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Según un estudio, el 42,2% de los niños y adolescentes de San Luis presentan malnutrición

El relevamiento abarcó la población de entre 2 y 19 años. Los merenderos 22AG “no contribuyeron en la alimentación y nutrición”.

Foto: Gentileza Barrios de Pie
"Se pone en evidencia la existencia de problemas crónicos y estructurales en una buena parte de la población para acceder a alimentos nutritivos", detalla el informe.
por Nestor Miranda / San Luis
Actualizada: 17/07/2018 19:52
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En conferencia de prensa se dio a conocer el segundo relevamiento científico que se realiza en la provincia sobre el Indicador Barrial de Situación Nutricional (IBSN).

El informe, que corresponde al primer semestre del año, fue elaborado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) y el Movimiento Barrios de Pie.

En total 1185 niños y adolescentes de 0 a 19 años fueron encuestados por los promotores de Salud de la organización, capacitados en el manejo “de técnicas antropométricas”.

La población se estableció en cuatro grupos etarios: lactantes de 0 a 2 (113), primera infancia de 2 a 6 años (394 ), segunda infancia de 6 a 10 (294) y adolescencia de 10 a 19 años (384).

El año pasado, también se hizo el mismo estudio, el cual arrojó como resultado que el 46% presentaban malnutrición en San Luis, mientras que la media nacional fue del 48%.

“Esto significa que la tendencia se consolidó en alrededor del 40%, con énfasis en el sobrepeso y la obesidad, lo cual pone en evidencia la existencia de problemas crónicos y estructurales en una buena parte de la población para acceder a alimentos nutritivos en cantidad y calidad necesarios”, describe el informe.

Los relevados, son niños y adolescentes que asisten a merenderos, comedores, clubes y espacios comunitarios, ubicados en distintos barrios en situación de “alta vulnerabilidad socio-sanitaria” de la capital puntana y Juana Koslay.

En relación al segundo semestre 2017 hubo un incremento en la cantidad de encuestados, ya que ese año se analizaron 1013 casos. Esto se debió a “una mayor concurrencia de nuevas familias a esos espacios comunitarios”, indicaron.

El dato más destacado es que de 1072 niños y adolescentes de 2 a 19 años, sin discriminar grupo etario, el 42,2% presentó alguna de las variantes de malnutrición; en sobrepeso un 20,3%; y en obesidad el 20%. Mientras que 1,9% padece bajo peso.

Los alimentos que se brindan en los merenderos contienen “conservantes que son adictivos”.

En otro aspecto es que la baja talla arrojó un 4,2%, y se encuentran en riesgo de padecerla un 4,6%.

La investigación tuvo en cuenta los merenderos “22AG”, que implementó el Gobierno de Alberto Rodríguez Saá el año pasado después de las PASO en el marco de un “plan de lucha contra la pobreza”. Lanzó el programa para revertir el resultado del 13 de agosto.

“Esto es una situación preocupante porque cuatro de cada 10 chicos sigue estando malnutridos dentro de la provincia y el país. La idea es tomar consciencia e invitar al Estado a repensar las políticas públicas que están ejerciendo y ver cómo hacer para bajar este problema que afecta a los sectores más vulnerables”, explicó la coordinadora de Barrios de Pie, Carolina Lucero.

Por otra parte, de un total de 113 lactantes, es decir, niños de 0 a 2 años, el 31,86%, tiene malnutrición. En bajo peso se encuentra el 4,42%, mientras que los indicadores por exceso presentaron un 12,39% de sobrepeso y 15,04% de obesidad.

En el mismo grupo, el 13,51% tuvo baja talla para su edad.

“Cuando decimos malnutrición, hablamos de calidad y cantidad. De que las familias no pueden acceder a la canasta básica de alimentos, que justamente está prevaleciendo el consumo de carbohidratos y azúcares o que no pueden cumplir la cantidad de comidas diarias que se necesitan y eso conlleva a que las variantes siempre se produzcan en lo que es el sobrepeso y la obesidad en la vida infantil”, dijo Lucero.

Para el análisis detallado del relevamiento, se tuvieron en cuenta tres indicadores antropométricos: el índice de masa corporal para los 1072 casos analizados de 2 a 19 años; talla-edad para los niños y adolescentes de 0 a 19 años y peso-edad, para los lactantes de 0 a 2 años.

“Se pone en evidencia la existencia de problemas crónicos y estructurales en una buena parte de la población para acceder a alimentos nutritivos”, detalla el informe. (Foto: Gentileza Barrios de Pie)

En la primera infancia, de 2 a 6 años, el 41,9% están afectados por algunas de las variantes de malnutrición; un 1,5% en bajo peso; el 24,6% en sobrepeso y el 15,7% sufren de obesidad. Se ubican en riesgo de bajo peso el 2,8%.

En otro ítem, aparece como “preocupante” que un 6,3% tiene baja talla y un 8,5% en riesgo. “Se enciende alerta ya que estos niños estarían recibiendo en forma prolongada una alimentación inadecuada”, subrayaron en el estudio.

De la conferencia también participaron las coordinadoras del Área de Salud de Barrios de Pie, Melisa Sacaba y de Técnica y Metodológica, Karen Paiz.

En la segunda infancia, que va de 6 a 10 años, mostraron signos de malnutrición el 45,6% de los relevados. Aparece un 1,7% en bajo peso; el 17,3% en sobrepeso; y el 26,5% padece obesidad. Se ubican en riesgo de bajo peso el 1,7% de los niños.

En otro indicador se informó que el 2,7% presenta baja talla y un 1,4% en riesgo.

En la categoría de 10 a 19 años, el 39,8% de los adolescentes tienen malnutrición; un 2,3% bajo peso; 18,2% de sobrepeso y el 19,3% de obesidad. Se ubican en riesgo de bajo peso el 3,6%.

En este caso, 3,1% de los jóvenes se encuentran en baja talla y el mismo porcentaje en riesgo.

“Habría también que analizar que la presencia de estas variables de malnutrición puede deberse a la escasa actividad física, por eso debemos conocer cuál es la real oferta recreativa y deportiva en los barrios, porque el sedentarismo es uno de los factores de riesgo de mayor importancia que deben ser modificados con urgencia”, detallaron en las consideraciones.

Lucero, fue contundente y sostuvo que “esto no ha generado en realidad una modificación en la alimentación ni en la nutrición de los chicos, porque en caso contrario, las estadísticas tendrían que haber bajado por lo menos un 10% a la media nacional. Eso demostraría que la Provincia ha generado políticas públicas reales”, indicó.

Consumo de azúcar en los merenderos “22AG”

En base a la investigación, organizaron un esquema para poder concientizar y mostrar el consumo de azúcar y carbohidratos que ingieren los chicos en los merenderos del Estado provincial.

Al respecto, Lucero sostuvo que “no están los nutrientes necesarios para una vida infantil. Entonces de qué política pública estamos hablando, el Estado dice que está presente en los barrios más pobres y esto es lo que le están dando de comer a los chicos”.

En el contacto con los periodistas mostraron una maqueta de cinco productos que se brindan en los espacios con el detalle de la cantidad de azúcar que contiene cada uno.

“Se pone en evidencia la existencia de problemas crónicos y estructurales en una buena parte de la población para acceder a alimentos nutritivos”, detalla el informe. (Foto: Gentileza Barrios de Pie)

Por ejemplo, indicaron que un turrón de 25 gramos, contiene 18 gramos de azúcar; un alfajor de 68g, presenta 21g de azúcar; una chocolatada de un litro exhibe 34g de azúcar; y un jugo de 200g, 25g de azúcar.

Los alimentos que se brindan en los merenderos, además contienen “conservantes que son adictivos” que traen aparejado problemas de obesidad y sobrepeso.

En noviembre de 2017 se reunieron con el ministro de Desarrollo Social, Sergio Tamayo, quien les manifestó que los chicos tenían una mala alimentación “por una cuestión del hogar y no económica”.

Frente a tal aseveración del funcionario, la coordinadora de Barrios de Pie dijo que “es irreal y ajeno a la situación que están viviendo  las familias precarizadas”.

En la audiencia que se realizó en diciembre le entregaron a Tamayo, el informe del IBSN del segundo semestre.

El ministro les aseguró que se volverían a reunir junto con la participación de sus pares de Educación y Salud, para encontrar una solución pero la situación quedó en la nada.

Como alternativa, desde la organización, propusieron que en los merenderos, se brinden otro tipo de productos como leche sin conservantes, preparar la chocolatada de forma casera y como variantes, entregar yogures, cereales, frutas y gelatina.

“Se pone en evidencia la existencia de problemas crónicos y estructurales en una buena parte de la población para acceder a alimentos nutritivos”, detalla el informe. (Foto: Gentileza Barrios de Pie)

Además, plantearon que desde el Gobierno provincial se deben implementar comedores escolares y una canasta básica “accesible” para revertir la situación de la malnutrición en San Luis.

Fueron más allá e impulsaron la sanción de una ley de emergencia alimentaria que contemple “mejor mercadería” en los espacios socio-comunitarios “para que la familia tenga una mejor calidad de vida”.

En las próximas semanas solicitarán una audiencia con el ministro que dirige la cartera de Desarrollo Social para mostrar los resultados del informe elaborado y llegar a un acuerdo “de que tenemos que empezar a discutir el tema”.

Cómo se hizo el estudio del IBSN

  • Cobertura alcance territorial

La investigación, tomó como base la distribución geográfica de centros recreativos, espacios de apoyo escolar, merenderos y comedores de barrios ubicados en la ciudad de San Luis como el 1º de Mayo, 500 Norte; 5º Centenario, 9º de Julio; Cáceres; Eva Perón anexo III y V; Juan Gilberto Funes, República, Santa Rita, Solidaridad; Tibiletti; 500 Viviendas Sur

En Juana Koslay el estudio incluyó a la agrupación “Ángeles Nocturnos”, del barrio El Chorrillo.

  • Población / universo/ tamaño

Se evaluaron un total de 1185 niños y adolescentes de 0 a 19 años acompañados por familiares. Allí, se determinó el nivel socioeconómico de los encuestados, según el enfoque de satisfacción de necesidades básicas, y se clasificaron “a todos ellos como pobres y en situación de vulnerabilidad socio-económico”.

  • Tipo de muestra “observacional, transversal y descriptivo”.

Según remarcaron, El IBSN es un relevamiento “censal” de niños y adolescentes que concurren a comedores, copas de leche y centros comunitarios de Barrios de Pie.

“Es por ello que no corresponde aplicarle a los resultados de la presente investigación, las medidas habituales de dispersión características de los relevamientos diseñados a partir de muestras poblacionales”.

  • Puntos de observación

La recolección de la información se efectuó en esos espacios, luego de que se decidiera realizar el relevamiento y donde los jóvenes analizados asistieron “en forma espontánea”.

  • Periodicidad del relevamiento

La investigación corresponde al primer semestre de este año.

  • Indicadores antropométricos relevados

Para el estudio, se tuvo en cuenta el peso para 113 lactantes de 0 a 2 años, la talla de 1189 niños y adolescentes de 0 a 19 años e índice de masa corporal para 1072 niños y adolescentes de 2 a 19 años

  • Variables de malnutrición

Para el grupo de 2 a 19 años, se definió que componen la malnutrición el bajo peso (pc -3), sobrepeso (pc +85/97) y obesidad (pc +97).

Asimismo, para los lactantes, se estableció que componen la malnutrición el bajo peso (pc -3), sobrepeso (pc +90/97) y obesidad (pc +97). Además, destacaron que no se incorporó el riesgo de bajo peso dentro de la malnutrición, “ni para índice de masa corporal ni para peso-edad”.

Por otra parte, en el informe explicaron que “resulta fundamental diferenciar a este grupo de niños, ubicados en pc 3/10, de los que están ubicados en normo peso, pc +10/85 y +10/90, ya que requieren desde una mirada de vigilancia epidemiológica encender alertas para incidir preventivamente en el mejoramiento de la situación nutricional.

  • Aspectos metodológicos

La detección de las distintas variantes de malnutrición se realizó mediante la toma de medidas corporales, la construcción de índices que establecen relaciones entre esas medidas, la edad y el sexo de los encuestados y la comparación con tablas de referencia.

En ese sentido, se desarrollaron espacios para que los promotores de salud de Barrios de Pie se capacitaran para realizar los estudios.

Esta herramienta, les permitió a los investigadores establecer si el crecimiento es adecuado para la edad o si presentan malnutrición.

A su vez, tomaron en base recomendaciones formuladas en la Guía Operativa sobre Evaluación del Estado Nutricional de NN y embarazadas mediante Antropometría del MSN, y de esa manera se definieron las variables, indicadores y criterios para la evaluación nutricional.

Por otra parte, “se utilizaron las curvas de crecimiento de la OMS, adoptadas a partir del 2007 por el MSN y para la valoración individual del indicador talla-edad en el tramo 6 a 19 años, se usaron las tablas nacionales de la SAP”.

Los datos antropométricos de los chicos estudiados se procedió cargaron en una base de datos “para luego procesarlas mediante una procedimiento estadístico volcado en una macro para SPSS del software WHO Antro para computadoras personales”, establecieron.

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