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Comerciante asesinó a su expareja, baleó a su exsuegra, a una sobrina y terminó muerto de tres disparos

No tuvo piedad con ninguna de ellas. La joven víctima mortal estaba embarazada. El caso ocurrió en Santiago del Estero.

La joven asesinada es Jésica Coronel, de 26 años.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 19/06/2018 11:06
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Como si fuese dueño de la vida de su expareja, un conocido comerciante de la zona sur de la ciudad, irrumpió en la casa de ella y provocó una masacre: la asesinó de un tiro en la boca, hirió gravemente a su ex suegra, también a una sobrina y él terminó muerto de un tiro en la sien, aunque al cierre de esta edición se ignoraba si fue suicidio, o si bien cayó abatido por su ex cuñado, un funcionario policial que llegó a la escena de la tragedia segundos después de la balacera.

Ocurrió cerca del mediodía en Aguirre vieja, manzana 8, lote 2, del Bº Campo Contreras.

La joven asesinada es Jésica Coronel, de 26 años; el matador es Marco Andrés Ingratta (31); la exsuegra es Zulma Magalí Concha (51) y su sobrina es Milagros Coronel, de 25 años.

Según la investigación que llevan adelante los fiscales Martín Silva y Mariano Gómez, Jésica y Marco estaban separados desde el 2015, pero mantenían un vínculo porque tienen dos hijas, de 3 y 8 años.

El domingo, Marco visitó a las niñas por el Día del Padre y, según los testiomonios recogidos por los investigadores, vio a Jésica con un supuesto novio.

Creyéndose con derechos sobre la vida de Jésica la habría amenazado. “Mañana vengo para que arreglemos esto”, le habría manifestado, según los testigos. En efecto, en la víspera se presentó armado. Habría iniciado una discusión, al informarse además que la joven al parecer estaba embarazada. En medio de esa escena, una hermana de Jésica alertó por celular sobre lo que estaba ocurriendo, a sus dos hermanos policías.

El primero que habría arribado sería Jorge Agustín Coronel. Para entonces, Jésica yacía ya sin vida en una silla en el living de la vivienda. Su prima, Milagros, también estaba ya en el piso con un tiro en la boca, y la madre de Jésica, Zulma, con un disparo por la espalda.

Allí sobrevino el desenlace confuso. Marco terminó muerto en la cocina con tres disparos: uno en la sien, otro en el pecho y un tercero en un brazo.

Testigos dicen que el funcionario policial también abrió fuego, pero faltaba determinar si le disparó cuando Marco ya se había suicidado o si lo hizo cuando aún estaba con vida.

Anoche, permanecía demorado y serán los forenses quienes develen qué pasó, cuando extraigan los tres plomos del cuerpo del femicida.

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