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La casa del horror: “Todos los días me abusaba mi padre por eso me alegré cuando murió”

Así lo declaró la joven de 22 años quien fuera la primera hija víctima del aberrante sujeto que sometió a toda su familia a las peores pesadillas durante más de 20 años. Murió la semana pasada antes que la Justicia de Santiago del Estero lo alcanzara.

El fallecimiento del sujeto fue liberador. Las hijas rompieron el silencio y ahora resta detener a los hermanos abusadores.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 22/08/2018 11:11
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“De muy chiquita abusó mi padre de mí. Ahora tengo 22 años y lo mismo les hizo a dos más de mis hermanas, de 18 y 14 años. Cuando yo cumplí 18 años, no aguanté más, saqué fuerzas y me fui a Buenos Aires”.

Desolada, con el corazón literalmente partido, una de las víctimas de la “casa del horror” detalló ayer ante las cámaras de Canal 7 los vejámenes sexuales padecidos “todos los días” a manos de su padre .

Desde los 8

“A los 8 años mi papi empezó a golpearnos. En especial, a mi mami. Todavía me acuerdo. Decía que era porque ella lo engañaba”, señaló la hija mayor.

“Había veces en que a mí me pegaba con su bastón. Me abusaba todos los días. Nunca quise enfrentarlo. Después, llegaron los abusos a mis hermanas. Teníamos miedo. Yo estaba traumada”, ahondó la joven visiblemente azorada.

Más adelante dijo que el hombre incluyó en los maltratos a sus dos hermanos jóvenes.

Encadenado

“Ellos le pegaban a mi hermano enfermo. Lo ataban con una cadena a la cama para que no se vaya”.

El joven tiene 17 años. Sufre un pronunciado retraso madurativo, pero jamás habría recibido asistencia médica.

Señaló la joven que los otros hermanitos apenas atinaban a llorar, a sufrir en silencio, porque nadie desafiaba la violencia del padre y los dos hermanos.

“Ni mi abuelo que vive al lado hacía nada, ya que es una persona mayor”, acotó.

Consultada acerca de qué siente ante la muerte repentina de su padre, la joven indicó: “Me alegré. Mis hermanas están tranquilas. Nos quedaremos a vivir aquí”.

Hoy transcurren sus días en la casa del abuelo materno, con la compañía también de un tío. Planifican enviar a todos los niños a la escuela y recuperar algo del tiempo perdido.

Enjugar las lágrimas. Intentar que el horror con los años devenga en un triste recuerdo y nada más.

Sus dos hermanos

En cuanto a sus hermanos acusados de golpearlas y de abuso sexual, manifestó: “Se fueron a Buenos Aires al enterarse que mi mami los denunció. Viven en la casa de otro hermano. No puedo perdonarlos jamás. No se merecen el perdón de nadie”.

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