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Trump y Xi se mostraron optimistas pero no hubo definiciones

Los presidentes de Estados Unidos y China compartieron una cena de trabajo en Buenos Aires. No hubo anuncios, aunque el encuentro representó un primer paso necesario para solucionar el conflicto comercial.

En medio de un clima de mucha expectativa e incertidumbre, la cena terminó sin declaraciones ni anuncios.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 04/12/2018 00:34
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Los presidentes de Estados Unidos y China, Donald Trump y Xi Jiping, mantuvieron una cena de trabajo este sábado en Buenos Aires después de meses de guerra comercial y, pese a los reclamos de los últimos días y las caras serias del encuentro, ambos se mostraron optimistas.

En medio de un clima de mucha expectativa e incertidumbre, la cena terminó sin declaraciones ni anuncios, pese a que el diario The Wall Street Journal reveló que ambos gobiernos están trabajando en un acuerdo para que Washington se abstenga de imponer nuevos aranceles, al mismo tiempo que Beijing aceptaría el fin de las restricciones a la compra de productos agrícolas y energéticos estadounidenses.

Pese a que no hubo ningún anuncio oficial, el encuentro en si mismo representó un primer paso necesario: por primera vez desde el inicio de la guerra comercial los dos mandatarios hablaron cara a cara.

Además, los dos se esforzaron en mostrarse optimistas al inicio del encuentro.

“Las relaciones con Xi Jinping son excelentes. Discutiremos sobre comercio y creo que llegado un punto traeremos a casa algo importante para China y Estados Unidos”, afirmó Trump ante la prensa antes de comenzar la cena.

Xi también coincidió en el planteo.

“Ha pasado cierto tiempo desde nuestro encuentro anterior…Muchas cosas han pasado en el mundo. Sólo con la cooperación entre nosotros podemos garantizar los intereses mutuos de paz y prosperidad”, sostuvo ante la prensa y destacó la “amistad personal” que mantiene con su par estadounidense.

Los dos mandatarios se juntaron en uno de los salones privados del Palacio Duhau Park Hyatt, el lujoso cinco estrellas de Recoleta donde se hospeda el mandatario estadounidense.

A lo largo de dos horas y media intentaron poner fin a la escalada arancelaria y tranquilizar a los mercados e inversores internacionales con una comida de tres pasos y de un buen vino argentino: ensalada de vegetales de estación con una mayonesa de albahaca y una emulsión de parmesano; solomillo grillado con cebollas moradas, ricota de cabra y dátiles; y un postre de panqueques de caramelo con chocolate crocante y crema

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