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Comienzan a juzgar a la madre de Florencia Di Marco; la niña violada y estrangulada por el padrastro

Su cuerpo sin vida fue encontrado el 23 de marzo del 2017, llena de signos escalofriantes. La mujer que la parió es la única imputada como “particípe necesaria por omisión” en los abusos que cometió la pareja.

Lucas Gómez se suicidó en la cárcel y desde hoy Carina Di Marco será la única sentada en el banquillo.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 08/04/2019 10:08
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Lucas Gómez no estará en el banquillo de los acusados porque se ahorcó horas antes de que los resultados de ADN confirmaban que él había sido el violador que terminó con la vida de Florencia Di Marco.

Inexplicablemente, Gómez encontró un cable y en la celda del pabellón donde era el único habitante, se ahorcó. Había sido llevado a la cárcel de máxima seguridad que tiene la provincia para que allí esperara el día de su juicio. Pero los mecanismos fallaron, y pasó lo que nadie nunca se imaginó.

Dos años y 14 días después, la Justicia de San Luis inicia hoy el debate para condenar a Carina Di Marco, la única que enfrentará el proceso. La mujer está imputada por el delito de “abuso sexual con acceso carnal en calidad de participe necesaria por omisión”.

A Florencia Abril Di Marco la encontraron debajo de un puente, en Saladillo, un día después que su padrastro denunciara ante la Policía que había desaparecido. Su cuerpo estaba semidesnudo, le faltaba el pantalón y solo tenía una media. A la niña que hasta ese momento era intensamente buscada, la habían matado. Su cadáver había sido ultrajado y arrojado al vacío. El asesino la violó anal y vaginalmente, y después la ahorcó con un lazo.

Horas después se conoció que la pequeña había vivido un calvario. Que su padrastro la abusaba desde hace tiempo, que una vez alertó a las maestras mendocinas del comportamiento que el hombre tenía con ella, pero nadie pudo salvarla. Ni su propia madre.

A Lucas Gómez le dictaron la prisión preventiva y fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad, en Pampa de las Salinas. Ahí estuvo aislado y se eligió el lugar porque el lugar daba todas las condiciones para que esperara el día de su juzgamiento.

Desde hoy, Carina Di Marco deberá comprobar que no conocía los ultrajes que sufrió su hija antes de su muerte. La pena en contra podría ir de los 8 a 20 años de prisión.

El Tribunal encargado de juzgarla estará integrado por los jueces Fernando De Viana, Gustavo Miranda Folch y Hugo Saá Petrino, y el fiscal Fernando Rodríguez.

El juicio podría extenderse por cinco días y se calcula que alrededor de 30 personas darán su testimonio a lo largo de las audiencias.

Florencia tenía 12 años.

Cronología de un crimen que todavía duele

El miércoles 22 de marzo del 2017, Lucas Gómez realizó la solicitud de paradero de la menor. Relató que esa mañana, minutos antes de las 8 la había dejado en la puerta de la Escuela “Rosario M. Simón” y no volvió a saber de ella.

Las pesquisas comprobaron que Florencia nunca llegó al establecimiento. En la madrugada Gómez la habría atacado hasta dejarla sin vida.

El padrastro estaba a cargo de la niña y sus dos hermanos cuando la noche que decidió cometer el crimen; Carina Di Marco estaba internada en la Maternidad “Teresita Baigorria” porque justo ese día había dado a luz a su cuarto hijo: la segunda nena.

La Policía implementó un operativo de rastrillaje del que inclusive participó Gómez. Sólo encontraron la mochila de la niña, en un descampado del Barrio El Lince.

Al día siguiente, Carina Di Marco ya estaba de alta y junto a Gómez encabezaron una manifestación por el centro puntano para pedir por el paradero de la pequeña. “Era una niña tímida”, dijo su madre. Él a los periodistas siempre les dijo que tenía la “la conciencia tranquila” y a Flor siempre la había cuidado como a una hija.

Ese 23 de marzo, alrededor de las 19, vecinos de Saladillo reportaron el hallazgo de un cuerpo. Estaba boca abajo, debajo de un puente sobre la Ruta provincial N° 41.

El médico forense, Ricardo Torres reveló en la madrugada que la causal de muerte había sido un estrangulamiento “a lazo”. Precisó que el cuerpo fue arrojado de unos dos metros, certificó que tenía signos de violación. Las pericias determinaron después que había sufrido abusos con anterioridad.

El 24 de marzo la jueza Virginia Palacios ordenó un allanamiento en la vivienda que alquilaba la familia, en el Barrio Lucas Rodríguez, y la detención del hombre de la casa.

Las cámaras del peaje y la declaración de pescadores de Saladillo fueron motivos suficientes para que se convirtiera en el único responsable del homicidio. La Policía además halló ropa de Florencia en el auto.

En una entrevista exclusiva con elchorrillero.com, Di Marco reconoció que Gómez le pegaba y que consumía drogas.

“Ahora estoy segura que fue él. No me importa que mis hijos se queden sin padre, quiero que se hunda, que siga preso y que pague todo el daño que le hizo a mi pequeña. Tenía entre mis hijos a una bestia, él no era una persona”, relató horas después del hallazgo.

Contó que el hombre con el que tuvo tres hijos, “varias veces fue violento” y que “no se sabía controlar con la fuerza”.

“Me golpeaba y una vez me quiso ahorcar. Yo a veces lloraba tanto, que no lo podía creer. Siempre me rompía las cosas que compraba. Cuando le agarraba la furia siempre rompía cosas, no podía tener nada nuevo en la casa. Por miedo nunca lo denuncié. Sabía manipularme y me decía que se iba a cortar las venas. Yo le decía que se fijara en los hijos, que teníamos que salir adelante los dos”, dijo por primera vez.

El 25 de marzo una multitud de puntanos decidió movilizarse por una sola razón: “Justicia por Florencia”. La manifestación recorrió el centro de San Luís.

Un día después, la niña fue sepultada en el cementerio parque municipal La Paz de los Olivos, en San Martín. “La llevamos a Mendoza porque ella quería estar allá”, contó Di Marco cuando todavía estaba en libertad.

En San Martín, Mendoza, descansan los restos de la niña.

Al día siguiente, Gómez fue imputado por “abuso sexual doblemente agravado por la calidad de guardador y por mediar situación de convivencia preexistente en concurso real con el delito de homicidio criminis causae por mediar alevosía y violencia de género”.

Mientras se encontraba en la provincia vecina, la madre de la chica habló con los medios. “Tengo la conciencia tranquila y Florencia me está dando toda la fuerza desde el cielo para que siga adelante”, dijo.

“Él tenía una doble cara, sabía manipularme”, sostuvo sobre Gómez.

Tras investigaciones realizadas en Mendoza, el 4 de abril se supo que algunas personas habrían estado al tanto del calvario que sufría Florencia, entre ellas su propia madre. La niña había contado los hechos en la escuela a la que asistía.

Esto motivó a Palacios para que ese mismo día ordenara la detención de Di Marco. La mujer había concurrido a la Justicia para acompañar a su hijo de 9 años a la realización de la Cámara Gesell y quedó detenida.

Dos días después fue procesada como “partícipe necesaria” del delito de abuso sexual con acceso carnal que sufrió su hija antes de ser asesinada. Palacios también dispuso el traslado al Servicio Penitenciario provincial.

El fiscal de instrucción, Esteban Roche solicitó una pena de 17 años y seis meses.

Ante la detención de Di Marco, sus tres hijos pasaron a una Familia Solidaria. Más tarde, la Justicia dispuso la tenencia a una hermana de Gómez, en Mendoza.

El 4 de mayo declararon en Tribunales las docentes que tuvo Florencia en la Escuela “Florentino Ameghino” de Palmira. Dijeron que el mismo día que la niña dejó el establecimiento les contó que el padrastro la acariciaba.

Gómez se suicidó dos días después que le sustrajeran las muestras de ADN que lo confirmaron como el abusador.

La investigación siguió su curso y se abocó a resolver la culpabilidad o no de Carina Di Marco.

Dos años después del crimen aterrador, la Justicia provincial deberá dar su veredicto. El calvario que padeció la pequeña “Flor” aún aterra y causa dolor.

Recién cuando esto termine, Florencia descansará en paz.

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