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Crisis en el Hospital de Merlo; renunció la directora y advierten sobre problemas

En las últimas horas se conoció que María Flores dejó el máximo cargo del flamante nosocomio Madre Catalina Rodríguez.

María Flores había asumido en marzo de 2017.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 21/03/2019 16:20
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Los reclamos por una salud digna nunca se terminaron en Merlo, y la atención está siempre en cuestionamiento. Flores asumió en marzo de 2017 cuando la comunidad de la villa turística y alrededores habían expuesto el problema por primera vez con fuerza.

El nuevo edificio no fue garantía de nada. Porque los problemas de la salud siguieron, según se expone desde la comunidad. Por ejemplo, las madres siguen sin poder parir sus hijos en el flamante hospital que costó $162 millones, y por eso se siguen trasladando hasta San Luis.

Según se supo, Flores presentó la renuncia por problemas familiares. Y la noticia se conoció en las horas previas a la convocatoria “panzas que hablan” organizada por las mujeres del Valle que quieren de una vez por todas dar a luz a sus hijos en los pueblos donde habitan.

El mayor problema que se advirtió en el último tiempo es que todas las embarazadas deben parir en San Luis. En el Hospital de Merlo (que podría asistir a cientos de mujeres del Valle) no pueden hacerlo porque no está preparado, según indicaron.

Incluso se conocieron otros inconvenientes: no hay insumos, ni insulinas, ni médicos. Hay deudas económicas a muchos especialistas y nadie sabe qué pasa con la plata.

“Unamos fuerzas, queremos soluciones en la salud de Merlo, tener a nuestros bebés en Madre Catalina. Luchemos para un cambio”, dice uno de los mensajes que se hicieron virales en las redes.

La movilización está convocada para este viernes a las 15 frente al nosocomio.

“Ahora sin directora, más tenemos que gritar. Estamos solas? Del Gobierno si! Pero nuestras voces son más fuertes y las panzas también. Familia, amigos, vecinos, todos los pueblos de alrededor, por favor… esto es triste, no es broma”, escribió esta mañana Ángeles Urquiza.

A finales de febrero, un médico contó desde adentro cuáles eran los problemas que verdaderamente atravesaba el Hospital “Madre Catalina Rodríguez”.

“No contaba con el instrumental urológico básico; tampoco existía un servicio de anestesiología de guardia para cubrir las emergencias en urología, los casos de apendicitis aguda, partos distócicos, politraumatismos y otras patologías de urgencia, que ponen en riesgo la vida del paciente y deben ser asistidas en forma inmediata”. Así lo expuso Reynaldo Torrez en una carta donde explicó los motivos de su renuncia.

De esa manera le contaba a la comunidad por qué había dado un paso al costado; había sido nada más ni nada menos porque no contaba con los materiales necesarios.

El médico describió la realidad y que en síntesis era lo que estaba viviendo la salud en ese punto de la provincia: “Sentí que estaba vegetando en el consultorio. Prácticamente me limitaba a derivar los pacientes quirúrgicos a San Luis, lo que les ocasionaba una pérdida de tiempo y un gasto económico, y no todos podían hacerlo”.

En el escrito detalló el proyecto que presentó, inclusive ante el gobernador, para crear un “un buen servicio de urología”, pero no lo logró porque las respuestas nunca llegaron.

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