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“La noche del crimen, Florencia me llamó y me dijo: ‘abuela yo me quiero ir con vos’”

Durante la cuarta audiencia del juicio contra Carina Di Marco, la madre de Lucas Gómez recordó entre lágrimas ese momento. Declararon los últimos testigos de la causa; las maestras que Florencia tuvo en Mendoza, madres de sus compañeros y un médico. Las voces reconstruyeron cómo fue el último tiempo de la menor antes de viajar a San Luis: las angustias por dejar su provincia y sus comportamientos. El veredicto será el 22 de abril.

La mamá de Gómez conoció a Florencia cuando tenía 2 años y medio; para la niña era su abuela.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 12/04/2019 17:01
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Este jueves a las 9:40 inició la última jornada del “periodo probatorio” del juicio por el homicidio de Florencia Abril Di Marco. 14 testigos provenientes de Mendoza declararon ante la Cámara Penal Nº2 este jueves.

Carina Valeria Di Marco está siendo juzgada por los abusos sexuales que su pareja, Lucas Gómez cometió sobre la niña antes de asesinarla. El cuerpo fue encontrado el 23 de marzo del 2017; había sido violada y estrangulada. Varios días después de haber sido detenido, el padrastro se suicidó.

Durante la mañana, el Tribunal conformado por los jueces Hugo Saá Petrino, Fernando De Viana y Gustavo Miranda Folch escuchó uno de los testimonios más dolorosos, el de la madre de Gómez: Esther Manzo.

Florencia tenía dos años y medio cuando Di Marco comenzó una relación con Gómez. Desde ese momento, se trasladaron a la vivienda de Manzo y la mujer se convirtió en la “abuela” de esa pequeña.

Cuando la mujer recordó la llamada rompió en llanto.

“Era una niña muy dulce, muy buena”, recordó con nostalgia, y entre lágrimas mencionó que la noche del homicidio, Florencia la llamó. Nunca se imaginó que iba a ser la última vez. “Abuela yo me quiero ir con vos”, le dijo la niña y rememorar ese momento, todavía le duele. Hacía nueve meses que la familia se había trasladado desde Mendoza a San Luis.

Manzo ratificó lo que había denunciado durante la instrucción y contó que durante la convivencia, cuando Gómez se bañaba, Di Marco enviaba a Florencia a llevarle la ropa.

“Un día le llamé la atención y él me dijo: ´Mami vos siempre pensando cosas feas´”, expresó la mujer.

Remarcó que la niña tenía “actitudes raras” e intentaba “tocarle los pechos” cuando dormían juntas. También confirmó que mantenían una mala relación con Di Marco: “Siempre nos peleábamos, nos insultábamos y ella me trataba muy mal”.

En su primera declaración, Manzo había dicho que Carina trataba de “prostituta, tarada o estúpida” a su hija. Sin embargo, en el juicio lo negó rotundamente. “Le dije a la jueza (Virginia Palacios) que eso nunca lo mencioné”, aseguró.

Por lo tanto indicó que Di Marco “se portaba bien” con su hija y que nunca la vio “maltratando a los niños”.

En otro tramo describió que durante un tiempo su nuera estudiaba en la escuela nocturna y Gómez iba a esperarla. “Los dejaba (a los chicos) encerrados desde las 7 a las 11 de la noche”, dijo.

Manzo también citó el día que se produzco el hallazgo sin vida de Florencia. Señaló que Gómez se acostaba en su falda o estaba “en la mesa con la cabeza entre los brazos”.  A Di Marco “no se le movía un pelo”.

Testimonios, contradicciones y denuncias de las maestras mendocinas  

Durante la audiencia declararon docentes, directivos y personal de la Escuela “Florentino Ameghino” de Palmira, donde Florencia asistió hasta julio del 2016 que su familia decidió mudarse a San Luis.

A Ramírez, Florencia le contó que su adrastro “la acariciaba”.

La maestra responsable del grado de la niña, Adriana Ramírez transmitió que era “callada”, “tímida” y “muy observadora”.

“Tenía una mirada dulce y no era comunicativa”, agregó.

La docente relató que el 1º de julio de ese año, Florencia tuvo una despedida con las dos divisiones de 5º. Le dieron cartitas y un afiche.

A la hora de irse, Ramírez la abrazó y le dio un beso en la frente. Ante esto, la niña le dijo: “A veces mi papá me acaricia” y se fue.

“Después la llamé y le pregunté: ¿Cómo que te abraza? Sonrió y se volvió a ir”, señaló.

Ramírez planteó que las palabras la sorprendieron porque ella “sólo hablaba de sus abuelos” y no mencionaba ni a su padre ni a su madre.

Ese día, Di Marco había solicitado “por escrito” que le dieran el pase de Florencia para la nueva escuela a la que asistiría. El documento fue negado hasta que asistiera ella.

“A los días fue, le di el legajo y le dije lo que Florencia me había dicho”, rememoró. Y también agregó cuál fue la respuesta de la madre: “Cómo no la va a acariciar si es la reina de la casa”. A su vez, añadió: “Ay esta Flor, siempre mintiendo”.

“En ese momento le comenté a la vicedirectora (Ana María Díaz) porque la directora (Sonia Poblete) estaba de licencia. Le pregunté si debía hacer un acta y me dijo que no porque solo fue un comentario”, manifestó Ramírez.

La maestra también reveló que durante el ciclo lectivo sólo la vio “tres veces” a Di Marco. “Fue una madre ausente. Ni a las reuniones iba”, subrayó.

El día que se produjo la desaparición de Florencia, la noticia llegó a Mendoza y la docente envió un audio al grupo del establecimiento. “Dije que ojalá apareciera y su padrastro no le hiciera nada”, recordó.

Entre lágrimas, Ramírez confesó que se cruzó por su cabeza que Gómez podría estar detrás de todo y criticó el accionar de la División Investigaciones de San Luis.

Fundamentó que recibió malos tratos de la jueza Virginia Palacios, que tuvo “mucho miedo” y que por todo eso le “arruinaron la vida”.

Otra de las testimoniales importantes de la audiencia fue la de María Teresa García Cobos, otra docente de “Florentino Ameghino”.

En su primera declaración ante Palacios, había asegurado que presenció la reunión que su colega Ramírez mantuvo con Di Marco por los dichos de Florencia sobre el padrastro.

Esta mañana, su testimonio dio un giro rotundo. Denunció amenazas de policías de San Luis y de Mendoza para que mintiera. Aseguró que le contó la situación a la jueza, pero que “no hizo nada”.

“Fueron a mi casa tres policías para que firmara una cédula. Cuando llegamos a fiscalía me hacen escuchar un audio, me dicen que era una mentirosa”, puntualizó. En ese momento les dije a los policías: “Les juro por mis hijos que no tuve conocimiento”.

García Cobos señaló que ese día un efectivo le “dictó” y se quedó a su lado hasta que “dijera todo”.

“Me amenazaron para decir que Carina había hablado con la docente (Ramírez)”, reveló ante los jueces. Justificó que lo hizo porque “tenía miedo” por sus hijos.

“Se lo dije a la jueza y no lo quiso poner. Tuve que seguir con la mentira porque estaba sola con Palacios”, acusó.

La docente indicó que sólo vio a su colega junto a Di Marco cuando se hizo la entrega de libretas, pero nunca intervino.

Si bien aclaró que en San Luis no recibió intimidaciones, por temor volvió a ratificar lo declarado en la provincia vecina.

Los preocupantes dichos de García Cobos motivaron al fiscal, Fernando Rodríguez a pedir que se investiguen las amenazas, la instrucción y se inicien medidas por falso testimonio.

Miriam Del Río fue la maestra de Florencia durante el 2015. Reconoció que era “vergonzosa”, “afectiva” y que le gustaba escribir cartas.

Contó que la niña tuvo varias faltas a clases, que Di Marco sólo la acompañaba “a veces”, y nunca detectó situaciones anormales.

Del Rizo reveló una reunión que mantuvieron con Poblete luego de que saliera a la luz el homicidio de Florencia. La directora les pidió que fueran “muy prudentes” en sus declaraciones.

En la misma línea se pronunció Alejandra Giagnoni. Fue docente de la niña por seis días durante el proceso de “aceleración” en el que iba a recuperar el año que había repetido.

Discrepó sobre el accionar de Investigaciones y aseguró que “se portaron correctamente”.

La vicedirectora, Ana María Díaz declaró que no conocía a Florencia y negó que Ramírez le haya contado el diálogo que mantuvo con Di Marco.

Por su parte, una amiga de Ramírez, Carina Pesci relató que la docente le comentó los dichos de la niña y de la reunión con su madre.

La celadora, Alicia Rizo se testificó en línea con lo anterior. Contó que solía ver a Florencia esperando en el zoom de la escuela a que fueran a buscarla.

La directora, Sonia Poblete también declaró. Dijo que “no conocía mucho” el caso porque estuvo de licencia, pero sabía del “buen rendimiento” de Florencia.

Sobre la reunión que tuvieron luego de la muerte aseguró que sólo pidió “respeto” de parte de las docentes por la familia de la niña.

“No entiendo cómo ella no se va a dar cuenta que le estaba pasando algo malo a la hija”

Teresa Romero fue otra de las personas que dio su testimonio ante el Tribunal. Es la madre de una de las amigas y compañeras que tuvo Florencia en su provincia natal.

Describió que en el último tiempo a Flor “se la notaba distante”. Si bien iba a su casa, no era por más de una hora y “se encerraba” en la habitación junto a su hija. Con Carina mantenía una relación de amistad.

“Hablábamos mucho por Messenger. Me decía que se iba a volver porque Lucas estaba violento y que ya había conseguido escuela para los niños”, recordó sobre una charla que mantuvo con Di Marco en enero del 2017.

La última vez que la vio fue durante el velorio de Florencia. “Se lamentaba por no saber que tenía a una bestia a su lado”, transmitió Romero.

Para las maestras, Di Marco fue una madre ausente.

En ese momento, Di Marco habría mencionado que Gómez llevaba somníferos en su auto.

“Parece que se los ponía en la comida porque a la noche tenían sueño y al otro día los chicos iban medios dormidos al colegio”, contó.

Di Marco le confesó que “una vez se despertó y ella (Florencia) estaba gritando. Lucas estaba a su lado, tenía un rasguñón y dijo que fue porque soñaba algo malo”.

“Creo que uno se da cuenta cuando le pasan las cosas a los hijos. Mi nena me trae una mala nota del colegio y yo me doy cuenta con la cara. No entiendo cómo ella no se va a dar cuenta que le estaba pasando algo malo”, analizó Ramírez.

La mujer se quebró al acordarse de Florencia, las vacaciones y los cumpleaños que compartieron. “Flor me decía mami”, comentó con la voz entrecortada.

La mamá de otra amiga de Florencia, Laura Pesci detalló que a la niña “siempre se la notaba rara” y “no parecía que se sintiera bien”.

Pesci precisó que a la escuela “siempre la llevaba el padrastro”, lo mismo que cuando visitaba a su hija. Contó que una vez, Florencia se quedó en su casa y no advirtió “preocupación” de Di Marco para saber cómo se encontraba.

Asimismo, indicó que “físicamente se veía mucho más desarrollada”.

Otro de los datos sobre Florencia los proporcionó la madre de otro compañero, Emilse Jauregui: “Mi hijo me comentó que estaba muy triste y lloraba mucho”.

Durante la audiencia también declaró el médico que realizó el último control a la niña en Mendoza, José Montesdioca. El profesional la había recibido el 18 de marzo del 2016. En la historia clínica informó que sólo verificó su peso y altura.

Montesdioca planteó que no recuerda a Florencia y que la falta de estudios ginecológicos podría deberse a que fue derivada a “una mujer” y finalmente no se efectuaron.

También testificó la interventora del establecimiento al que asistió, María Inés Fleuri.

Pasadas las 14 del jueves quedó “clausurado el periodo probatorio” del juicio.

Los magistrados y las partes ahora deben sumar las pruebas recolectadas y los testimonios oralizados.

El 22 de abril se reanudarán las actividades para la lectura de los alegatos y el veredicto contra Di Marco.

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