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El policía acusado de violencia de género violó la orden de restricción y abusó de su ex pareja

Jonathan Amaya sometió a Anabella Amaya (20) privándola de su libertad durante alrededor de tres horas. Personal de la Comisaría 23 de Tilisarao tuvo que romper una ventana para rescatarla y detener al uniformado.

Amaya sometió a su ex pareja el fin de semana.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 17/07/2018 23:51
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El efectivo fue denunciado en mayo por las reiteradas palizas que le propinaba a su ex pareja, una joven oriunda de Tilisarao. Luego de que ella efectuara las presentaciones ante la Comisaría 16 de La Toma (donde Amaya prestaba servicio), Asuntos Internos y la Justicia, difundió un video en el que hizo público el caso.

En las imágenes no sólo acusó al policía de agredirla físicamente sino que lo comprometió con la venta y consumo de drogas. A raíz de ello le dictaron una orden de restricción, medida que “nunca cumplió”.

Este fin de semana violó las disposiciones judiciales y la abusó sexualmente.

El abogado de la joven, José Olguín, describió en diálogo con elchorrillero.com que el sábado por la mañana Amaya la encontró saliendo de una fiesta y usó la situación para someterla: “la metió en una casa (de su propiedad), la privó de su libertad por casi tres horas bajo amenazas y se denunció una situación de abuso sexual con acceso carnal”.

La mujer logró pedir auxilio y los policías tuvieron que romper una ventana para rescatarla. Tras la maniobra, detuvieron al agresor.

El letrado indicó que no posee conocimiento sobre la situación del efectivo pero explicó que “es muy probable” que esté abierto un sumario en su contra ya que unos días antes del hecho, la joven había declarado en Asuntos Internos.

“Hubo una inacción evidente y se deberá analizar si hubo encubrimiento porque las denuncias eran claras, era claro que la seguía hostigando en un pueblo donde todos se conocen; la detención llegó tarde porque el daño está consumado”, aseveró.

“Sin ser psicólogo puedo ver por su actitud que es un chico que tiene una conducta obsesiva, no tiene respeto por la Justicia, actúa abiertamente en ese sentido y no se tomó la decisión de detenerlo en su momento, era claro que iba a seguir cometiendo estas cosas, lo decía públicamente, lo anunciaba por facebook”, sostuvo.

Para Olguín la situación es delicada teniendo en cuenta las dilaciones de las actuaciones, tanto policiales como judiciales, más aun partiendo de la base de que Amaya “había sido detenido en ocasiones similares y no pasaba nada”.

De este modo aseguró que se trata de “una imputación muy grave”.

En la misma línea arremetió contra la “burocracia de la Justicia” donde entiende que debe primar “el sentido común”: “Hay que escuchar a la víctima y de esa manera tomar medidas; todo indicaba que esta persona seguiría con los abusos y no se actuó. Se debe hacer un análisis correcto y tomar las decisiones que se necesitan”.

Cómo sigue el caso

De acuerdo a las precisiones del abogado, de ahora en más no se trata de intermediar para que las autoridades dicten medidas de protección, sino que buscarán que “se haga Justicia” dado que el delito está consumado. La situación penal precisará un análisis ante la gravedad del último hecho.

Amaya fue indagado y resta conocer cuáles fueron sus declaraciones. Su ex pareja se realizó un examen médico en Villa Mercedes en el marco de los hechos del fin de semana, ratificó su denuncia judicialmente y declaró sobre el último delito. Ahora le brindarán contención psicológica.

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