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El panorama electoral argentino, con más dudas que certezas

Cambiemos dependerá del futuro de la economía. Cristina conserva un núcleo duro del 30%. Alternativa Federal, la aparición de Lavagna y la interna de la UCR.

TN
La polarización entre Macri y Cristina podría repetirse en 2019.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 19/01/2019 08:51
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Pese a que la fecha de las elecciones se acerca, el panorama sigue siendo incierto. Los principales actores postergan decisiones clave para el desarrollo de sus respectivas campañas, en efecto, esperan que el calendario electoral los fuerce a hacerlo. Es un comportamiento que caracteriza tanto al oficialismo como a la oposición. Prefieren aguardar para ver qué hacen los otros, qué pasa con la economía o si ocurre algún acontecimiento que modifique el balance de poder, informó TN.

La fecha límite para la presentación de las precandidaturas presidenciales es el 22 de junio, mientras que el 11 de agosto se celebrarán las elecciones primarias, el 27 de octubre las generales y para el 24 de noviembre está prevista una eventual segunda vuelta en caso de corresponder. Pero no solo se celebrarán elecciones nacionales, también habrá comicios para elegir a las máximas autoridades provinciales en 21 de los 23 distritos que conforman el país. Se suma, además, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que elige a su próximo Jefe de Gobierno.

Conforme el momento de las definiciones se acerca, la incertidumbre respecto del proceso electoral, lejos de disiparse, aumenta. La coalición Cambiemos cosecha más dudas que certezas en cuatro de los cinco distritos más importantes. En la Argentina, el uso estratégico del calendario electoral es una singularidad de nuestro federalismo. Es una facultad de cada provincia determinar la fecha de la elección local (gobernador; Legislatura Provincial). Si lo hacen junto a las nacionales, se llama simultaneidad y se rigen con la normativa nacional. La decisión es discrecional y depende de la voluntad política del gobernador que las convoca por decreto. Algunas provincias tienen definido en su Constitución que sus elecciones no pueden coincidir con la nacional, tal es el caso de Chaco o Tierra del Fuego.

En la provincia de Buenos Aires existe la posibilidad de que se desdoblen los comicios. La gobernadora María Eugenia Vidal, la dirigente del oficialismo con mejor imagen, busca adoptar una estrategia que ayude al presidente Macri a lograr la reelección, pero sin poner en riesgo el distrito. Por otra parte, en Córdoba y Mendoza las internas de Cambiemos son cada vez más tensas. En Santa Fe, Entre Ríos y Tucumán, por lo menos hasta ahora, no poseen un candidato competitivo que permita pelear por la gobernación. De manera adicional, la relación de Macri con sus principales aliados, la Unión Cívica Radical y la diputada Elisa Carrió, aquellos que le permitieron llegar al sillón de Rivadavia en 2015, no atraviesa su mejor momento. En los últimos meses, las disidencias han desatado el “fuego amigo” y debilitan el frente electoral.

El posible desdoblamiento de las elecciones se debe a que en la Argentina se manipulan las reglas del juego en función de los deseos de quienes tienen el poder, ya sea las fechas o los mecanismos de votación para maximizar las chances. Especialmente tiene que ver con la lista sábana que arrastra desde el presidente hasta el último concejal y, como los candidatos provinciales miden mejor que el líder de Cambiemos, se busca desacoplar su suerte de la de Macri.

También la incertidumbre reina en la oposición. Cristina Kirchner tiene posibilidades ciertas de forzar una segunda vuelta gracias a que mantiene un núcleo duro de apoyo en torno al 30%. Sin embargo, su piso electoral se encuentra muy cerca de su techo y, por lo tanto, son pocas las chances de que triunfe en un balotaje. Además, la expresidenta no se destaca por su capacidad de construcción, no ha podido sumar nuevos apoyos y, hasta el momento, continúa rodeada de los dirigentes de siempre.

En este contexto de polarización, surgió Alternativa Federal, una tercera fuerza que intentará colarse como opción de cara a octubre. Los gobernadores peronistas no alineados con la Casa Rosada, pero que tampoco identifican a Cristina Kirchner como su líder, son los que están protagonizando la conformación de esta nueva fuerza, que día a día suma voluntades. El desafío sigue siendo la expresidenta, que continúa teniendo peso, sobre todo en la Provincia de Buenos Aires. Por eso algunos referentes del espacio promueven la idea de alcanzar un acuerdo con el kirchnerismo, aunque las posibilidades de que esto se concrete parecen ser remotas. Alternativa Federal no ha definido aún quién será su candidato y son varios los que se apuntan para competir.

Además, se suma la potencial candidatura de Roberto Lavagna, instalada con fuerza en los últimos días. Su irrupción en el escenario electoral se debe a que ninguno de los candidatos existentes genera entusiasmo, incluyendo a Macri y Cristina, al mismo tiempo que tampoco surgen nuevos liderazgos.

Por otra parte, está el rol del radicalismo: está la facción de Ricardo Alfonsín, por fuera de Cambiemos; la que pertenece a la coalición gobernante y que ve con buenos ojos la candidatura de Lavagna, que, en caso de consolidarse en la Alternativa Federal, le permitiría exigir más lugares dentro de Cambiemos por considerarlo una figura afín a los valores y a la historia del partido y, por último, los radicales que por la dinámica provincial cuando el PRO predomina, buscan otras alternativas, como el caso de Martín Lousteau en la Ciudad de Buenos Aires.

Bajo este panorama de indefiniciones, tanto en el oficialismo como en la oposición, finalmente será el calendario electoral el que fuerce la toma de decisiones de los dirigentes.

A pesar de las dudas acumuladas, hay algo que sí parece seguro, la suerte del presidente Macri en las próximas elecciones dependerá en gran medida de que la economía mejore o, al menos, no empeore. Los temas económicos serán preponderantes durante el debate preelectoral. En 2018 los sectores populares -como también la clase media e incluso los estratos más acomodados- perdieron como consecuencia de la devaluación, la inflación, la recesión y el ajuste fiscal. La crisis golpeó con fuerza y colocó a la economía en un lugar preponderante de la agenda pública. Los datos dados a conocer por el INDEC ratifican que la inflación en 2018 fue casi del 50%, las más alta desde 1991. Sin poder mostrar resultados favorables en esta materia, en las últimas semanas el Gobierno ha intentado virar la atención hacia los temas de seguridad: presentó un proyecto de ley para bajar la edad de imputabilidad a 15 años y permitir la expulsión exprés de los extranjeros que delinquen.

Por último, se debe monitorear de cerca el desarrollo de las múltiples causas por corrupción ya que su impacto en el sistema político puede ser significativo. Tanto aquellas que complican a Cristina y a los exfuncionarios de su gobierno como a la familia del Presidente. Los “cuadernos de las coimas” guardan una amenaza constante para el sistema político todo. Un golpe de efecto en la causa podría patear el tablero, incluso cuando los jugadores aún no han decidido la posición de todas sus fichas.

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