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Cuadernos de las coimas: detuvieron a Isidro Bounine, otro de los ex secretarios de Cristina Kirchner

Fue después de que el juez Claudio Bonadio homologara el acuerdo como arrepentido del ex ministro de Economía, Juan Manuel Campillo, quien mencionó a Bounine.

Detuvieron a Isidro Bounine, otro de los ex secretarios de Cristina Kirchner.
Actualizada: 16/01/2019 19:55
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La causa de los cuadernos de la corrupción sumó un nuevo arrepentido cuya confesión, derivó en la detención de otro ex secretario de Cristina Kirchner. Se trata de Isidro Bounine, a quien el juez Claudio Bonadio le dictó la prisión preventiva luego de aceptar como imputado colaborador al ex funcionario kirchnerista Juan Manuel Campillo.

Isidro Bounine era el único ex secretario de la ex presidenta que hasta el momento no había sido salpicado en la causa que investiga la recaudación de fondos ilegales por parte de ex funcionarios del gobierno kirchnerista. La detención -señalaron fuentes de la causa- complica la situación de Cristina Kirchner quien se encuentra procesada como jefa de la asociación ilícita.

Como primera medida, el juez Bonadio, aceptó este miércoles al ex ministro de Hacienda de Santa Cruz Juan Manuel Campillo, como imputado. El ex funcionario K quedó detenido el 20 de noviembre pasado, y está acusado por ser partícipe necesario de la asociación ilícita que cobró sobornos a empresas contratistas del Estado del sector energético, del transporte y de la obra pública.

En su rol de imputado colaborador, según fuentes judiciales el ex funcionario señaló a Bounine, como parte de las maniobras de lavado de dinero del ex secretario de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz, fallecido en 2016. En esta parte del expediente se investigan una veintena de acusados que pertenecen al entorno de Muñóz, compra-venta de inmuebles en Estados Unidos por U$S 70 millones publicó Clarín.

En su acuerdo firmado con la fiscalía y homologado por Bonadio, el ex funcionario santacruceño y hombre de confianza de los Kirchner, mencionó entre los participantes de las maniobras de lavado a personas vinculadas a la familia Kirchner, entre ellos, a alguien que formaba parte del “núcleo duro” del ex matrimonio presidencial y que ya fue sobreseído por el juez Claudio Bonadio en una causa por enriquecimiento ilícito. Este elemento puede resultar clave para que la Fiscalía pueda determinar la relación entre el dinero de Muñoz y los Kirchner.

Quien también fuera titular de la de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) durante el último gobierno kirchnerista, consiguió la homologación y en su extensa declaración se refirió a Bounine como un "nexo con Muñóz" y quien habría hecho de "puente para el asesoramiento sobre los inmuebles en el exterior", indicaron a Clarín fuentes de la investigación.

Campillo, nuevo arrepentido quedó involucrado en la causa a raíz del testimonio de Elisabet Municoy, presunta testaferro de Daniel Muñoz, y, según consignaron las anotaciones del chofer Oscar Centeno y confirmaron varios testimonios, responsable del movimiento y traslado de bolsos con dinero.

Municoy indicó que el ex ministro de Economía de Santa Cruz habría sido intermediario en diversas operaciones inmobiliarias que Muñoz realizó en Estados Unidos, donde adquirió al menos 17 propiedades y donde habría invertido 70 millones de dólares.

Municoy y una arquitecta italiana habrían involucrado a Campillo en el manejo de unos 50 millones de dólares, el ex funcionario habría recibido 5 millones de dólares en concepto de comisiones.

Entre otras cosas, la ex socia de Carolina Pochetti (viuda de Muñoz) también señaló que Campillo intervino en el movimiento de fondos en el exterior, dinero que la Justicia sospecha que originalmente "no corresponde a Muñoz sino a los Kirchner", indicaron fuentes judiciales a Clarín.

El ex funcionario se queja de haber quedado imputado de integrar la asociación ilícita investigada en la causa "sólo por el hecho de haber participado de una reunión en Miami para desarmar una sociedad", explicaron fuentes judiciales a este diario.

Como desprendimiento de sus dichos,  y en función a información que proporcionó Juan Manuel Campillo, el juez Bonadio ordenó detener a Bounine. Según señalaron fuentes de la causa aClarín-, también se hizo referencia al rol de Isidro Bounine y que "tenía conocimiento de los movimientos de dinero".

De todos modos, se sumaron más elementos en contra del ex secretario privado que pudo reunir el juzgado y que lo dejó implicado a Bounine en una parte de la investigación donde se responsabiliza a los ex asistentes de Néstor y Cristina Kirchner como parte de las maniobras ilícitas. Así, se cerró el "circulo sobre los asistentes privados de los ex presidentes", explicaron desde la investigación.

La acusación de Bonadio al procesar a los ex secretarios privados Daniel Álvarez, Fabián Gutiérrez, Roberto Sosa, al ex jardinero Ricardo Barreiro y al ex recaudador K Raúl Copetti, dio por corroborada la participación de todos ellos, "en el traslado y ocultamiento del dinero ilícito obtenido por Néstor Carlos Kirchner y Cristina Elisabet Fernández mediante las maniobras relatadas por los testigos que declararon en la causa".

En esta misma línea, se acusa a Bounine. "Los secretarios privados nunca dejaron de reportar a los Kirchner por más que se hayan alejado de los cargos", explicaron fuentes judiciales a Clarín.

La finalidad de esta "organización delictiva" según señaló Bonadio al procesar a los ex secretarios, fue distribuir "coimas a funcionarios corruptos a cambio de que, por avaricia y codicia, este selecto grupo de empresarios también se llenaban los bolsillos mediante su participación en licitaciones o concesiones sosteniendo el discurso acomodaticio y cobarde, pretendiendo hacer creer que cedían a las presiones, en bien de cuidar sus empresas y los puestos de trabajo".

El ex secretario privado de Cristina Kirchner, fue investigado en su momento por el crecimiento patrimonial que logró desde que llegó en 2005 a la Casa Rosada: Bounine multiplicó 45 veces su capital sólo en cinco años: con varias propiedades en el sur, ahorros, superó en pocos años los $ 900.000, cuando al ingresar como secretario privado, no superaba los $ 15.000.

 

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