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“Necesitamos que los abran”; los padres piden por los jardines que abandonó Alberto R. Saá

Los edificios fueron recibidos por el Gobierno provincial el año pasado y los mantiene abandonados. Este medio dio a conocer recientemente el estado en el que se encuentran. Pese a que ya se cursa la segunda semana del ciclo lectivo 2019, no hay fechas certeras sobre la puesta en funcionamiento. Están ubicados en San Luis, Juana Koslay, La Punta y Villa Mercedes. 

Así está el jardín “Huellitas coloradas”, en Barrio 274 Viviendas de Juana Koslay.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 13/03/2019 09:16
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Doce días después de la primera visita, un equipo de El Chorrillero volvió a recorrer tres de las cinco escuelas de nivel inicial que fueron construidas por la Nación en el territorio provincial, y que el Gobierno de Alberto Rodríguez Saá dejó a la deriva en el marco de su enfrentamiento con el presidente Mauricio Macri.

Durante la visita, los vecinos dieron testimonio de la gran demanda que hay para que los chicos puedan iniciar su formación allí, y de la incertidumbre alrededor de la fecha en la que finalmente se abrirán las puertas. Por ahora hay una luz de esperanza para esos padres.

Desde el Gobierno provincial aseguraron que todos los establecimientos serán puestos en funcionamiento en menos de un mes, y que en ese tiempo se harán los trámites administrativos para el nombramiento de directivos y docentes.

Este lunes dieron a conocer la apertura de preinscripciones para los jardines ubicados en los barrios Mirador del Portezuelo (San Luis), 274 Viviendas (Juana Koslay) y Nueva Urbanización (Villa Mercedes). Solo eso se sabe y la información se conoció a través de la agencia oficial del Estado.

Abandonados, así esperan por los chicos.

La ministra de Educación, Paulina Calderón reconoció que eran “detalles mínimos” los que restaban corregir en la infraestructura. Y la respuesta se consiguió recién después que El Chorrillero hiciera público el abandono al que habían sometido las edificaciones.

Como las obras todavía están en período de garantía, la empresa se ocupó de arreglar cosas que no eran vicios de construcción, sino producto del abandono en las que las dejó la gestión de Rodríguez Saá.

Las obras se enmarcaron dentro del Plan “Tres Mil Jardines” que lleva adelante la gestión del presidente Mauricio Macri, y tuvo una inversión que superó los $100 millones. La Nación entregó todas las construcciones finalizadas en julio del año pasado, pero Rodríguez Saá no las incluyó dentro del sistema educativo y por eso no se llenaron de alumnos el 28 de febrero cuando comenzaron las clases.

“Sonrisas coloridas” – Mirador del Portezuelo, San Luis

La escuela permanece con sus muebles intactos y está lista para recibir a 90 chicos por cada turno. Las madres no dejan de acercarse y “rogar” que llegue el día de la apertura para que sus hijos estrenen un edificio que por su diseño se muestra como único en San Luis.

El contraste con la escuela primaria que está a su costado y que fue construida por el Gobierno provincial, es notorio. Una muestra el evidente abandono por una aparente decisión política, y la otra se encuentra en buenas condiciones.

El Chorrillero dialogó con Elena, una de las tantas vecinas que a diario pasa por la escuela con la ilusión de tener alguna noticia.

“No tenemos información, dicen que hay un conflicto entre la Provincia y la Nación y por eso no lo quieren entregar”, contó la mujer que llegó hasta la puerta del establecimiento con su pequeño de 3 años.

“Es espectacular, muy lindo como está por dentro, lástima que este abandonado”, dijo.

En la misma línea habló Juan, otro vecino. Dejó en claro la importancia del establecimiento para quienes habitan en el barrio. Esto se debe a que es el último de la zona sur, donde no hay escuelas cercanas y sí muchas familias.

“No sabemos si van a abrir. Desde que terminó de trabajar la empresa ni siquiera han venido a cortar el pasto o regar los árboles”, señaló.

Así son por dentro los edificios que esperan por los chicos.

Juan explicó que la escuela sería un “gran beneficio” por encontrarse a “dos o tres cuadras” donde “todos los padres se conocen”.

“Que tu hijo sea compañero de los vecinos es más fácil porque van y vuelven todos juntos”, agregó.

“Todos tenemos el apuro y la necesidad de que abran. Sino tenés que pensar en enviarlos a una escuela privada, comprar la ropa, el transporte si no tenés como llevarlo y el tiempo para trasladarlos”, insistió.

“Huellitas coloradas” – Barrio 274 Viviendas, Juana Koslay

El jardín está ubicado estratégicamente en este sector por tratarse uno de los complejos más nuevos de la ciudad. Fue el primero que se terminó y podrá albergar a alrededor de 150 chicos de 4 y 5 años, en dos turnos.

Listo para estrenar, espera en jardincito en Juana Koslay.

A simple vista es el que más desamparado se encuentra. Malezas que alcanzan los dos metros, vidrios rotos y sectores que ya no cuentan con alambrado, lo evidencian. Por las ventanas se advierten sus muebles intactos, pero tapados en tierra.

Las preinscripciones, comunicaron, ya están abiertas pero las tareas de acondicionamiento aún no han comenzado.

“Miraflores” – Barrios 600 y 900 Viviendas, La Punta

Está emplazado al medio de los dos últimos barrios que se entregaron en la ciudad. Pese a que no hubo comunicación o difusión oficial, las inscripciones, por los dichos de los vecinos se habrían realizaron durante febrero.

El jardín sólo albergaría a niños de tres años y pertenecerá a la Escuela “Manuel García Ferré”, ubicada a unos metros de distancia.

Dejados en el abandono.

Los vecinos contaron que quienes pudieron inscribir a sus chicos, ya compraron hasta el uniforme, pero todavía no hay señales de que las clases comiencen a dictarse. “Todo quedó en la nada”, dijo una vecina.

En la mañana del martes una persona realizaba la “limpieza” en el interior de las instalaciones.

Según precisó a El Chorrillero sólo había “mucha suciedad” y que estructuralmente está “en perfectas condiciones”. En el exterior, aún se advierten los pastos altos y hasta vidrios rotos.

Los jardines abandonados de Rodríguez Saá trascendieron las fronteras de la provincia y fue un escándalo nacional. Mientras tanto a los padres solo les preocupa una cosa: la educación para sus hijos.

Los juegos están, solo faltan los chicos.

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