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“Me apretó con el arma en la cabeza”; el relato de una empleada tras el ataque a un Pago Fácil

Dos ladrones asaltaron la sucursal ubicada en el CGM del barrio Félix Bogado, y actuaron con violencia. La trabajadora municipal contó que le gatillaron dos veces.

Los delincuentes rompieron el vidrio blindado para robar en el Pago Fácil.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 22/02/2019 10:22
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El pasado lunes, alrededor de las 13:30, dos delincuentes con armas ingresaron al edificio, amenazaron y redujeron al personal y a los usuarios que hacían fila para pagar los servicios. A puro golpe rompieron un vidrio blindado y se llevaron alrededor de $14 mil.

María de los Ángeles Miranda es una empleada municipal que trabaja en el centro de atención del Municipio, ubicado en ese barrio del sur de la capital puntana. Ese día ingresaba a las 14, pero decidió llegar más temprano porque tenía que abonar una boleta.

Se acercó a la ventanilla, realizó el trámite y cuando estaba por recibir el ticket por la operación sintió que alguien le colocaba un elemento detrás de su cabeza.

Al principio pensó que se trataba de una compañera de trabajo pero cuando se dio vuelta comprendió que estaba en peligro: “Me apretó más con el arma en la cabeza y me dijo ‘es un asalto’”.

“Hice un forcejeo para mirar a la persona, sólo le vi la gorra que llevaba puesta, pero inmediatamente forcejeó y me manifestó ‘es un asalto, tirate al piso’”, relató la mujer en declaraciones a Radio La Bomba.

En ese momento, según recordó, los delincuentes lograron reducirla y le gatillaron dos veces. “No sé si las cámaras me enfocaron, porque nosotros estamos en la parte de atrás, y toman imágenes de adelante, es decir, frente al Pago Fácil”, explicó.

La mujer contó que la garita de la sucursal tiene un sistema que una vez que la puerta se cierra, sólo puede abrirse desde adentro. “Por la furia que tenían por no poder abrirla se ensañaron con el vidrio blindado”, expuso.

Además relató que un chofer de la línea A de Transpuntano, que tiene base frente al CGM, también fue amenazado y agredido. Incluso, dijo que a un empleado municipal, le sustrajeron el celular.

“Yo tengo un esposo y tres hijos y en ese momento sólo pensaba en ellos, que no me iban a tener más. Luego imaginaba cómo en pocos segundos te puede cambiar la vida. Te queda la sensación de no poder dormir por la noche, sentís el arma en la cabeza, nosotros no estamos acostumbrados a vivir esta situación”, concluyó.

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