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Crimen de Florencia: para el forense, el dolor que vivió la niña no pudo “pasar desapercibido”

Durante la tercera audiencia del debate oral que juzga a Carina Di Marco, Ricardo Torres dio los detalles más escalofriantes del homicidio de la niña de 12 años. La madre lloró durante todo el relato del médico.

La declaración del forense fue la más importante de la jornada. Desnudó las señales de una muerte cruel.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 11/04/2019 10:16
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Este miércoles a las 10:05, el Tribunal integrado por los jueces Hugo Saá Petrino, Fernando De Viana y Gustavo Miranda Folch reanudó el juicio por el crimen de Florencia Abril Di Marco.

Su madre, Carina Valeria Di Marco es la única que enfrenta el debate oral. Está acusada de ser “participe necesaria” en los abusos que cometió el padrastro y asesino de la niña, Lucas Gómez.

El primero de los nueve testigos de la audiencia fue el médico forense, Ricardo Torres. Contó cómo fue su proceder el día del hallazgo del cuerpo, el 23 de marzo de 2017, y durante la necropsia. Dio los detalles más crueles que terminaron con la vida de la menor.

Di Marco lloró durante los casi 40 minutos que duró la declaración de Torres, porque los datos desnudaron el calvario por el que debió atravesar su hija durante en los últimos años de su vida.

“El caso lo recuerdo perfectamente bien”, dijo el forense ni bien comenzó con su testimonio. El cuerpo de Florencia había sido tirado al vacío desde un puente, en la pequeña localidad de Saladillo. Y Torres fue el primero en reconstruir lo que había pasado con la nena.

Di Marco lloró durante toda la declaración de Ricardo Torres.

Explicó que cuando llegó al lugar, los bomberos tuvieron que ayudarlo para que pudiera descender hasta el cadáver y levantarlo de la forma más conveniente. “Era importante para que no se desparramaran los fluidos que se encontraban en las cavidades”, agregó para entender un poco más la difícil tarea de esa noche.

Describió que Florencia estaba “boca abajo” sobre un muro de contención de cemento. La habían arrojado por una baranda “de una distancia de más o menos dos metros”; y se llegó a esa conclusión por las contusiones que tenía en el cuerpo y porque no se encontraron huellas cercanas. Cayó a unos centímetros del río que pasa justo en esa zona.

“Tenía una remera de color blanca y una campera azul con vivos blancos, en el pie derecho una media blanca con dibujos infantiles”, recordó.

En la primera revisión, Torres detectó sangre en “la cavidad vaginal y anal”. También tenía heridas que habían causado algunos insectos.

El 24 de marzo a las 8, Torres fue el encargado de realizar la autopsia en la Morgue Judicial. Previo a eso, el tío de la niña, Cristian Di Marco identificó el cadáver.

El profesional dijo que se advirtieron también escoriaciones y hematomas “post mortem”, que habían sido consecuencia de la caída. Sus muñecas estaban marcadas porque habían atado sus manos.

También confirmó que Florencia “no había ingerido alimentos” en las horas previas a su muerte.

El motivo del deceso fue “asfixia por estrangulamiento”.

El forense reveló que el asesinato se produjo mientras ella estaba en un “plano duro” que impedía que se moviera.

“El agresor no entrecruzó el lazo atrás sino que tiro de ambos lados”, precisó. A partir de eso, la principal teoría de Torres fue que la niña se encontraba sentada en el asiento delantero de un auto y el padrastro la tomó por detrás.

Fue así que sufrió la fractura de “los tres anillos traqueales”. Y que como consecuencia de esto “se introdujo el tejido del cuello” y “completó la asfixia”.

En la necropsia Torres comprobó que la niña presentaba “escoriaciones y desgarros.

“La muerte llegó en uno o dos minutos”, reveló.

Mientras Di Marco no paraba de llorar, el médico siguió con los detalles más escalofriantes de los ultrajes que Gómez cometió contra Florencia.

El 27 de marzo, se efectuó la necropsia; y allí se determinó que la niña había atravesado por múltiples abusos.

Su pequeño cuerpo presentaba escoriaciones y desgarros; algunos del día del homicidio y otros de “vieja data”. Estos últimos resultaron de la “resistencia” que intentó la niña.

Torres confirmó que las lesiones más antiguas, por su “cicatrización”, se produjeron en un periodo previo, de entre los 45 días hasta los 6 meses.

Torres aseguró que la niña vivió “mucho dolor”.

El Tribunal indagó al médico para saber si los desgarros pudieron haber pasado desapercibidos para su familia. En ese sentido, Torres respondió que Florencia, seguramente atravesó por “mucho dolor” y hemorragias durante varios días. “Es una zona con mucha irrigación sanguínea”, advirtió.

El perito Luis Lucero Arienti, fue el segundo en testificar ante los jueces y confirmó el informe elaborado por Torres.

Intervención psicológica desde el punto de vista forense

La licenciada en Psicología, Gabriela Ricca efectuó una intervención a Di Marco el 4 de abril del 2017, cuando la jueza Virginia Palacios ordenó su detención. El estudio fue ordenado por el Juzgado de Familia.

Ricca contó que tras un diálogo con la imputada elaboró un análisis. Los principales datos, que fueron transmitidos al Tribunal describieron que la madre de Florencia se mostraba “fría y distante”.

Aseguró que describió a Gómez con una forma de “solidaridad” y “compañerismo”. Si bien ya estaba imputado por el homicidio de Florencia, Di Marco “estaba sorprendida”. Tampoco expuso enojo o distanciamiento.

“Destacó que había cuidado de la niña. Se mostraba más preocupada por mostrar lo bueno que era su pareja en la familia”, describió la profesional.

Licenciada en Psicología, Gabriela Ricca.

“Gómez cumplía una función de padre, de cuidador, de protección”

El 24 de marzo del 2017, Lucas Gómez fue detenido como el principal sospechoso del homicidio de su hijastra. Esa noche, alrededor de las 20, el Juzgado de Familia ordenó una entrevista con Di Marco.

El encuentro fue encabezado por la jefa del Departamento de Trabajo Social, Gladys Noemí Amieva, quien primero apeló a reconstruir la vida de Florencia y el vínculo con sus allegados.

La madre le indicó que su hija era “poco comunicativa”, “no contaba lo que le preocupaba”, se contactaba con los amigos por celular y que sólo se quedaba a dormir en la casa de su tío.

Sobre cambios que se produjeron durante el último tiempo, contestó: “A veces no se levantaba a comer o pasaba toda la noche con el celular”.

“Gómez cumplía una función de padre, de cuidador, de protección”, declaró en relación a lo mencionado por Di Marco. Sin embargo “chocaba mucho” con la niña porque “tenían el mismo carácter”.

Di Marco confesó que su pareja ejercía violencia hacia ella, pero esas eran situaciones “normales”. Su hija conocía esos conflictos.

Entre las conclusiones, Ricca sostuvo que la mujer “no pudo hacer relación entre la detención de Gómez y la muerte de la niña”.

Además planteó que, si bien ambos hechos se produjeron durante las 24 horas previas, Di Marco “nunca se quebró”.

Pericias psiquiátricas a Di Marco

Los profesionales en psicología y psiquiatría, Alberto Jaimez, Gonzalo Mayor y Miriam Bottino, fueron los responsables de realizarle estudios a la acusada, mientras ya estaba alojada en el Servicio Penitenciario.

Todos coincidieron en que Di Marco mencionó la violencia a la que su pareja la sometía, como así también los consumos de alcohol y cocaína.

Jaimez destacó que vio “una persona normal en general” que tuvo una infancia difícil. Manifestó que notó “una especie de catarsis” y un “sometimiento” de parte de Gómez.

Mayor dijo que la personalidad de Di Marco “tiende a sobrevalorar lo propio y minimizar cuestiones reales que pueden afectarla”.

“Utiliza la negación como un mecanismo de defensa para mantener su forma de ser”, aseguró el médico psiquiatra.

Por su parte, Bottino añadió que la mujer tiende a “ofrecer la mejor imagen posible” y “trata de preservarse respecto del mundo”.

Los estudios de ADN que confirmaron la crueldad del padrastro

La licenciada en Biología Molecular de Laboratorios Puntanos, María Virginia Divizia también fue citada a declarar en la mañana del miércoles.

Describió los resultados obtenidos a partir de las pruebas tomadas en el cuerpo y las uñas de la niña, como también de la soga que hallaron.

Precisó que el material genético encontrado en la zona anal y vaginal de Florencia, tuvo una coincidencia “mayor al 99%” con el ADN de su padrastro”. Y que en el otro elemento no hallaron material genético.

“Para mí era una familia normal”

El propietario del departamento en el que vivía Florencia, en el Barrio Lucas Rodríguez, fue el último testigo de la jornada.

El hombre le alquilaba un departamento a Gómez desde hacía nueve meses. Estaba emplazado detrás de su domicilio.

Durante el tiempo que fueron vecinos, Coria aseguró que no advirtió nada inusual. “Para mí era una familia normal. Siempre los vi salir juntos con los chicos”, dijo.

Recordó que la niña “iba y se sentaba afuera porque agarraba internet”. Sin embargo, “no conversaba ni hablaba mucho”.

Coria remarcó que no “escuchó discusiones” y tampoco vio “nada raro”.

Este jueves será la última audiencia de la semana. Las declaraciones serán unas 10. Todas provendrán de Mendoza, y estarán incluidas las docentes de la Escuela “Florentino Ameghino”.

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