además en el arreglo de bolsos, carteras, la fabricación de monturas, correas policiales, cintos artesanales, tapizados de muebles y de autos.

Gustavo Guzmán abrió la farmacia “D´Aloisio” hace 25 años.

“Cuando retomé el taller después de unos años sólo pretendía arreglar calzados pero la demanda hizo que volviera a trabajar en todos los demás rubros”, explicó.

La novedad por estos días es la creación de una escuela generativa. El Gobierno la construye en el predio donde funcionó históricamente el salón comunitario.

El taller de compostura de Walter Fernández.

Allí organizaban fiestas, reuniones, bailes y hasta clases de gimnasia. También era el recinto elegido para hacer remates para colaborar con la construcción de la capilla.

Un minisúper de la red Minicosto, un taller de soldadura, un taller de electricidad y de aire acondicionado y una agencia de remis, forman parte del barrio que cuenta además con un Centro de Atención Primaria de la Salud.

La farmacia “D´Aloisio” fue abierta hace 25 años. Gustavo la fundó en el lugar donde funcionaba la despensa de su padre. Está ubicada en Gobernador Estrada y Vicente Dupuy.

Las viviendas son amplias y según los casos poseen dos o tres dormitorios.

Una particularidad es que las calles transversales llevan el nombre de países de Latinoamérica y está rodeado de plazoletas con juegos para niños y de máquinas para realizar ejercicios.

Con 66 años de vida, el barrio San Martín ocupa un lugar importante en la historia de la ciudad.

Informe: Antonella Camargo y Néstor  Miranda; Producción: Catalina Ysaguirre; Foto: Marcos Verdullo; Video: Víctor Albornoz; Edición: Nicolás Miano

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