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Claves para entender el nuevo acuerdo entre el Gobierno y el FMI

El dólar flotará entre un piso y un techo determinado, no existirán más las metas de inflación y el Fondo enviará dinero extra para despejar dudas de default.

El Fondo Monetario acelera los desembolsos pero pide un fuerte ajuste a cambio.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 26/09/2018 22:34
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El nuevo acuerdo con el FMI ayudará al Gobierno despejar las dudas que tenía el mercado sobre la capacidad del pago de la deuda en lo que queda del año y el 2019, aunque a cambio de los fondos extra que recibirá tendrá que implementar un ajuste monetario más fuerte que podría profundizar la recesión, y le quitará poder de fuego al Banco Central para intervenir ante subas fuertes del dólar.

La firma del segundo programa de asistencia con el Fondo Monetario implicará, directamente, cambios fundamentales en las políticas económicas que llevaba adelante el Gobierno. La inflación ya no tendrá metasanuales sino que pasará a depender del control de dinero circulante en la economía. El dólar seguirá flotando, pero con un techo y un piso que limitan la acción oficial.

Adiós a las metas de inflación

El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, admitió que el sistema de objetivos que implementó el Gobierno de Mauricio Macri desde el comienzo de su mandato “no dio los resultados que esperaban”. Con esta frase blanqueó que el régimen para combatir la suba de precios será otro desde ahora.

Ese nuevo esquema suele llamarse entre los economistas como “control de agregados monetarios”. Consiste en monitorear la cantidad de dinero circulante en la economía para evitar la aceleración de la inflación y obedece a la relación que los cuadros técnicos del Gobierno ven entre dinero y precios.

La nueva meta, entonces, será evitar que la base monetaria crezca nominalmente de acá hasta junio del año que viene. La base monetaria está compuesta por el dinero en manos del público y los depósitos de entidades financieras en el Banco Central.

Los expertos creen que un apretón monetario tan fuerte en un contexto de inflación implicará que las tasas de interés seguirán altas, que continuarán los problemas de financiamiento de empresas y que esto podría impactar en la economía. Como contrapartida, la menor circulación de pesos podría ayudar a descomprimir la demanda de dólares.

Piso y techo para el dólar

El otro cambio clave en la política económica del Gobierno tendrá que ver con el tipo de cambio. La flotación del precio del dólar pasará a tener pisos y techos. Se tratará de un rango en el cual la moneda estadounidense se moverá sin intervención alguna del Banco Central.

Inicialmente, ese rango será de entre $34 y $44, que se irá a actualizando a ritmo de 3% por mes. De esa manera, a fin de año el techo pasaría a ser de $48,07 y el piso de $37,15.

La autoridad monetaria sólo podrá intervenir en caso de que ese techo o ese piso fueran vulnerados. Si el dólar sobrepasara el límite superior podrá actuar por medio de ventas de dólares a ritmo de solo u$s 150 millones diarios. Se trata de un monto bajo en comparación con las ventas que necesitó hacer el Central en momentos de corrida cambiaria.

Y si el billete verde perforara eventualmente el piso establecido, la entidad reguladora saldrá a comprar divisas para, de esa forma, devolver al dólar la zona de “no intervención”.

El Fondo pone más fondos

El FMI pondrá a disposición del Gobierno una mayor cantidad de dólares para despejar cualquier fantasma de default que pueda tener el mercado. En términos generales la asistencia financiera pasará de u$s50.000 a u$s57.100 millones.

Si bien en un principio los trascendidos hablaban de un aporte extra del Fondo de hasta u$s20.000 millones, desde esta semana voceros oficiales salieron a enfriar esa versión y terminaron admitiendo que la suma adicional rondaría los u$s5.000 millones.

Los US$ 19.000 millones llegarán más rápido

La principal ayuda que tendrá la Casa Rosada con el nuevo acuerdo, además de la ampliación del monto total, será la aceleración de los desembolsos. Para lo que resta del año y para 2019 el FMI duplicará los fondos previstos para enviar a la Argentina.

Así, en los últimos meses de 2018 el Gobierno será acreedor de otros u$s13.400 millones, cuando en el primer acuerdo estaban pactados u$s6.000 millones. Y para 2019 estarán programados u$s22.800 millones, exactamente el doble a lo firmado en junio.

Para 2020 y 2021 quedarían unos u$s5.900 millones, aunque Dujovne admitió que podría no utilizarse todo lo correspondiente a cada año de manera de ir generando “excedente” para los años siguientes.

Ya no serán “precautorios”

El comunicado leído por el ministro de Hacienda y por la directora ejecutiva del Fondo Christine Lagarde dejó en claro que, a diferencia del programa anterior, los fondos ya no tendrán el carácter de “precautorio”.

Esta es una diferencia sustancial ya que el Gobierno podría hacer uso de los fondos correspondientes a cada momento aún si no llegara a pasar la revisión periódica que harán los técnicos del organismo financiero.

Presupuesto con déficit cero

Otra de las condiciones negociadas con el FMI fue la obligación de acelerar el ajuste fiscal. Y así quedó plasmado en el proyecto de Presupuesto que el Gobierno presentó la semana pasada en el Congreso y que ya comenzó a debatirse con la oposición.

La llegada al equilibrio fiscal está basada en un recorte de gastos en varias áreas del Estado y también en la implementación de un impuesto especial a la exportación, que aportará mayores ingresos al Estado.

Un anuncio con fuerte mensaje político

El respaldo político de Lagarde hacia el Gobierno de Mauricio Macri se confirmó este miércoles al haber estado ella misma presente en el anuncio oficial del nuevo acuerdo.

“Aún queda mucho por hacer para que Argentina responda de manera efectiva a las circunstancias desafiantes actuales. Ese esfuerzo recién está comenzando. El FMI se compromete a seguir apoyando a las autoridades argentinas en sus esfuerzos”, declaró Lagarde.

Otra señal de fuerte apoyo vino desde el gobierno de Donald Trump. El secretario del Tesoro norteamericano Steven Mnuchin celebró “las medidas de fuerte ajuste monetario y fiscal” y afirmó que esas medidas apuntan a “bajar la tasa de interés y la inflación y poner a la economía argentina en el camino del desarrollo sustentable”.

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