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El papa Francisco hizo santa a Ignacia, una religiosa con corazón argentino

El Sumo Pontífice proclamó santa a Nazaria de Santa Teresa de Jesús, fundadora de la Congregación de las Hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia, cuyo primer milagro que se le atribuye es la cura repentina de una mujer que estaba al borde de la muerte.

Nazaria murió en el porteño Hospital Rivadavia el 6 de julio de 1943.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 15/10/2018 10:11
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Tras la canonización en 2016 del primer santo argentino, el cura Brochero, la religiosa nacida en España el 10 de enero de 1889 como Nazaria Ignacia March Mesa, fue elevada a los altares junto al arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero, y Pablo VI, de quienes el Papa recordó en su homilía que pusieron su atención en los pobres.

Según la Superiora General de la Congregación de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, Daniela Pérez, el propio Jorge Bergoglio conoció, en sus épocas de arzobispo porteño, “a las hermanas que están en Argentina”.

“De hecho, Francisco iba por el barrio donde están las hermanas y decía: Aquí ha taconeado una Santa”, narró Pérez a la secretaría de comunicación del Vaticano.

Beatificada en 1992 por el papa Juan Pablo II en la plaza San Pedro, la religiosa es la fundadora del primer sindicato obrero de mujeres de Bolivia (1933), por lo que también tiene una devoción muy grande en ese país.

En 1931 creó en cuatro ciudades bolivianas el comedor “Olla del pobre”, que todavía permanece abierto y asiste a unas 200 personas por día, pionero en la época para dar comida a cientos de obreros desocupados a causa del cierre de los salitrales de Chile.

Tras un breve paso familiar por México, la religiosa vivió en Bolivia desde 1912, a donde fue destinada en la ciudad de Oruro para realizar una fundación. Es allí donde, en 1925, empezó los primeros pasos de la nueva congregación: Las Misioneras Cruzadas de la Iglesia.

En 1930, antes de la aprobación definitiva de la comunidad, la Madre Nazaria, por solicitud del entonces nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Felipe Cortesí, se trasladó a Buenos Aires, donde fundó la primera casa de la comunidad fuera de Bolivia, publicó Télam.

Nazaria murió en el porteño Hospital Rivadavia el 6 de julio de 1943 sin ver la aprobación definitiva de su congregación, que recién llegó el 9 de junio de 1947 cuando fue aceptada como instituto religioso-apostólico de derecho pontificio por el papa Pío XII.

Durante un tiempo, sus restos descansaron en el Cementerio de la Chacarita, luego fueron trasladados a la cripta de la capilla de la casa de la congregación de Villa Pueyrredón y allí permanecieron hasta que en 1972 fueron llevados a Oruro.

El primer milagro, por el que fue beatificada, tiene que ver con la historia de Agustina Ortiz de Jiménez, vecina de Villa Pueyrredón, cuya hija asistía al colegio que dirigían las hermanas de la congregación de Nazaria Ignacia.

La mujer había sufrido complicaciones luego de un parto que la dejaron al borde de la muerte y mientras permanecía internada en el hospital Pirovano las monjas le llevaron una reliquia de Nazaria Ignacia y tuvo una curación repentina.

Durante la ceremonia de este domingo en el Vaticano también se celebraron las canonizaciones de los sacerdotes italianos Francesco Spinelli, Vincenzo Romano y el laico Nunzio Sulprizio, así como de la religiosa alemana María Katharina Kasper.

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