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Condenaron por “odio a la orientación sexual” a los atacantes del rugbier en Almagro

Se trata de los siete jóvenes que en diciembre del 2017 le dieron una paliza a Jonathan Castelleri al grito de “te vamos a matar por puto”.

La figura del "odio a la orientación sexual" se aplica por primera vez en un caso judicial.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 21/11/2018 16:57
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Por primera vez en el país se incluyó la pena de figura de “odio a la orientación sexual” en un caso de homofobia en Almagro. Fue en la condena a los miembros de la patota que el 1° de diciembre de 2017, en un local de comidas rápidas, golpearon a un joven rugbier por ser gay.

A través de un juicio abreviado, el fiscal Fernando Fiszer acordó una pena de tres años de prisión en suspenso por “lesiones graves calificadas por haber sido cometidas con odio hacia la orientación sexual” y tareas comunitarias en el Bachillerato Popular Trans “Mocha Celis”, en la Casa Trans y en el Servicio de Endocrinología del Hospital Fernández. Además, deberán asistir a un curso sobre discriminación y derechos dictado por el INADI

Según informaron en la web del Ministerio Público Fiscal, los siete jóvenes de entre 20 a 25 años de edad aceptaron su responsabilidad en la agresión contra Jonathan Castellari. “Esta condena será la primera que contemplará el agravante por odio a la orientación sexual”, informaron desde el organismo jurídico. Ahora es turno de la jueza María Cristina Bértola, del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°16, de evaluar si homologa el acuerdo con los agresores.

Jonathan Castellari fue atacado por una patota de siete personas por su condición de homosexual.

“Los actos de violencia contra las personas LGBT, comúnmente conocidos como crímenes de odio, actos homofóbicos o transfóbicos, se comprenden mejor bajo el concepto de violencia por prejuicio contra las orientaciones sexuales y las identidades de género no normativas”, explicaron las fiscales María Paula Asaro y Mariela Labozzetta, en el requerimiento de la elevación a juicio, en julio de este año.

Las fiscales Asaro y Labozzetta, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), aseguraron que la violencia por prejuicio en un fenómeno social que se dirige contra grupos específicos, como las personas LGBT, tiene un impacto simbólico, y envía un “mensaje de terror generalizado a toda la comunidad”.

El ataque contra Castellari ocurrió por la mañana del 1° de diciembre pasado en el local de McDonald de la Capital, cuando se encontraba junto con su amigo Sebastián (ambos integraban el equipo de rugby Ciervos Pampas Club), con quien volvía de un baile. Fue entonces que la patota entró al local y uno de sus integrantes se dirigió a la víctima. “Hoy me levanté con ganas de pegarle a un puto como vos”, le dijo y lo desafió a que saliera al estacionamiento.

En el frente del local, Castellari fue atacado con golpes de puño y puntapiés por los siete jóvenes a la vez que era insultado por su condición de homosexual. Ayudado por su amigo y una enfermera que estaban en el lugar, la víctima fue llevada al Sanatorio Güemes, donde se determinó que sufrió trauma facial con la fractura del piso de la órbita derecha y fracturas con pérdida de tejido a nivel de esmalte y dentina en el ángulo mesial de las coronas clínicas del incisivo central derecho y del izquierdo.

Tras el violento episodio, el joven comenzó a sufrir ataques de pánico que lo obligaron a someterse a tratamientos psiquiátricos y psicológicos.

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