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La novia del rugbier mendocino: “Sentí que había pisado un pozo”

Genaro Fortunato falleció el 9 de septiembre del año pasado a la salida de un boliche en Mendoza. su novia, única imputada.

Se la juzgará con dos carátulas alternativas: homicidio simple con dolo eventual u homicidio culposo.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 14/08/2018 16:41
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Este martes Julieta Silva declaró en el comienzo del proceso judicial en su contra por la muerte del rugbier mendocino Genaro Fortunato, quien fuera su novio y fuese atropellado por ella el año pasado a la salida de un boliche de esa provincia.

“Volví a buscarlo del lado izquierdo, donde estaba estacionado el auto. Venía mirando para ese costado. Llegué como a una parte oscura, como un túnel oscuro, miraba para este costado y sentí el movimiento del auto, con la sensación de que había pisado un pozo”, explicó la acusada respecto al momento clave de la muerte de su pareja.

“Vi que venía el de la playa de estacionamiento. Él me hace una seña, me levanta la mano, yo agarré mi mochila, que pensé que me quería cobrar porque me había ido sin pagar. Bajé la ventanilla y me dijo ‘lo atropellaste'”, completó a medias ya que fue invadida por una crisis de lágrimas.

Silva, de 30 años, debió enfrentar a los jueces Rodolfo Luque, Julio Bittar y Eugenia Laigle en los Tribunales de San Rafael y se la juzgará con dos carátulas alternativas: homicidio simple con dolo eventual u homicidio culposo.

El juicio se extenderá hasta el 27 de agosto y habrá 55 testigos y los alegatos de la fiscal Andrea Rossi, el defensor Alejandro Cazabán y el representante de la familia Fortunato, Tíndaro Fernández.

¿Qué fue lo que pasó aquella noche fatídica?

De acuerdo a lo relatado por un cuidacoches, en la madrugada del 9 de noviembre de 2017, Fortunato, de 25 años, salió del bar Mona junto con Silva, quien era su pareja.

Ambos comenzaron a discutir durante unos cien metros y la mujer quiso abandonar el lugar en soledad a bordo de un Fiat Idea de color gris, pero el rugbier se subió al capot para evitar el avance.

En ese instante, Silva encendió el motor del auto, arrancó y atropelló al joven, para luego hacer un giro en U e impactar de nuevo contra el chico, que yacía en el suelo.

Semanas antes de fallecer, Fortunato finalizó una relación de cinco años con Agustina Quiroga, una joven que había conocido en un club de rugby al que ambos iban.

Mientras se conocía la noticia de la muerte y se viralizaba el video tomado por cámaras de seguridad, Quiroga anunciaba que esperaba un hijo de él, a quien su madre consideró: “Fue el gran amor en la vida de mi hija”.

Sin embargo, diversas fuentes señalaron que, en realidad, la chica era una tercera en discordia entre Fortunato y Silva. Otras versiones afirmaron que la entonces pareja vio un mensaje que Quiroga le mandó al rugbier, lo que desató la furia.

Francesca, la hija de los dos, nació en febrero de este año y la madre acompañó el momento con un mensaje en su cuenta de Facebook: “Yo sé que Dios necesitaba un ángel que lo hiciera reír. Que organizara fiestas y todo eso que a vos te salía muy bien. O haciéndolo enojar, porque acá hacías cada una… Como cuando no me quería levantar a las 6am y vos me mandaste un mensaje diciéndome que te habían pegado, que por favor te ayudara. Jajaja, te odié. Y te quise al mismo tiempo, porque abajo me abrazaste y como siempre dijiste: ‘pendeja de mierda, si no te digo que me pasa algo así no bajás ni me das bola’”.

La posterior autopsia reveló que murió por aplastamiento de cráneo y que fue el segundo choque el que determinó su muerte.

Silva renoció que giró en U, pero que nunca vio a la pareja en el suelo: “Pensé que había pisado un pozo. El chico -por el cuidacoches- me decía: ‘Lo pisaste, lo pisaste’, pero no lo había visto”.

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