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El juicio a dos funcionarios del Gobierno provincial por presionar a jueces entra en la recta final

Esta tarde se reanudan las audiencias. Sergio Freixes y Mario Zavala están acusados de obligar a magistrados a firma las renuncias en blanco.

Hoy continúa el juicio.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 01/11/2018 00:49
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El juicio retomará a las 17 y tendrá el testimonio del ex camarista Humberto Agúndez que prestará declaración ante el Tribunal que componen Alejandro Piña, Paula Marisi y Roberto Naciff.

Certezas, arrepentimientos y “olvidos” en la primera semana de juicio

Las evidencias de la ex defensora oficial Marina Ziliotto y el arrepentimiento de la jueza Mirtha marcaron la primera semana. Al margen, algunos ex magistrados negaron presiones del Gobierno de Alberto Rodríguez Saá pero reconocieron la crisis institucional que se vivía.

Trece años después, la causa se mostró y desmenuzó en presencia del ex ministro de la Legalidad, Sergio Freixes y el ex viceministro, Mario Zavala, ambos acusados de “coacción agravada”. Eran en 2005 los interlocutores oficiales ante la Justicia del Gobierno Alberto Rodríguez Saá.

En la primera jornada, los funcionarios se sentaron frente al juez y así comenzaron a transitar el proceso que determinará si son culpables o inocentes.

Aunque su defensor, Hugo Scarso se lo solicitó a los jueces, Freixes no podrá ausentarse ninguna jornada y deberá presenciar y escuchar todas las horas de juicio hasta el punto final del veredicto. El abogado fundamentó su pedido en las tareas que el ministro tiene como funcionario de primera línea en el gabinete de Rodríguez Saá.

Su ausencia en las audiencias fue una de las cuestiones denegadas por el tribunal. Como también se opusieron a la realización de la pericia mental a Zavala, solicitada por la defensora oficial Claudia Ibáñez.

Los dos, durante los cuartos intermedios hicieron declaraciones a la prensa y en sintonía desmintieron que alguna vez intentaran hacer firmar renuncias a los jueces. Y además no descartaron que en algún momento, en el que consideren oportuno, decidan declarar.

Gretel Diamante abrió la ronda de testimonios el lunes 22 de octubre. La abogada y actual jueza de segunda instancia del fuero federal es la denunciante en la causa, y ante los jueces dio los detalles más profundos, las conversaciones con los magistrados designados y los pasos que siguió la investigación hasta llegar a juicio. Ese día compareció por la tarde y su testimonio culminó alrededor de las 22.30 del lunes.

El testimonio más esperado fue sin dudas el de Ziliotto, quien además de ratificar las declaraciones que constan en el expediente, dio otros detalles. Su declaración en contra de los funcionarios es el que sostiene la acusación.

La ex defensora llevó al debate los “ataques” que “hasta el día de hoy” se repiten en su contra. En ese sentido, la más reciente se la atribuyó a sectores vinculados al oficialismo provincial.

“Desde hace 13 años y hasta ayer recibí permanentemente el acoso y la amenaza. Me quebraron de todas las maneras posibles, quebraron a mi familia”, expuso ante el Tribunal.

En esa misma línea apuntó contra el actual ministro de seguridad, Diego González, quien por aquel entonces era asesor del  ministro Freixes y fue “un testigo falso” en la causa.

Ese día cuando Ziliotto terminó su declaración que finalizó después de cuatro horas, Freixes accedió a dar declaraciones a la prensa; fue contundente: “Soy inocente, nunca le pedí la renuncia a nadie”.

“Toda esta gente estaba con Kirchner. La señora Gretel y el marido (Enrique Ponce) participaban por el partido político de Kirchner. Nosotros teníamos una relación pésima con el Gobierno nacional, no coincidíamos en nada en su forma de gobernar y porque a la Provincia la tenían marginada. Se hablaba fuertemente de la intervención donde ellos estaban en ese tema. Tienen que decir la verdad”, expuso Freixes.

Zavala también se consideró inocente y coincidió con el ministro  que la causa es “una cuestión política”. Además puntualizó que en ese momento “había una crisis donde el partido político pedía la renuncia de los jueces”.

“El doctor (Néstor) Spagnuolo es una buena persona, era lógico que llegara a la Cámara. Un día lo encontré fue en abril del 2016, yo había ido a Villa Mercedes a donar sangre a mi padrastro. Me lo encuentro en la terminal tomando el mismo colectivo. Me empieza a decir que lo están siguiendo, una pareja. Me dice ‘me han puesto una antena me escuchan las conversaciones. El único lugar donde me siento tranquilo es en El Trapiche´. Venía descompuesta, cuando llego a San Luis me bajo del colectivo y me caigo desmayada. Él me levantó, me cargó en un taxi y me acompañó hasta mi casa. Ese juez terminó totalmente destruido. Al poco tiempo renunció”. Esa fue una de las anécdotas que contó Ziliotto durante su declaración.

Spagnuolo era uno de los tres jueces, según las certezas que Zavala le dio a Ziliotto (cuyas declaraciones ratificó en la audiencia), que debía pasar por el despacho para firmar la renuncia anticipada. Ernesto Lutens también estaba en la lista: “Para ser juez hay que hacer esto. Ya vienen Lutens, que está cerca, y Spagnuolo que se va a demorar un poco porque está en Villa Mercedes”, aseguró Ziliotto que le fundamentó el ex ministro de la Legalidad.

Por eso, la declaración de Spagnuolo iba a ser resonante. En la tercera audiencia compareció ante los jueces y en el arranque aclaró que nunca firmó su renuncia de manera anticipada. En otras palabras, no dio crédito a lo que había expuesto su colega el día anterior.

Remarcó que concursó en el Consejo de Magistratura y que su examen fue uno de los mejores: “Fui elegido debidamente por acuerdo del Senado”. Y se tomó el tiempo para remarcar que por aquellos años “había un clima de tensión política, había un pedido de intervención del Poder Judicial, hecho por (Jorge) Agúndez de la oposición”, según remarcó.

Reconoció que un día concurrió al despacho de Zavala, pero que lo hizo para informarse sobre su designación, y no para firmar algún documento, que en la causa consta como “el requisito” que se exigía para que las designaciones “salieran”.

Y dejó en claro que su renuncia se vio motivada por los “rumores” y cuestionamientos sobre los concursos en el cual había resultado elegido: “Querían agregar un elemento más para la intervención, y por eso eligieron cuestionar la elección nuestra como magistrados. El clima era desagradable, no había asumido y decidí en forma personal renunciar a los pocos meses”.

Por otra parte, también se escuchó el relato de la jueza Mirtha Vallica San Martín. La ex magistrada sí reconoció que firmó la renuncia al cargo que le había ofrecido Mario Zavala. La rúbrica la hizo antes de ser designada. Dijo que “estaba arrepentida” y que la primera vez lo negó “por vergüenza”.

“En ese momento me lo proponían después de 11 años o más de ser juez de instrucción penal. Me llaman por teléfono y me dicen que debía presentarme en el ministerio porque iba a ser informada del cargo para el cual me iban a proponer”, explicó así el comiendo del contacto con Zavala.

“Me dice que tenía que firmar una renuncia. Sorprendida totalmente le digo ¿al cargo que yo ocupo? Y me dice ‘no, esto es para el cargo a ocupar”, recordó. Dijo que ante ello, quedó “aturdida” y que entre las explicaciones, el funcionario le planteó que lo hacían “como un resguardo para ellos”.

Admitió que ese requisito era “algo totalmente anormal”, pero que evaluó como “una oportunidad”. Sin embargo descartó que recibido “directiva o sugerencia” de parte del Gobierno provincial.

“Lo tomé honestamente como una exigencia para el cargo que había rendido en dos oportunidades y aprobado con excelente en los exámenes”, fundamentó para decir por qué había firmado un documento “sin fecha” y que estaba elaborado junto a otros.

Vallica San Martín también dejó constancia que antes de hablar con Zavala, del despacho salió Agúndez, el testigo destacado que tendrá el miércoles cuando se reanude el juicio en el Tribunal Federal.

Por su parte, Gabriel Leonhardt, quien también fue designado en esa época como juez se limitó a decir que Zavala lo llamó por teléfono para que renunciara, desmintiendo así que lo haya hecho de manera anticipada. Es más, recalcó que el documento redactó en su casa y que el texto “lo pensó” él “totalmente”. Que la firmó y que un abogado amigo la llevó hasta el ministerio de la Legalidad.

Sin embargo, dijo que el llamado y la situación alrededor le generó “temor” y le “llamó la atención. Pero que “nadie” lo amenazó, solo le “sugirieron” que lo hiciera para ayudar “a la situación de crisis” en la Justicia.

Por último se expresó en relación al llamado del funcionario: “Eso también me motivó a renunciar. Un juez designado no puede recibir pedidos ni llamados de ningún Poder. No se podía seguir trabajando de esa manera”.

En la primera semana estaba prevista la declaración del ex camarista Domingo Flores, pero presentó un certificado médico por hipertensión arterial. Por eso el Tribunal resolvió incorporar la testimonial que había realizado previamente, como también la del fallecido abogado Carlos Salomón. Según el testimonio de Ziliotto, era contra esos dos magistrados que Zavala y Freixes le habían pedido iniciar una campaña de desprestigio para “sacarlos”.

A lo largo de las cuatro audiencias, pasaron por la sala otros testigos y empleados del ministerio de la Legalidad.

Mañana está previsto que se escuchen los alegatos.

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