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Robo, torturas y secuestro: el relato de un jubilado víctima de la inseguridad

Un tabique quebrado, ocho puntos de sutura y más de $100 mil perdidos, es el saldo de un brutal robo que vivió un comerciante de San Jerónimo.

Camargo y su esposa fueron maniatados en su baño.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 16/11/2018 21:15
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Ubicado a unos 30 kilómetros de la capital, la pequeña localidad es habitada por 750 personas que antes se movían con tranquilidad; nunca pasó una cosa similar. Hoy, la inseguridad sorprendió a los vecinos y están preocupados.

Ricardo Camargo es un jubilado de 67 años, que en la noche del lunes fue sorprendido por tres jóvenes delincuentes que entraron por el patio.

Camargo y su esposa fueron maniatados en su baño.

Cerca de las 23:30 mientras dormía junto a su esposa, Camargo sintió ruidos extraños en el techo. Por curiosidad decidió salir para ver qué pasaba.

Abrió la puerta trasera y se encontró con uno de los ladrones que ni bien lo vio lo golpeó con una escopeta de doble caño. Si bien solo recuerda un culatazo, en su cuerpo quedaron cuatro heridas notables.

En diálogo con elchorrillero.com, Camargo dijo que producto de la paliza recibió cuatro puntos en la cabeza, otros tres en la ceja y uno en la nariz. También tiene el tabique fracturado.

Cuando los ladrones ingresaron a la vivienda, dos de ellos se dedicaron a revolver cada rincón de la casa: buscaban dinero y armas. El otro solo se encargó de intimidar con la escopeta al hombre y a su señora.

Camargo y su esposa fueron maniatados en su baño.

No conformes con eso, los malvivientes los llevaron al baño y allí los ataron: “Me decían que me iban a matar sino encontraban la plata y nos pedían las llaves del auto”.

La actitud exaltada de los ladrones, como si estuvieran “dados vueltas” se calmó cuando se hicieron de un botín de $114 mil. Ese era todo el ahorrado que el matrimonio tenía guardado en un ropero.

Con ellos también se llevaron un equipo de música, bebidas, alpargatas, zapatillas, celulares y hasta un revolver.

Después de 15 minutos de infierno, los encapuchados se escaparon hacía un terreno baldío y la mujer pudo acudir a unos vecinos que se encuentran a unos 300 metros. Uno de ellos llamó al 911 pero nunca contestaron.

Porque nadie atendió la urgencia, decidieron ir hasta la comisaría de la localidad a unos 500 metros de la casa. Pero la respuesta tampoco fue inmediata: media hora después apareció una mujer policía caminando porque el único móvil de la dependencia “no arrancaba”.

Camargo y su esposa fueron maniatados en su baño.

Este viernes la Policía detuvo a un joven de 23 años como posible autor del salvaje asalto.

En los últimos tiempos, el pueblo empezó a sufrir un aumento de la inseguridad y de hechos que sacudieron la calmada vida.

Con tres años en la localidad, Camargo nunca vivió una situación similar: “Jamás pensé que podía pasar esto acá”.
Resaltó que están ocurriendo hechos de inseguridad pero “no tan violentos”.

“Calculo que pueden ser las mismas familias”, concluyó en relación a los responsables de los delitos.

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