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El sindicalista de San Luis que fue destituido de una obra social por una millonaria defraudación

Se trata de Faustino Eduardo “Fausto” Rosales, quien ejercía la presidencia de la mutual de los trabajadores gráficos, Ospida. Este miércoles en un congreso nacional se conocerá un informe sobre las irregularidades que le adjudican.

El senador Adolfo Rodríguez Saá fue el "invitado de honor" en la asunción del dirigente puntano, Fausto Rosales en la conducción nacional de los gráficos. En la foto ambos en el despacho del senador el 18 de abril, días después de la destitución.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 24/07/2018 23:12
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Las actuales autoridades nacionales de la Obra Social del Personal de Imprentas, Diarios y Afines investigan qué sucedió con ocho cheques firmados por el expresidente, Fausto Rosales y el apoderado Segundo Rodríguez, por $1.112.041,51. Si bien la auditoría no ha concluido, constataron que los movimientos correspondieron a “facturas mellizas”.

Pero no sería la única cuenta pendiente que tiene con su organización. Todavía hay preguntas sobre un aporte de $400 mil que recibió del Banco Nación a instancias del ex secretario de Comercio kirchnerista, Guillermo Moreno, por una deuda de una fábrica con los gráficos.

 

Fausto Rosales, tal como se lo conoce en San Luis es un histórico dirigente que ocupó una serie de cargos dentro de la comisión directiva de los gráficos a nivel provincial, antes de ascender a la secretaría general. Su antecesor debió abandonar la jefatura del sindicato hace dos décadas aproximadamente en medio de fuertes sospechas de irregularidades que nunca terminaron de salir a la luz.

En 2017 se convirtió en el secretario adjunto de Fatida y en presidente de la obra social.

Cultivó siempre el perfil bajo y se diferencia de la mayoría de sus pares porque no hace culto a la ostentación.

Está alineado desde siempre con los hermanos Rodríguez Saá. Está afiliado al PJ, pero fue un discreto simpatizante del Partido Unión y Libertad (PUL), fuerza de la cual siempre se sintió más cerca.

La conducción nacional de los gráficos está convencida que el actual senador Adolfo Rodríguez Saá le dio impulso a Rosales, tras la destitución, para que formalice una presentación en la Superintendencia de Servicios de Salud. Esa acción derivó en problemas para la obra social.

El escándalo se destapó en el momento que el tesorero de Ospida, Pablo Merlo, asumió su cargo y advirtió anomalías en ocho cheques entregados al Sindicato de Artes Gráficas del Chaco, los cuales “no tenían enviadas sus correspondientes rendiciones”.

Fausto Rosales asumió el 10 de mayo de 2017 como secretario adjunto de Fatida con la “destacada presencia” del senador Rodríguez Saá, según publicó el gremio en su página web.

Incluso Merlo encontró en una planilla algunas anotaciones en letra manuscrita y un texto que expresaba: “Cheques entregados a Fausto (Rosales) que se entregarán a Pedro Arguello (secretario del sindicato chaqueño) el 27/9/2017”.

Con estas conclusiones requirió explicaciones. Desde esa provincia enviaron toda la documentación y rendiciones evidenciando que lo cheques “habían sido pagados”, con lo cual la maniobra de Rosales “fue la defraudación con facturas mellizas”.

En declaraciones que formularon a El Chorrillero, autoridades de Ospida a nivel nacional indicaron que Rosales fue destituido de la presidencia de la mutual el 13 de abril, luego de que se comprobara que en una serie de documentos administrativos auditados apareció “seriamente comprometida” su gestión.

La separación del cargo de Rosales no cobró trascendencia hasta ahora.  Este miércoles será un día decisivo para su futuro.

La noticia en el boletín interno de Fatida del 2 de julio.

“Verificado los datos y las copias de los cheques, observamos que todos tenían los respectivos endosos de los prestadores pero sin sellos aclaratorios de parte del prestador para quien se había emitido el supuesto pago, lo que motivó que hiciéramos las consultas y todos negaron que las firmas que aparecen pertenezcan a los firmantes habilitados en cada caso”, señalaron.

“Ahondada la investigación interna, en nuestros archivos de las ‘rendiciones mensuales a Ospida central’, con sorpresa e indignación descubrimos que los montos de los cheques correspondían a facturas ya pagadas en Resistencia (Chaco) con recursos propios y rendidas con facturas originales”, agregaron.

En concreto se trató de ocho cheques del Banco Provincia de Buenos Aires: $47.064 al Colegio de Bioquímicos del Chaco, $357.183,21 a la Asociación de Clínicas y Sanatorios del Chaco, $ 21.057,01 al Centro de Estudios Renales S.R.L., $21.556,41 a BIOFAR S.A., $285.973,55 al Colegio Médico General San Martín, $313.921,07 a la Federación Médica del Chaco y $40.195,69 a Farmacia Capital.

“Rosales tenía dos asesores, un abogado y una contadora, muy bien pagos con sueldos de $90 mil, viáticos y pasajes en avión”, detalló una fuente en referencia a los profesionales de San Luis que nombró el sindicalista como colaboradores directos.

Una de sus últimas apariciones públicas fue en Terrazas del Portezuelo. El 6 de abril se reunió con el ministro Sergio Freixes para hablar de “la realidad del sector a  nivel nacional y provincial”. (Foto ANSL)

Rosales negó las acusaciones al responder una carta documento que le envió Pedro Arguello.

Las autoridades tienen resuelto iniciar una demanda a Rosales en la Justicia Federal: “Estamos analizando la situación dado que este 25 de julio habrá una convocatoria nacional de la Federación Argentina de Trabajadores de Imprenta Diarios y Afines (Fatida) donde los congresales determinarán una resolución del caso, lo cierto es que siguen apareciendo anomalías”.

Las quejas de la gestión

Las fuentes consultadas por este medio especificaron que el problema de las facturas mellizas sería una de las “tantas irregularidades” de la gestión de Rosales.

“Hacía arreglos puntuales por su propia decisión sin consultar, hay cosas que los reglamentos no lo permiten. Hay cobranzas que efectuó que no aparecen en las rendiciones, todo eso está en la etapa investigativa”, sostuvieron.

Otra de las características que observaron es que “aparecieron tickets de comida, combustible y otros gastos en San Luis, cuando debería tenerlos en su mayor parte en Buenos Aires que es donde ejerce su función”.

Si bien en esto se manejó en algunas oportunidades dentro de los “parámetros legales”, a los dirigentes les despierta sospechas su modo de actuar.

Fuera de los cheques por más de $ 1 millón, cuestionan que “tomaba decisiones sin consultar”.

Por ejemplo “cambiaba cheques de amigos con fondos de la institución; ni hablar de uno endosado por Laboratorios Loreal, una obra social no puede dedicarse al pago de productos de perfumería”, aseguraron.

Fausto Rosales en su condición de integrante del consejo de producción en representación de los trabajadores de la exDella Penna San Luis, junto a Guillermo Moreno en 2009.

“Esta no es la primera denuncia que le hacen. Hubo una por ejemplo, hace unos 9 años en la que por pedido de Guillermo Moreno y en el marco de una gestión que Rosales había realizado por el cierre de una empresa que había quedado adeudando al sindicato, le dieron $400 mil desde el Banco Nación. Nunca habría rendido el destino final de ese monto, no se supo donde fue a parar”, acusaron.

¿Cómo sigue el caso?

De acuerdo a las fuentes consultadas, Rosales concretó una presentación en la Superintendencia de Servicios de Salud, ente de control y regulación de las obras sociales, en la que denunció la medida que lo excluyó de la presidencia de Ospida.

Por eso el organismo procedió a “cerrar las entregas que habitualmente hace hasta aclarar la situación”. “Esto es un problema para la obra social porque a perjudica a los trabajadores gráficos de todo el país”, expresaron las autoridades.

“Nos enteramos a través de la superintendencia que presentó la nota con el apoyo de Adolfo Rodríguez Saá”, sostuvo un dirigente.

Este miércoles 25 se realizará en Buenos Aires un congreso nacional extraordinario de la Fatida en el que se escucharán los casos que presentará Ospida y se determinará una resolución.

“Ya se procedió a su expulsión de la presidencia, ahora buscamos que lo destituyan del cargo de secretario adjunto de la Fatida”, argumentaron.

Por ahora la denuncia sería por “abuso de autoridad y defraudación”.

“Esto está comprobado y siguen apareciendo casos de diferentes magnitudes, en especial de administración indebida de bienes de terceros y otras figuras penales”, concluyeron.

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