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Con la disputa judicial por la llave del PJ de fondo, Adolfo R. Saá se pone el traje de “opositor”

En la división de roles con su hermano Alberto, el ex presidente y cinco veces gobernador de San Luis, es la versión crítica del oficialismo. Ese papel es el que puso en práctica hoy ya como candidato del Frente Juntos por la Gente.

La sede de Juntos por la Gente está ubicada en Chacabuco 641 de la capital puntana.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 09/03/2019 22:25
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Este sábado al mediodía inauguró una sede en la ciudad capital con la presencia de candidatos y dirigentes en su mayoría provenientes del Partido Justicialista que lo tiene como presidente sin facultades para ejercer la función.

La apertura del local encuentra explicación en el hecho de que su hermano, el actual gobernador se quedó con la llave del partido. Por estos días se sustancia en la Justicia Federal una causa por el control del sello y el manejo de la plata.

“Está planteada la nulidad del Congreso al que fueron notificados 60 congresales. Al anterior no nos dejaron entrar y al último no nos invitaron”, dijo en relación a las medidas del cuerpo partidario que terminó consagrando candidato al actual gobernador. Adolfo dijo también que el sector de su hermano “está usurpando el partido, ya lo van a devolver”.

En esa maraña Alberto Rodríguez Saá parece tener ventaja por ahora, pero la disputa en tribunales no está cerrada.
Adolfo Rodríguez Saá que siempre hizo gala de la puntualidad, llegó hoy una hora tarde a la inauguración con su imán, Gisela Vartalitis. Su esposa hizo la presentación oficial como jefa de campaña.

En la previa, militantes y dirigentes se acoplaban en el edificio ubicado en Chacabuco 641. Para otorgar un clima de calor, arengaban con canciones de tribuna a la espera de su líder político.

Rodríguez Saá aprovechó para hablar de cuáles son sus propuestas centrales en materia de seguridad, salud, viviendas y narcotráfico.

De la partida fueron de la partida el candidato a vicegobernador, Marcelo Sosa, el intendente de Villa Mercedes, Mario Merlo; la diputada Nacional, Ivana Bianchi; Bertha Arenas; el concejal Jorge Rosales, Liliana Bartolucci, los diputados provinciales, Juan Pablo Funes, Pablo Zamora; Pachi Mazzina; Carlos y Delfor Sergnese; el histórico referente del MPL, Mauricio Zoppi; el intendente de La Toma, Francisco Cornejo y candidatos.
Vartalitis en todo momento se mostró a su lado, no se separó ni un segundo. Inclusive se sumó a la arenga de los seguidores y entonó las canciones que pedían por “Adolfo gobernador”.

“Volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos con Adolfo, como en el `83”, hicieron escuchar. Una y otra vez se remontaron a la historia. Hace 36 años fue electo por primera vez gobernador de San Luis. Con 71 años será candidato a la gobernación por sexta vez.

“Esto es la casa de los puntanos, acá cualquier vecino de la ciudad de San Luis se puede acercar a traer sus ideas, propuestas, criticas, aportes, en definitiva su participación. Está abierta para todos”, dijo para oficializar la inauguración.

Señaló que construirán otras sedes en Villa Mercedes, San Francisco, La Toma, Tilisarao, Merlo y en “cada lugar de la provincia”.

Cuando este medio le consultó sobre la relación con su hermano se limitó a decir que mantienen “diferencias políticas”. En 2017 un mes antes de las elecciones, el Gobierno provincial le otorgó a la Fundación Mujeres Puntanas, que preside justamente Vartalitis, un subsidio de $80 millones para regalar electrodomésticos. Sin embargo, dos años después, ambos se presentan por partidos distintos. El objetivo es que uno de ellos siga en el Gobierno a partir del 10 de diciembre de 2019.

“Miramos las cosas de una manera diferente, yo creo que el diálogo tiene que ser abierto, él no lo hace así, yo me encuentro con los periodistas y ustedes no tienen ninguna condición, según he leído, en la última conferencia de prensa tenían que pasar las preguntas por escrito y seleccionar. Esas son las diferencias”, sostuvo.

Además, confirmó que no tiene previsto renunciar a la discutida jubilación de privilegio, una retribución de casi $300 mil la percibe por los siete días que fue presidente de la Nación en diciembre 2001.“La pensión que establece la ley que gozan todos los ex presidentes de la Nación, la tengo y la cobro”, dijo incómodo ante la pregunta de El Chorrillero. En el Parlamento hay varios proyectos de ley que proponen derogarla.

Todos sus esfuerzos están concentrados en ubicarse como “opositor” del Gobierno provincial. Del otro lado, Alberto, le asignó un rol y ya bajo línea a sus seguidores pidiéndoles que “respeten” a Adolfo.

El actual gobernador también dejó en claro que su hermano “no es el verdadero adversario”.

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