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De viajes interiores y desnudez del alma, Cecilia Sosa presentará sus “Palabras Molidas en Cuencos”

Se trata de su primer libro, donde reúne una serie de poemas que develan sus vivencias y transmutaciones, con las que pretende que el lector resignifique los contextos y se apropie de sus palabras.

Foto Cecilia Sosa
Cecilia Sosa presentará el libro el próximo miércoles 12 de septiembre.
por Nicolás Gatica Ceballos / San Luis
Actualizada: 09/09/2018 03:39
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“¿De cuántas miradas está hecha la eternidad?”, pregunta entre sus textos invitando al lector a inmiscuirse en su propio mundo. El libro que presentará el próximo miércoles 12 de septiembre a las 20 en el Club Social Al Picoteo, narra las distintas etapas de su vida en una suerte de autobiografía referencial del cosmos interior.

Cecilia Sosa es locutora y licenciada en Comunicación Social. Trabajó como periodista en Canal 13, en la Agencia de Noticias San Luis, elchorrillero.com y actualmente es directora de la revista digital Cultura Rundún. Su impronta profesional la invitó a volver a explorar las prosas en las que había naufragado tiempo atrás, y con las que logró nacer las “Palabras Molidas en Cuencos” que ya llegó a Librería Anello

Las páginas de su libro no se abren, se disgregan en un interminable intercambio de paradigmas que brotan de la reflexión de sus líneas y llevan al camino vivencial de la búsqueda, del cierre de ciclos, de la transformación de lo negativo en positivo, como si se tratara del desencarne de un símbolo alquímico.

“Un fuego arde y nace un colibrí, crucial y claro como tu alma”, expresa en el poema Pendiente, y de la mano de esas líneas dialogó con este medio para detallar todo lo referido a su creación literaria.

-¿De qué tratan tus Palabras Molidas en Cuencos?

-Tal como lo conversaba con un escritor amigo, Alfredo Salinas, puedo decir que es difícil definir un libro de poesía. Cuando se trata  de una novela es más sencillo, haces una sinopsis, pero en la poesía es una la que se está desnudando ante la gente porque estás hablando de lo que te atraviesa, lo que te duele, lo que te hace feliz.

En este libro hago un recorrido por mi vida, mi infancia, mi adolescencia; lo cuento de manera poética apelando a figuras. Son paisaje internos y externos, cada uno se los puede apropiar. Es un viaje hacia adentro que apareció en un momento en que me había desconectado de las letras.

Yo tuve una profesora de literatura que me regaló a (Gustavo Adolfo) Bécquer y me empezó a gustar este mundo, luego lo descontinué cuando trabajé en televisión. En esa época relevé la palabra escrita y la retomé cuando inicié en el periodismo gráfico, donde volví a contar historias.

Se trata de una elaboración de duelos. Como se dice, el arte salva vidas, fue sacar ese dolor, cerrar etapas.

-¿Por qué están “Molidas en Cuencos”?

Cuando leía las prosas y analizaba las devoluciones de las lecturas de los colegas escritores, me daba cuenta de que ya no me encontraba del todo ahí, entonces pensé que tenía que cerrarse el ciclo.

Ahí nació. Los cuencos vienen de una filosofía oriental y tienen que ver con una transmutación de la energía, con su sonido cambian lo negativo en positivo. En un punto, creo, fue lo que hice, transformar el dolor y la pérdida en arte podríamos decir.

-¿Hay una Cecilia Sosa antes y otra después de este libro?

-Si. Hay una Cecilia antes y después de esto, desde lo gráfico. Yo realizo un taller con Viviana Bonfiglioli y ella lo ve cuando me hace las devoluciones, hay un quiebre. Una no siempre irá por los mismos lados, sí creo que se viaja por la misma herida y los temas universales que a todos nos preocupan, la forma de atravesarlos es lo que nos distingue.

-¿Habrá nuevos horizontes literarios?

Ahora estoy iniciando otro tipo de escritura, por eso quiero darle un cierre a la etapa con la publicación de este libro. Más allá de todo, seguiré estando porque son momentos que me acompañarán siempre, pero de ahora en más lo veré como una observadora.

-¿Es tu primer libro?

Sí. En el 2014 gané un certamen que auspiciaba San Luis Libro que se llamaba “Todos los Escritores Todos”, me seleccionaron cuatro poemas que luego se transformarían en una antología que no ha visto la luz. Esa fue mi primera incursión. También publiqué algunas cosas poéticas en la revista Cima, pero este es mi primer libro.

-¿Qué sentís al haber nacido esta obra? ¿Podría decirse que es como un hijo literario?

-Siempre que nos preguntan que se siente, suele estar esa analogía. La verdad que no tengo hijos, me parece que ese hecho es mucho más fuerte, claro que también es fuerte la llegada de un libro porque es una parte de uno mismo que se desprende.

De ahí viene esa comparación. Es muy fuerte cuando uno ve su publicación, cuando la tenés en la mano.

-Más allá de que los poemas tienen múltiples recorridos ¿En quién pensás a la hora del libro?

-Pienso en mi viejo. Es mi debilidad, mi héroe y pienso en la gente que me vinculó con la escritura, a quienes identifico como mis maestros, “encontré maestros en el bosque”, describo en uno de mis poemas. Es eso, una va identificando como maestros a algunas personas cuando se empieza la parte laboral, y luego en lo referido a la parte literaria.

Por otra parte, reflexionó que “publicar requiere de una inversión por parte de los que nos animamos y en ese sentido haría falta políticas culturales”.

“Si bien tenemos espacios, me gustaría que se abra más el juego, no es extremadamente costoso, pero requiere de una inversión. Esto es todo muy a pulmón, lo hacemos porque nos apasiona, nos hace estar vivos”, cerró.

 

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